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El metal insustituible para los microchips que ha disparado su precio incluso más que el oro

2026-02-23 - 05:23

Los metales básicos están viviendo una época dorada. A la cotización al alza del oro y la plata, se ha sumado en los últimos tiempo un nuevo actor tan sorprendente como desconocido para el gran público. Se trata del estaño, cuyo precio superó a finales del pasado mes de enero los 56.600 dólares por tonelada. Pese a que su valor ha descendido posteriormente y en la actualidad ronda los 46.000 dólares por tonelada, su revaloración en el último año ha llegado a ser del 70%, mayor que la del oro, que en este 2026, ha llegado a acumular una subida de casi el 30%, frente al aumento del 65% que sufrió en el año 2025. Según el último análisis de Coface, compañía líder mundial en la gestión del riesgo de crédito comercial, esta volatilidad de los precios responde "a las presiones especulativas vinculadas a las bajas existencias en las principales bolsas de metales (LME, SHFE)". "No hay duda de que la demanda de tecnologías basadas en datos impulsa la reciente subida de los precios del estaño. Esperamos que los precios medios se sitúen en torno a los 45.000 dólares estadounidenses por tonelada (+40% interanual) durante la primera mitad del año", afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface. Expertos del sector industrial explican a La Información Económica de 20minutos que "el estaño es un metal clave para la industria electrónica" que "se está beneficiando enormemente de las transiciones energética y digital", como está ocurriendo con otros metales no ferrosos, como el cobre, el aluminio o el níquel, que también registran fuertes subidas en los últimos meses. El estaño, por ejemplo, se trata de un elemento insustituible en las soldaduras de microchips. Se calcula que entre el 50-70% del estaño producido a nivel mundial se utiliza la fabricación de teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, televisiones o electrodomésticos, entre otros. También es relevante su presencia en las baterías de los vehículos eléctricos, la fabricación de paneles solares, como material de revestimiento para latas de alimentos, bebidas y aerosoles y en la elaboración de perfumes, jabones, plásticos o pinturas. Una demanda en auge para una oferta insuficiente La producción mundial de estaño se ha mantenido prácticamente estable en torno a las 300.000 toneladas anuales durante casi dos décadas, pero en la actualidad existen dudas sobre la oferta, convirtiéndolo así al metal en foco de atención para inversores. "A largo plazo, se espera que la demanda de estaño siga aumentando, impulsada por el incremento de la demanda de componentes electrónicos, semiconductores y las infraestructuras de almacenamiento de datos (que consumen grandes cantidades de metales)", señalan desde Coface. No obstante, las perspectivas de suministro, sin embargo, son limitadas, lo que hará que su precio siga cotizando al alza, impulsado por un déficit estructural de oferta y una demanda creciente en sectores tecnológicos críticos. "Se prevé que la producción mundial de estaño refinado crezca un 3 % en 2026 (tras un crecimiento del 2 % en 2025), insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5 % de la demanda este año". Este déficit en la oferta de estaño para este año, el primero desde 2021, se debe especialmente a los diversos problemas-enfrentamientos armados, inestabilidad política, dificultades operativas...- que atraviesan la República Democrática del Congo (RDC) y Myanmar- representan el 20 % de la producción mundial-. También podría disminuir un 2% la producción en Indonesia -segundo mayor productor mundial, con un 20%- por las restricciones normativas y la creciente aversión a los proyectos mineros.

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