El misterio del Oscar de Michael Jackson: pagó 1,5 millones por la estatuilla y ahora nadie sabe dónde está
2026-03-15 - 08:43
Puede que los retrasos, al biopic de Michael Jackson, le acaben viniendo bien. El público comienza a dar muestras de fatiga ante la enésima historia de victoria y desgaste emocional de una estrella de la música. Y, lo peor de todo, también la Academia de los Oscar, que ha fingido que Deliver me from nowhere, la biografía audiovisual de Bruce Springsteen disponible en España en Disney+, no existía. Michael, que presuntamente se estrenará este año, está protagonizada por un pariente del rey del pop, lo que revela que es una película, como Bohemian Rhapsody, profundamente intervenida por el círculo superviviente del músico biografiado. Por eso, es posible que nos perdamos el lado más extraño de Jackson, y no nos referimos al que estás pensando. Si no a detalles menos sórdidos. El hombre que quería tenerlo todo Si desde niño eres una estrella y, antes de que te rompa la barba, la grandeza es tu rutina, disfrutas del peligroso privilegio de creer que aún hay un horizonte más allá del horizonte. Fue el caso de Michael Jackson, que nunca vivió una historia de superación como la de Bruce Springsteen o John Lennon. Él nació en la cumbre. Las excentricidades rodeaban al cantante y bailarín: convivía con un pequeño zoológico, entre el que destacaba una pitón que casi le produce un infarto al rozar con su lengua a Lionel Ritchie mientras componía con Jackson We are the world. O cómo olvidar su decisión de adquirir los derechos de los Beatles, con tal, quizá, de absorber una de las pocas cosas más grandes que había que el propio Michael Jackson. Solo así se explica que, cuando se presentó una subasta por el Oscar a mejor largometraje de Lo que el viento se llevó, la puja ganadora fuese de Michael Jackson. La película para la que se inventó el cine disfrutó de una lluvia de Oscar que hoy sabe a poco, y este era el principal: aunque la Academia ha prohibido que se venda un Oscar (antes, le exige al ganador que se lo ofrezca a la academia a cambio de un dólar), este veto solo incluye a las películas posteriores a 1951, con lo que Lo que el viento se llevó quedaba exenta. Lo único que consta es esto: Michael Jackson lo compró y se lo quedó. Pero, en 2009, cuando falleció el cantante y se inventariaron sus propiedades, el Oscar no apareció por ninguna parte. 17 años después, el Oscar de todos los Oscar sigue perdido: se lo llevó el viento.