El príncipe Eduardo abre otro dique en la Corona inglesa: ¿ingresos desmesurados?
2026-03-23 - 11:10
Por si no eran suficientes los problemas en torno a la Corona inglesa, una nueva quiebra en el dique acaba de abrirse al comprobar los acuerdos inmobiliarios del habitualmente discreto príncipe Eduardo y todo lo que gana con sus propiedades. ¿Ingresos desmesurados? Esto es lo que se preguntan ahora numerosos críticos al examinar el balance de resultados anual del duque de Edimburgo. El príncipe Eduardo ya fue motivo de polémica al conocerse al alquiler de Royal Lodge por una suma irrisoria al expríncipe Andrés, pero ahora son los acuerdos inmobiliarios de los duques de Edimburgo los que acaparan titulares en Reino Unido y muchas preguntas por resolver en una Corona acostumbrada a recibir ciertos reproches por la rentabilidad, a veces exagerada, de la 'firma'. Sin duda, se trata de una controversia -una más- que los Windsor hubieran preferido evitar. El príncipe Eduardo y su esposa, Sofía, se encuentran ahora en el ojo del huracán tras las revelaciones sobre la gestión de un edificio ubicado en su finca de Bagshot Park, en Surrey. Según una investigación publicada por 'The Sun', la pareja supuestamente obtenía ingresos sustanciales del subarrendando un antiguo establo reconvertido en oficinas. Según el tabloide, este edificio —ubicado a unos pocos cientos de metros de su residencia principal— se ofrecía en alquiler desde hacía tiempo por más de 12.000 euros al mes, lo que equivaldría a unos 150.000 euros al año. Al parecer, estos ingresos iban directamente a parar a la pareja, por más que la propiedad forme parte de la Corona. Y se trata de un patrimonio inmobiliario cuyos beneficios deberían destinarse al Tesoro británico. Si bien no es estrictamente ilegal, el subarriendo sí que suscita unos cuantos interrogantes. El espinoso asunto ha pasado de los titulares al propio Parlamento inglés. «¡Un escándalo!», ha subrayado el exministro liberal demócrata Norman Baker, quien ha recordado que los duques de Edimburgo residen en esta suntuosa residencia por un alquiler simbólico tras adquirir un contrato de arrendamiento de 150 años por 5,7 millones de euros en 2007. No es la primera vez que Norman Baker, azote de la Corona y sus supuestas operaciones poco claras, critica la opacidad de las finanzas de la monarquía británica. En noviembre de 2025, ya publicó 'Royal Mint, National Debt: The Shocking Truth about the Royals', en el que abogaba por reformas significativas para aumentar la transparencia de la Familia Real en cuestión de dineros. Este conflicto llevó a los parlamentarios británicos a crear una investigación oficial sobre la concesión de arrendamientos reales y muchas preguntas entre la opinión pública. Frente a este supuesto enriquecimiento personal, la Corona inglesa siempre ha opuesto su visión: esos ingresos por inmuebles son una forma para que Sus Altezas Reales cubran los gastos inherentes al mantenimiento de una residencia de tal magnitud. Construida en la década de 1880, en estilo neotudor, cuenta con casi 120 habitaciones, lo que no debe ser precisamente económico de mantener. El pasado año se conoció que Carlos de Inglaterra había visto cómo su patrimonio personal se disparaba de apenas 34,6 millones de euros a cerca de 740 millones. Un salto financiero que lo situaba directamente entre las mayores fortunas del país. Es ahora más rico que su propia madre, la reina Isabel II, cuya fortuna al momento de su fallecimiento, en 2022, se estimaba en unos 430 millones de euros. Buena parte de esta expansión patrimonial procede precisamente de la cartera de inversiones heredada de la difunta soberana, a la que se suman los ingresos anuales del Ducado de Lancaster, uno de los activos privados más antiguos y rentables de la monarquía británica 755 millones de euros. Según estimaciones de medios británicos como 'The Express', esta propiedad genera cerca de 23 millones de euros anuales en beneficios netos, destinados directamente al monarca como ingresos privados.