El pequeño pueblo de Extremadura donde murió Fernando el Católico
2026-03-26 - 17:10
Los Reyes Católicos son dos de las figuras más relevantes de la historia de España, y es que el matrimonio de Isabel I y Fernando II no solo supuso la unión de las coronas de Castilla y Aragón, sino que cambió para siempre el destino del país y del mundo. De hecho, el lugar de nacimiento del rey aragonés cambió su nombre a Sos del Rey Católico en honor al monarca, quien falleció en un pequeño pueblo de Cáceres allá por el año 1516. El mandatario murió el 23 de enero de dicho año en la localidad de Madrigalejo, situada al sur de la provincia cacereña y colindando con el territorio de Badajoz. A pesar de su diminuto tamaño, este municipio de Extremadura es uno de los más increíbles de la zona, tanto por la figura del rey, que sigue siendo la gran protagonista, como por la combinación de arquitectura, arte y naturaleza que lo caracterizan y que hace de él un perfecto destino para hacer una escapada de turismo rural. Qué ver en Madrigalejos, la villa donde murió Fernando II La localidad de Madrigalejos es la única villa cacereña en la comarca de las Vegas Altas, en la 'frontera' entre Cáceres y Badajoz. Cuenta con unos 1.700 vecinos, pero hace tan solo 60 años triplicaba su población, siendo una víctima más del éxodo rural y la despoblación que se está viviendo en varias partes de España en las últimas décadas. En los alrededores del pueblo se han encontrado vestigios celtas y romanos, pero su verdadera época de esplendor fue la Edad Media, como atesoran varios edificios. El templo del municipio es la Iglesia de San Juan Bautista, erigida en el siglo XVI y ubicada en el corazón del casco urbano; destaca tanto por la sencillez del estilo renacensista como por su campanario, e intramuros alberga un precioso retablo plateresco de la misma época. Tampoco hay que dejar de visitar la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias, un pequeño santuario barroco del siglo XVIII que es el único del pueblo que se conserva en buen estado, ni la Casa Santa María, en la que murió Fernando del Católico y que está declarada Bien de Interés Cultural. El arte callejero en Madrigalejo y la naturaleza Quienes visiten Madrigalejo se sorprenderán con la gran cantidad de murales que hay repartidos por todo el entramado callejero, y es que desde hace años se lleva a cabo una iniciativa para preservar la memoria histórica de la localidad. De esta manera, a lo largo y ancho de la villa se pueden encontrar apasionantes obras de arte urbano, muchas de ellas realizadas por el artista local Jonatan Carranza 'Sojo', lo que convierte al municipio en un museo al aire libre. Para complementar la escapada a este maravilloso pueblo cacereño, no hay mejor opción que adentrarse en la magnífica naturaleza que lo rodea y que tiene como protagonista al río Ruecas. En los alrededores de la villa se podrá disfrutar de un entorno único donde la paz reina en todos los rincones, incluido en el embalse de Sierra Brava, y además también se oculta alguna que otra sorpresa, como la antigua estación de ferrocarril.