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El PP ve reforzada su posición para afrontar "el periodo de entreguerras" y terminar de cerrar los acuerdos con Vox

2026-03-16 - 05:13

En el Partido Popular, el mandato de las urnas es cristalino: con cuatro puntos más que en 2022, Alfonso Fernández Mañueco tiene que volver a ser el presidente de Castilla y León, y cumplir así con 40 años de PP al frente de la comunidad. Por eso, aprovechando el "periodo de entreguerras" que se abre ahora en el mapa político hasta las elecciones andaluzas, prevé agilizar los pactos pendientes. El PP revalidó su victoria en las elecciones de este 15 de marzo y lo hizo mejorando tanto sus procuradores -con dos más- como el número de votos. Es, de hecho, el partido político que más crece en estos comicios en cuanto a número de papeletas depositadas en las urnas. Y esa posición la va a hacer valer en las conversaciones para terminar de cerrar los acuerdos que den a los ciudadanos "gobiernos estables y sólidos", fijó el secretario general, Miguel Tellado. Sin embargo, la mayoría absoluta está fijada en 42 procuradores, por lo que el PP necesita los 14 asientos de Vox para gobernar. Estos últimos, eso sí, se alejaron de las grandes expectativas que auguraban las encuestas y en Génova usarán esta posición de "superioridad" de cara a las negociaciones para investir a los respectivos presidentes populares, primero en Extremadura, y luego en Aragón y Castilla y León. La dirección está marcada, máxime cuando casi duplica en votos a los de Santiago Abascal y les saca 17 puntos. Ambos han de salir de las trincheras de la campaña electoral y afrontar el "periodo de entreguerras", tal y como lo han denominado en Génova, para lograr entenderse hasta la celebración de las elecciones andaluzas el próximo junio. Si bien los comicios de Castilla y León demuestran cierto viraje al bipartidismo, manteniendo al PP y PSOE como las dos principales fuerzas políticas en el Parlamento castellanoleonés; en el Partido Popular analizan los datos arrojados de las urnas este 15 de marzo en clave de bloques. Los castellanoleoneses han vuelto a castigar “al bloque de Sánchez” y han premiado el “bloque de Feijóo”, según los populares. La suma del PP y Vox alcanza 47 procuradores, cinco más que los fijados para la mayoría absoluta, y ambas formaciones son conscientes de que es necesario un pacto. “Los ciudadanos han pedido diálogo”, declaraba Alfonso Fernández Mañueco a su llegada al hotel de Salamanca desde donde siguió el recuento, fijando su postura abierta a negociar, aunque no sin resaltar que han duplicado en votos a Vox. A partir de este lunes, y con tres meses por delante sin campaña electoral hasta la de junio en Andalucía, se abre un “periodo de entreguerras”, una tregua más propicia para alcanzar acuerdos en las tres comunidades autónomas en las que los votantes han reclamado vía urnas una alianza de los partidos de derecha. Todavía queda por despejar la incógnita de si los de Santiago Abascal exigirán entrar en los gobiernos o simplemente forzarán medidas en los parlamentos, pero los de Feijóo harán valer el “músculo” -así lo definían en Génova- que han ganado en los comicios castellanoleoneses. Además, recuerdan la negativa a la investidura de María Guardiola en Extremadura hasta este domingo e incluye a Vox en “el bloque que votó en contra”, cuestión que, en opinión de los populares, ha pasado factura y todos esos partidos subieron "mucho menos que el PP”. De hecho, según los tracking internos, Vox estuvo cerca del 25% en intención de voto y finalmente se quedaron en el 18,92% -frente al 35,47% de los populares-; ventaja que van a utilizar para pactar las respectivas investiduras. Las dos formaciones no quisieron apresurarse la noche de este domingo a hablar de la cuestión explícitamente, lo fían todo a lo que suceda a partir de este lunes en plena resaca postelectoral, pero sus mensajes ya señalan la dirección. El ganador, Fernández Mañueco, dejaba claro que bajo ningún concepto tratará de pactar con el PSOE de Castilla y León porque “con el sanchismo es imposible e impensable ningún acuerdo de gobernabilidad” aunque garantizaba que cumplirá con el encargo que han hecho los castellanoleoneses en los colegios electorales. Más claro fue el secretario general, Miguel Tellado, quien aludió directamente a Vox, marcando el aprendizaje: "Si anteponemos los problemas de la gente a las diferencias que podamos tener, seremos capaces de ser útiles y de conformar gobiernos sólidos para responder a esas preocupaciones", dijo. Los populares mantienen su bastión por excelencia, donde gobiernan desde 1987, aunque desde hace una década han tenido que hacerlo con el apoyo de otras formaciones, ya sea Ciudadanos en su momento -que este domingo ha desaparecido finalmente del panorama político del país- o Vox. La conclusión del resultado de este domingo en Génova es clara: "Después de cuarenta años de gobierno del Partido Popular tiene más desgaste la izquierda que el PP", aunque asumen el mandato de las urnas de entenderse con los de Abascal. Hasta hoy, fuentes populares admitían que en Bambú la puerta estaba completamente cerrada como parte de la estrategia electoral de cara a Castilla y León, una postura que en Génova creen que les ha perjudicado al expresar "bloqueo" frente a gobierno. Con la cúpula popular metida en las negociaciones en Extremadura y la oferta hecha también en el territorio donde Jorge Azcón logró el primer puesto, reina la prudencia. Tellado no quiso detallar cuán avanzadas están las conversaciones con Vox, ni si han reclamado formar parte de los gobiernos, pero les lanzó un mensaje para que "estén a la altura". En el otro ala, Carlos Pollán, el candidato de Vox en Castilla y León, sí marcó más claramente el rumbo y se alejó de un apoyo a cambio de nada a los populares. "Vox va a influir de manera determinante en las políticas que se apliquen a partir de hoy porque este proyecto está por encima de los egos y las mentiras del bipartidismo", dijo con contundencia. Pero también señaló a este lunes para seguir trabajando y "hacer valer los votos". Eso sí, avisó de que exigirán "plazos estrictos de cumplimiento, con garantías" porque lejos de buscar un reparto de sillones, quieren "cambiar las cosas". Pendiente de los pactos en una breve tregua, el reloj electoral no para... y ya mueve las manecillas mirando a Andalucía.

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