El oro amplía su poder frente a bitcoin incluso en medio del caos
2026-02-08 - 07:55
Volatilidad extrema, ventas aceleradas y sensación de caos. En los últimos días, el oro y bitcoin han avanzado por un terreno sorprendentemente parecido, golpeados por correcciones abruptas y movimientos de precio que, por momentos, han difuminado la frontera entre activo refugio y activo de riesgo. El oro viene de protagonizar una de las fases de mayor volatilidad de las últimas décadas. Tras marcar máximos históricos por encima de los 5.500 dólares la onza, el metal llegó a registrar caídas intradía del 12% y ha retrocedido hasta cotizar por debajo de los 5.000 dólares. El ajuste no llega en el vacío. Coincide con el repunte del dólar tras la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed) y con un giro en las expectativas de política monetaria que aceleró las tomas de beneficios después de un rally muy concentrado en el tiempo. El bitcoin, mientras tanto, atraviesa uno de los arranques de año más complejos de su historia reciente. La criptomoneda ha perdido el 24% en lo que va de 2026 y más de un 40% desde los máximos alcanzados en octubre, cuando llegó a cotizar por encima de los 126.000 dólares. El deterioro del sentimiento ha sido rápido y profundo. El índice de miedo y codicia del mercado cripto se mueve en niveles de miedo extremo, con lecturas próximas a 5 sobre 100, una zona que históricamente ha ido asociada a recortes de exposición y repliegues tácticos por parte de los inversores. A ese clima de negatividad se suman los flujos. En las últimas semanas, los ETF de bitcoin y ether han registrado salidas acumuladas cercanas a los 1.800 millones de dólares, según datos de mercado. Un reflejo claro de la pérdida de apetito tanto entre inversores minoristas como institucionales en un momento de elevada volatilidad. Simon Peters, analista de criptoactivos en eToro, señala que, tras perder el nivel de los 70.000 dólares, el mercado empieza a buscar un nuevo punto de referencia. “El análisis técnico estará ahora pendiente del promedio móvil de 200 semanas de bitcoin para situar su nuevo ancla de cotización”, explica. Peters recuerda que ese nivel ha actuado históricamente como soporte tras grandes correcciones y mercados bajistas, como ocurrió en 2015, 2018, 2020 y 2022, en un contexto en el que la liquidación de posiciones largas apalancadas ha intensificado la presión vendedora. ¿Volatilidad en ‘activos refugio’? Sobre el papel, dos activos con narrativas muy distintas han reaccionado de forma parecida ante un mercado que ajustaba posiciones tras meses de acumulación. Ahí es donde empieza a surgir la duda. No tanto por las caídas en sí, sino por lo que vino después. Pese a la volatilidad inédita del metal y al desplome del activo digital, la distancia entre ambos no se ha reducido. Al contrario, se ha ampliado. Con precios en torno a los 5.000 dólares la onza, la capitalización del oro ronda actualmente los 35 billones de dólares. Incluso tras el correctivo reciente, el metal mantiene con holgura el primer puesto en el ránking de los activos de mayor tamaño del mundo, respaldado además por compras de bancos centrales que superan las 800 toneladas previstas para este año. Bitcoin, tras las caídas de las últimas semanas, se sitúa en torno a los 1,7 billones de dólares de capitalización. Hace apenas seis meses, el valor total del oro ya multiplicaba por unas quince veces al del bitcoin. Ahora, después de un episodio de volatilidad extrema que ha afectado a ambos, esa relación se acerca a veinte veces. El dato no confirma un trasvase directo de capital, pero sí refuerza una jerarquía que no se ha alterado cuando más se la ha puesto a prueba. Bitcoin: ¿oro digital? El comportamiento relativo vuelve a poner el foco sobre una idea recurrente en el mercado. La del bitcoin como oro digital. Una etiqueta que resurge en cada rally, pero que se diluye cuando la volatilidad se intensifica y el apetito por el riesgo se reduce. Los datos de correlación refuerzan esa distancia. La relación estadística entre el oro y el bitcoin sigue siendo prácticamente nula. Ambos activos no reaccionan de forma consistente ante los mismos estímulos y, en episodios de tensión, tienden a divergir. En las últimas sesiones, mientras el metal ajustaba posiciones tras un rally prolongado, el bitcoin profundizaba las caídas arrastrado por el deterioro del sentimiento en los activos de riesgo. La diferencia también se refleja en la rentabilidad reciente. En los últimos doce meses, el oro acumula avances cercanos al 70%, pese a la corrección reciente. En el mismo periodo, el bitcoin registra descensos en torno al 20%. La brecha supera los 90 puntos porcentuales, una distancia difícil de ignorar para los gestores que revisan la función de cada activo dentro de las carteras. El contraste se ha hecho visible en un contexto marcado por la incertidumbre macroeconómica y política. Las dudas sobre la independencia de la Fed, el giro hacia un entorno de menor liquidez y el repunte de la aversión al riesgo han favorecido históricamente al metal. El bitcoin, en cambio, ha reaccionado de forma más cercana a la renta variable tecnológica, con una correlación elevada con el Nasdaq. En episodios de desapalancamiento o necesidad inmediata de liquidez, el activo digital suele ser uno de los primeros en salir de las carteras. La volatilidad del oro supera a la del bitcoin En las últimas semanas, el metal ha llegado incluso a mostrar oscilaciones más intensas que el propio bitcoin, un comportamiento excepcional en términos históricos. El GVZ, el índice que mide la volatilidad esperada del oro a partir del mercado de opciones, superó los 37 puntos, mientras que el BVOL, su equivalente en el mercado de bitcoin, se mantuvo por debajo de 34. Es una situación que no se observaba desde 2008 y que da una medida clara de lo abrupto que ha sido el ajuste en los metales. Aun así, el mercado ha seguido tratando al oro como activo de referencia dentro de las estrategias defensivas. Desde JPMorgan, subrayan ese contraste. En una nota reciente, el banco destaca que el ratio de volatilidad entre bitcoin y oro ha caído a mínimos históricos, en torno a 1,5. Según sus cálculos, para igualar en términos ajustados por volatilidad la inversión privada en oro, la capitalización del bitcoin tendría que multiplicarse de forma sustancial a largo plazo, un escenario que el propio banco considera irrealista en el corto plazo. En ese ejercicio teórico, JPMorgan estima que estima que el precio del bitcoin debería acercarse a los 266.000 dólares para igualar el peso del oro en términos de inversión privada ajustada por riesgo. Una cifra que no funciona como previsión, pero sí como medida de la distancia que, por ahora, el mercado sigue marcando entre ambos activos.