El plante
2026-03-21 - 15:30
En el editorial de ABC de ayer encontrarán los españoles, en mi opinión, los dos argumentos clave para ser conscientes de la gravedad de lo que le hicieron al presidente del Gobierno, doctor Pedro Sánchez, en el último Consejo de Ministros. El editorialista repara, por un lado, en que durante el plante se transmitieron a la opinión pública deliberaciones que, por su propia naturaleza, no deberían haberse transmitido; y por otro, ABC nos recuerda que el plante se resolvió «con la redacción de un segundo decreto». Los dos argumentos son inapelables y explican, en mi opinión, el rostro abatido y descompuesto que mostró el presidente del Gobierno en su posterior comparecencia ante los medios de comunicación. Pedro Sánchez es doctor y sabe que el artículo 2 de la Ley del Gobierno de 1997 le atribuye, en exclusiva, la convocatoria del Consejo de Ministros. La convocatoria, como en cualquier comunidad de vecinos, incluye la hora concreta y, obviamente, el orden del día, sin que nadie pueda, minutos antes de entrar en la reunión, coartar dicha convocatoria, obligando a otra distinta en la que, además, deberá redactarse un segundo decreto. Algo así sucede en la junta de vecinos de cualquier bloque de pisos y, en mi opinión, el presidente de la comunidad se marcha, muy cabreado, al juzgado de guardia. Como bien sabe el doctor Pedro Sánchez, las deliberaciones del Consejo de Ministros son secretas, la convocatoria del Consejo de Ministros le compete, en exclusiva, al presidente del Gobierno, y este no recibe instrucciones de la vicepresidenta del Gobierno; todo lo contrario, el presidente se las da a la vicepresidenta (artículo 3 de la Ley del Gobierno). Por cierto, los sucesos de este viernes en el Consejo de Ministros crean un precedente gravísimo, toda vez que, siendo cierto que el presidente del Gobierno tiene atribuciones exclusivas, muchas de ellas tiene que ejercerlas «previa deliberación del Consejo de Ministros». Visto lo visto este viernes, la posible activación del artículo 115 de la Constitución Española de 1978 –el presidente del Gobierno podrá disolver las Cortes y anticipar la fecha de las elecciones–, solo será posible si se lo permiten, antes de entrar en el salón, los ministros rebeldes y la vicepresidenta del Gobierno (y jurista), Yolanda Díaz. Ella fijará el día y la hora. José Luis Gardón. Madrid El día del padre podría trasladarse al domingo más cercano a la fiesta de San José o, por ejemplo, al primer o segundo domingo de marzo, para que no pase inadvertido. En muchos países se celebra así, al igual que el día de la madre está muy bien puesto el primer domingo de mayo. Así las familias lo disfrutarían más, aunque ciertamente el día de la madre o el del padre tendría que ser todos los días. Carlos de Dios. Madrid