El miedo a denunciar existe
2026-02-22 - 13:03
Todos nos jugamos mucho en la respuesta que demos a la presunta agresión sexual del ex DAO de la Policía Nacional. Es una prueba de fuego no solo para este cuerpo sino para toda la sociedad en su conjunto. Estamos hablando de las personas que nos protegen y cuidan de nuestra seguridad y se ha fallado a la hora de dar respuesta a las propias agentes. Debemos preguntarnos si creemos que una víctima puede sentirse protegida cuando su presunto agresor ocupa el rango más elevado de poder dentro de su cuerpo policial. En una organización jerarquizada con una estructura vertical, el responsable máximo que controlaba las carreras profesionales, los destinos y el futuro de los agentes resultaba ser una persona despreciable. Un individuo que se sentía impune y, lo que es aún más grave, podría estar rodeado de un cinturón de seguridad que le hacía intocable. El miedo de la víctima era más que lógico y razonable. Ante esto, la reacción del Ministerio del Interior debe ser contundente. Es fundamental llegar hasta las últimas consecuencias para que se conozca la verdad y denunciar a quienes intentan proteger al presunto agresor. Del mismo modo deben revisarse y modificarse los actuales canales internos de denuncia. Es más que evidente que los protocolos han fallado. Las propias agentes han mostrado estos días sus miedos y reticencias a estos circuitos. Afirman que al enfrentarse a una denuncia saben que automáticamente será conocido por toda su comisaría y que desgraciadamente seguirán dependiendo esas demandas de sus propios mandos. Si esto no cambia, frente a la jerarquía de quienes pueden proteger a un acusado en demasiadas ocasiones se seguirá optando por el silencio. El actual protocolo se ha mostrado insuficiente. Ha favorecido la sensación de impunidad y no parece hecho para acompañar, proteger, asesorar y dar apoyo integral a la víctima. El haberse conocido su identidad en cuestión de horas, refuerza su decisión de acudir primero a la vía judicial y no a los canales internos. Las víctimas saben que van a ser sometidas a una doble victimización. Es por ello que debe investigarse también cómo se ha producido esa filtración de su identidad y si es constitutivo de delito. En caso contrario, la estamos sometiendo a un nuevo castigo, el de la exposición pública, incluso el posible escarnio social y laboral. El cambio de actitud mostrado por la nueva DAO interina, Gema Barroso y su empatía con la víctima nos lleva a otra lección que debemos obtener de este repugnante y rechazable suceso. La necesidad de aumentar la presencia de mujeres en los altos mandos de los cuerpos policiales. Es evidente que más allá de alguna presencia simbólica, las cúpulas siguen siendo estructuras muy masculinizadas y cerradas. Es necesario y un derecho que haya más mujeres y por tanto más igualdad en estas estructuras de poder de los CCFFSE. El reto que tenemos ante nosotros es devolver la confianza en nuestra policía, donde la inmensa mayoría de nuestros agentes lo dan todo por nuestra seguridad y nuestra protección. Esa confianza y reconocimiento se consigue demostrando que nadie está por encima de la ley por alto que sea el cargo que ostenta.