El PP ve las fricciones en Extremadura con Vox como una oportunidad para que Mañueco refuerce su imagen de estabilidad
2026-02-28 - 06:53
La campaña electoral de Castilla y León ha comenzado este viernes, y el Partido Popular ya afila su estrategia para tratar de apuntalar la candidatura de Alfonso Fernández Mañueco con el fin de revalidar gobierno al frente de la Junta. Una campaña que estará marcada con el ruido de sables que proviene de Extremadura y Aragón, donde PP y Vox se encuentran inmersos en negociaciones para lograr acuerdos de gobierno. Así, fuentes populares avanzan que las fricciones que está habiendo en las negociaciones, sobre todo en Extremadura, pueden servir para que el electorado castellano-leonés tenga presente que "cuanto más PP, más estabilidad". En este sentido, los populares aspiran a mantener los números conseguidos en febrero de 2022, e incluso a superarlos, ya que no ven peligrar el primer puesto, por lo que pondrán el foco en la gestión que viene realizando Mañueco para "proteger Castilla y León de los bloqueos que hay en Extremadura y Aragón". En el equipo de Alberto Núñez Feijóo sostienen que los pactos suelen generar inestabilidad, "sobre todo si se hacen con quienes tienen poco interés en la gestión y mucho más en la comunicación". Una crítica velada a la formación liderada por Santiago Abascal, dadas las complicaciones que está habiendo para que María Guardiola sea investida como presidenta extremeña, y que han obligado a Génova a tomar cartas en el asunto para evitar la repetición electoral. En este sentido, estas fuentes remarcan que Castilla y León es la región que más tiempo ha estado gobernada por consejerías dirigidas por Vox —desde febrero de 2022 hasta julio de 2024, frente al resto de autonomías que conformaron gobierno con Vox a partir de mayo de 2023—, un factor que puede limitar el crecimiento de la tercera fuerza a nivel nacional. "Donde más conocen a Vox gobernando es en Castilla León. La experiencia de gestión más larga de Vox en España ha sido esa", señalan desde la dirección nacional del PP. En esta circunstancia hacen hincapié en la cúpula de Feijóo, ya que se estima que la comunidad castellano-leonesa puede ser el primer territorio donde la formación liderada por Abascal pierda el impulso que ha logrado en Extremadura y Aragón, donde los de Abascal han doblado número de escaños y se han situado en torno al 17%. "Cuanto más se les conoce, menos suben", señalan desde Génova, aunque insisten que el alcance que tenga Vox en la región lo determinarán las urnas el próximo 15 de marzo. Lo cierto es que Castilla y León contará con la perspectiva que han arrojado las urnas extremeñas y aragonesas, así como la de las tiranteces que están existiendo en Extremadura para formar gobierno, más de dos meses después de las elecciones. Por ello, los populares transmiten que esta incertidumbre que se está viviendo en la región extremeña puede servir para reforzar la imagen de estabilidad y "certezas" que pretende transmitir Mañueco, basada en la gestión que ha venido haciendo al frente de la Junta desde 2022. Además, en la dirección popular tienen claro que el panorama ha cambiado desde las últimas elecciones en febrero de 2022, donde el partido atravesaba una crisis interna que provocó el aterrizaje de Feijóo en Génova, así como un deterioro en la marca del PP por la equivocación del diputado Alberto Casero en el voto, que provocó la aprobación de la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz. Unos hechos que pudieron lastrar su resultado en aquellos comicios, tal y como reconocen, a pesar de que les valió para mejorar el número de escaños previo. No obstante, pese a que los populares tienen el objetivo de "mantenerse como están para volver a ganar y gobernar", reconocen que no hay ningún motivo para que Vox "deje de crecer en este momento". "Nadie vota a Vox por su capacidad de gestión, la gente vota a Vox porque es la forma de evidenciar una especie de ajuste de cuentas con la izquierda", reflexionan en el equipo de Feijóo, que consideran el voto a los de Abascal como "la pedrada que más suena contra una puerta de chapa". Pero los 17,6% de voto en las últimas elecciones es un punto de partida complicado para la tercera fuerza a nivel nacional, por lo que sus expectativas de crecimiento pueden verse limitadas. "Cuanto más arriba estás, más complicado es seguir subiendo", admiten en Génova, aunque no descartan que la lista liderada por Carlos Pollán alcance o sobrepase el 20% de voto el próximo 15 de marzo. De este modo, desde las filas populares inciden en que si los ciudadanos de Castilla y León quieren un gobierno "con certezas desde el minuto uno", la papeleta de Mañueco debe ser la primera opción. "A más PP, menos necesidad de negociación", insisten, al mismo tiempo que subrayan la idea de lograr gobiernos "estables". De hecho, es un mensaje en el que se está incidiendo y mucho desde el equipo de Mañueco. "Menos ruido y más nueces", llevan transmitiendo ya desde hace unas semanas desde el PP castellano-leonés, sobre todo a través de las redes sociales. Además, en Génova no tienen la intención de llevar la política nacional a la campaña, como sí han podido hacer tanto en Extremadura como en Aragón, dados los perfiles de los candidatos socialistas, "claramente sanchistas". En este caso, los populares pretenden "territorializar" la política nacional, un motivo por el que hablarán de carreteras, estructuras, política de proximidad en sanidad o educación, por lo que harán una política apegada al territorio. Así, en el PP quieren apuntalar a Mañueco porque es el candidato que, "sin necesidad de un tiempo de aprendizaje", ya pueda gobernar desde el primer minuto un territorio que tiene afectación por temas como el reparto de fondos que plantea el Gobierno de España "con asimetría con Cataluña".