El murciélago de 30 gramos y 7 centímetros que los científicos identifican como portador del virus de la próxima gran pandemia
2026-03-14 - 16:23
Muchos virus de alto riesgo para la salud tienen su origen en la fauna silvestre. Es el caso del coronavirus, que puso en jaque a toda la población mundial desde finales de 2019 hasta hace muy poco tiempo. Ahora, los científicos han identificado qué especies es la más susceptible de ser la portadora del virus que cause la próxima gran pandemia. Científicos de la Universidad de Oklahoma (EEUU), liderados por Caroline Cummings, mediante el análisis de datos de casi 900 especies de mamíferos en todo el mundo, rastrearon qué animales huéspedes han producido repetidamente virus que causan brotes humanos graves y de rápida propagación. Sus conclusiones se han publicado en la revista Communications Biology. Para abordar esa cuestión, el equipo recopiló datos de mamíferos y virus y calculó una puntuación única para cada especie huésped. A esa puntuación la denominaron potencial epidémico viral, una medida única que combina la gravedad, la facilidad de propagación y el número total de muertes. Utilizando ese marco de referencia, el equipo examinó casi 900 especies de mamíferos para ver qué huéspedes producían repetidamente virus con puntuaciones altas. Los investigadores superpusieron esas puntuaciones a la filogenia de los mamíferos, es decir, el árbol genealógico evolutivo que vincula a las especies por ascendencia común. Al realizar estas comparaciones, el orden de los murciélagos en su conjunto no destacó por ser inusualmente peligroso para los humanos. En cambio, las puntuaciones altas se agruparon en un puñado de clados de murciélagos, grupos de especies estrechamente relacionadas que incluyen familias de murciélagos insectívoros y de murciélagos de herradura, una especie que vive en Europa, África septentrional, Asia central y Asia oriental, y cuyos ejemplares tienen un tamaño de entre 5 y 7 centímetros y un peso de apenas 30 gramos. Un grupo se centró en los murciélagos de herradura de la familia Rhinolophidae, mientras que otro incluyó a familias de murciélagos de cola libre y murciélagos vespertinos que se alimentan de insectos. Tras identificar las principales familias de murciélagos, el equipo elaboró un mapa de la distribución de esas especies, junto con la huella antropogénica, una medida del impacto humano en los paisajes. Algunas de las familias de murciélagos de alto riesgo incluidas en el nuevo estudio ya se refugian en graneros, áticos y puentes cercanos a zonas de actividad humana cotidiana. Esas coincidencias implican que el comportamiento humano, y no los murciélagos en sí, determina en gran medida si un virus en una cueva o en un tejado se convierte en un nuevo brote. El estudio concluye que al identificar familias de murciélagos específicas con altos índices epidémicos, la vigilancia puede centrarse en objetivos más específicos en lugar de en todas las especies de murciélagos. Centrarse en los linajes de murciélagos con puntuaciones altas también libera recursos para monitorear roedores, primates y otros mamíferos que portan sus propios virus. Los autores sostienen que comunicar que solo ciertos linajes de murciélagos tienen un alto potencial epidémico puede ayudar a reducir el miedo generalizado, al tiempo que fomenta la adopción de precauciones sensatas contra las enfermedades en torno a la fauna silvestre.