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El monumento de Portugal que se alza sobre el río Miño desde hace siglos para defender la frontera

2026-01-27 - 06:14

La frontera septentrional entre España y Portugal, marcada de manera natural por el río Miño, oculta fascinantes tesoros como espectaculares pueblos de pequeño tamaño o joyas arquitectónicas con varios siglos de historia. Un claro ejemplo de ello es la torre de Lapela, un impresionante monumento de la Edad Media que se alza sobre todo el entorno y que es una de las grandes maravillas medievales que se pueden encontrar en esta zona de la Península Ibérica. Esta asombrosa construcción se ubica en el pueblo luso homónimo (que pertenece administrativamente al municipio de Monção) y durante casi 700 años ha soportado las inclemencias de la climatología y las batallas militares. Se trata de una imponente torre fortificada levantada para defender las tierras fronterizas y hacerse con el control de esta zona peninsular a orillas del río Miño y justo al lado de Galicia. La torre de Lapela, una reliquia militar del siglo XIV La torre de Lapela es el único vestigio que queda del antiguo castillo de la localidad portuguesa, cuyo origen podría datar del siglo XII, en la época del primer rey del país. Eso sí, este torreón fue posterior a la construcción del fortín, ya que data del siglo XIV y desde entonces forma parte de las vistas más apasionantes de la orilla lusa del Miño gracias a sus 35 metros de altura, los cuales se alzan sobre el resto de edificios de la villa. Consta de una planta rectangular de unos 10 metros a cada lado y con muros de piedra de unos tres metros de grosor, y es que el principal objetivo de esta torre no era otro que la defensa militar y la vigilancia de las tierras que la rodean. Su robustez también se puede comprobar en el interior de la misma, que está conformado por cuatro plantas y al que solo es posible acceder a través de una entrada en la fachada norte que está a seis metros de altura. Esa función militar se puede comprobar aún con más claridad en lo alto de la torre, ya que todavía conserva las almenas desde las que los soldados vigilaban todo el entorno que la circunda y en el que el río Miño es sin duda el gran protagonista. Poco a poco fue perdiendo su papel clave en la zona e incluso fue desmantelada, pero en 1910 fue declarada Monumento Nacional y, tras ser sometida a diversas restauraciones, brilla en todo su esplendor. Al encontrarse justo en la frontera hispano-lusa, es muy sencillo poder visitar esta reliquia arquitectónica, sobre todo si se está haciendo una escapada por la provincia de Pontevedra. Además, no hace falta reservar para poder explorar este tesoro medieval enclavado a orillas del río Miño, por lo que es posible conocerlo en casi cualquier momento.

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