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El plan de Trump para mantener sus aranceles y saltarse el veredicto del Supremo

2026-02-21 - 07:03

Donald Trump no está dispuesto a acatar sin más la sentencia de la Corte Suprema de su país que tumbó el viernes los aranceles recíprocos fijados hace casi un año a la mayoría de sus socios comerciales. El republicano ha buscado el modo de eludir el dictamen del Alto Tribunal y dice ampararse para ello en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. En virtud de esta norma impondrá un arancel global del 10% a los bienes importados adicional a los ya vigentes y que podría entrar en vigor la próxima semana. Esta sección da al jefe de la Casa Blanca el poder de aplicar aranceles o de limitar las importaciones de forma temporal si existen problemas graves con la balanza de pagos (cuando sale mucho más dinero del que entra en todas las transacciones económicas del país con el exterior) o con el valor del dólar. Viene a ser una herramienta de emergencia económica. En concreto, el texto permite al presidente de Estados Unidos subir aranceles hasta un 15 % de forma temporal si el déficit comercial es muy elevado (si importa mucho más de lo que exporta), ante el riesgo de que el dólar pierda valor o si existen desequilibrios económicos internacionales. Ante estos problemas el mandatario puede fijar esa tasa adicional a los productos que lleguen del exterior, establecer cuotas para limitar la cantidad de bienes que se pueden importar o hacer ambas cosas a la vez. Estas medidas pueden tomarse por un plazo máximo de 150 días, salvo que el Congreso de EEUU extienda ese periodo, si bien para empezar a aplicarse no necesitan su visto bueno. En caso de que el problema fuese el opuesto, que el país tenga un superávit comercial excesivo o que el dólar esté demasiado fuerte -lo que le resta competitividad frente al exterior-, la Sección 122 de la ley permite al jefe del Ejecutivo reducir los aranceles temporalmente (hasta un 5%) o promover un aumento de las importaciones. Aunque, en teoría, las medidas deben aplicarse por igual a todos los socios, el presidente puede dirigirlas a países que registren grandes superávits comerciales con el suyo. Actualmente, los estados o regiones con un mayor excedente de este tipo son China, la Unión Europea, México y Vietnam. Esta ley se aprobó en los años 70 del siglo pasado para que el Congreso delegase poderes comerciales en el Ejecutivo. Fue la respuesta a la grave crisis económica de aquella década. La economía estadounidense estaba sumida en un periodo de estanflación (fuerte subida de precios y parálisis de la actividad) y registraba un elevado déficit comercial. La ley incluyó también una respuesta a las "prácticas comerciales desleales" de otros países. Se trata de la Sección 301, que se usó por entonces contra China y que el propio Trump sacó a relucir también en su comparecencia del viernes. Esta parte del articulado se emplea cuando se demuestra que otro país roba propiedad intelectual, subsidia ilegalmente a sus empresas, discrimina a las compañías estadounidenses o viola acuerdos comerciales. En esta sección se basaron, por ejemplo, los aranceles que Washington impuso a Pekín en la primera fase de su guerra comercial en 2018, durante el primer mandato de Trump. Las tasas fijadas bajo este supuesto no tienen límites ni de porcentaje ni de duración. El mensaje incendiario de Trump y el problema económico de fondo... provocado por él La intervención de Trump, marcada por los insultos a los jueces del Supremo y por la referencia a conspiraciones extranjeras urdidas por "canallas" que, según dijo, estaban decididos a influir en el tribunal, no es más que la respuesta iracunda a su peor revés en los tribunales desde que regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado. Esta derrota tiene lugar, además, en un momento en que su popularidad ha caído en picado debido a su gestión de la economía y a su política migratoria. Un estudio publicado hace sólo unos días por la Reserva Federal de Nueva York concluía que casi el 90% de la carga económica de los aranceles impuestos el año pasado fue asumida por las empresas y los consumidores estadounidenses. No es de extrañar que la actividad se haya resentido en el cuarto trimestre por la contracción del gasto en consumo (que representa dos terceras partes de la economía) y por la caída de las exportaciones. El PIB estadounidense apenas creció un 0,4% entre octubre y diciembre con respecto al trimestre previo, según los datos publicados por el Buró de Análisis Económico. Hasta mediados de diciembre, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos había recaudado unos 133.500 millones de dólares en aranceles (unos 113.300 millones de euros al cambio actual) en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977. Esas tasas suponen alrededor de siete de cada diez dólares recaudados en concepto de aranceles en el año fiscal 2025, que se extiende hasta el mes de septiembre. Las aduanas estadounidenses ingresaron unos 202.000 millones de dólares (171.435 millones de euros), más del doble de lo recaudado el año anterior.

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