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El príncipe Guillermo, el verdadero impulsor de las medidas para que su tío Andrés quede relegado y apartado de la familia

2026-02-21 - 07:13

No le han puesto las cosas fáciles a Guillermo en su casa para que su futura llegada al trono sea cómoda y llevadera. Aunque su abuela reinó hasta los 96 años, no parece factible que su padre, Carlos, enfermo de cáncer, llegue tan lejos, así que los plazos para él se van acortando. Si su hermano, el príncipe Harry, ya abrió una brecha muy difícil de cerrar cuando decidió 'huir' a EE UU y escribir el libro contra él y su padre, En la sombra, su tío Andrés está a punto de terminar con su paciencia. La prensa británica señala a Guillermo y a su mujer, Kate, como los más afectados por la detención de Andrés por un delito de revelación de información sensible a Epstein. No se trataría de algo afectivo, más bien, de parar el efecto pernicioso que este episodio que lleva años gestándose puede causar en su sucesión al trono, en su propio nombre. Guillermo ya quería que su tío, el príncipe Andrés, fuera desterrado inmediatamente después de su entrevista en BBC de 2019, que consideraba una "mancha para la familia", y en la que el expríncipe negaba todas las acusaciones que se le hacía de estar relacionado con Epstein, además, atacando para defenderse y negando que hubiera víctimas de acoso sexual. Guillermo pidió que su tío fuera apartado de la familia real "antes de que la situación empeorara". Así lo cuenta el editor real del Daily Mirror, Russell Myers, en la nueva biografía William and Catherine: The Intimate Inside Story (Guillermo y Catalina, su íntima historia por dentro), que se publicará el 26 de febrero y que contiene detalles inéditos sobre el príncipe y la princesa de Gales. El príncipe de Gales discutió con su padre por las acciones de Andrés y le pidió desterrarlo justo después de la emisión de su entrevista en la emisora británica, pero Guillermo fue "puesto en su lugar" por su padre y las cosas no se movieron apenas. Posteriormente, el heredero habló con su padre para suplicar tanto a él como a la reina Isabel II que actuaran de inmediato, temiendo no solo la reacción negativa de la opinión pública, sino también por su propio futuro. "La decisión del monarca de reincorporar a su hermano a la familia era una cuestión con la que Guillermo estaba fundamentalmente en desacuerdo, hasta el punto de desafiar directamente a Carlos", se recoge en el libro que después de la detención de Andrés cobra una significación enorme. En el libro se lee: "El príncipe de Gales era inflexible en que todo el asunto nunca terminaría y, a pesar de lo que otros pudieran pensar, no había absolutamente ninguna ventaja en proteger a Andrés'. Su opinión era clarísima: Andrés no debía acercarse a la familia bajo ninguna circunstancia, ni por asociación, ni en ceremonias familiares, ni en ningún lugar. Cada vez que surgía una nueva revelación, sin saber cuándo llegaría ni cuál sería la siguiente, era una mancha para toda la familia". Parece que el tiempo le ha dado la razón al heredero, con un agravante: ahora él es el siguiente en llegar al trono y la cercanía de este episodio le está provocando notable malestar. Tanto que en Inglaterra se cree que detrás del comunicado del rey Carlos, apoyando a la Justicia frente a su hermano, está él, así como en todas las medidas que en los últimos meses se han tomado para tratar de paliar la marejada: desde forzarle a que dejara de ser duque a quitarle el título de príncipe. Guillermo, muy apegado a sus primas Beatriz y Eugenia, hijas de Andrés, tiene en ellas otro motivo de duda: si seguir dándoles su afecto o poner una frontera. Sería la enésima pared que se eleva entre distintos miembros de la familia real británica con efectos separadores.

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