El 'precio' de acostarse con cientos de hombres: lo que no nos cuentan de los retos de OnlyFans
2026-03-24 - 15:10
Uno de los documentales que vi para escribir sobre OnlyFans en mi libro #S3xpidemia (Loto Azul) fue el de Lily Phillips: Me acosté con 100 hombres en un día. Como el título indica, la inglesa hizo un reto de acostarse con un centenar de hombres en 24 horas y el youtuber Josh Pieters lo documentó desde dentro. Colgado en Youtube y abierto al público, es un repaso no solo de cómo transcurrió el día o entrevistas a los participantes. También de la propia estrella de la plataforma. Lily empezó el día con energía y motivada, no puedo dejar de mencionar que la popularidad de estos retos es lo que garantiza sus ingresos millonarios. Pero, poco a poco, se iba apagando, cansando, entristeciendo, hasta el punto de que una vez se despidieron del último hombre, Lily Philips se echó a llorar. También confesó al entrevistador que se le habían olvidado las caras a partir del décimo participante, que estaba agotada y dolorida. No hace falta que la inglesa lo puntualice, el bote tamaño XXL de lubricante que aparece en uno de los planos de la habitación actúa como simbólico recordatorio. La prueba de algo tan evidente como que nuestra respuesta sexual, los mecanismos de excitación, no funcionan como si fuéramos un dispositivo electrónico, a golpe de pulsar un botón o reiniciar una y otra vez. El caso de Lily tiene un desenlace positivo en comparación con el de Annie Knight, que dedicándose a lo mismo en Australia, terminó hospitalizada después de un reto de tener sexo con más de quinientos hombres. Sin embargo, esa parte de los challenges, por lo que sea, no es tan jugosa a la hora de copar titulares o no se viraliza como otros contenidos relativos a sus 'maratones'. Annie fue ingresada por un sangrado vaginal excesivo y dolores intensos, síntomas que dieron la cara al día siguiente de la filmación del reto. Un cuadro sintomático que ella achacó a su endometriosis, pero que los doctores relacionaron con la cantidad de relaciones sexuales que había mantenido apenas 24 horas antes. Y además de las dolencias que mencionó, también derivan de estas prácticas escozor por irritación, inflamación, mayor riesgo de contraer una infección de orina o de que se altere la flora vaginal y, por tanto, aumenten las probabilidades de desarrollar candidiasis o vaginosis bacteriana. Además, Annie comentó que tras el reto, su cuerpo colapsó y tardó varios días en recuperarse por completo y volver a hacer vida normal. Una serie de achaques que deberían ser la prueba de por qué estos retos no deberían hacerse y, si se hacen, recibir la consecuente respuesta por parte de expertos (al igual que se pronuncian ante retos de comida u otras prácticas nocivas para la salud). Sin embargo, en la actualidad, acostarse con cien, quinientos o mil hombres en un día se ve como algo entretenido, desafíos que incluso se siguen como si fuera un acontecimiento deportivo. Lo que guarda relación con el sexo -incluso si tiene un impacto negativo- parece exento de ser sometido a juicio. Y, en caso de hacerlo, se acusa de estar viéndolo desde una férrea moralidad, por supuesto. Pero mi opinión es clara, puede que ellas afirmen y reafirmen su consentimiento, sus ganas y su ilusión de participar, pero no quita que esto no es saludable. No quita tampoco que su libre elección se está construyendo a costa de dolor y de daño físico (y hay pruebas del impacto de ignorar esos límites). Lo que toca es cuestionar a una industria que convierte los cuerpos de las mujeres en algo infinito, disponibles en cualquier momento, por larguísimos periodos de tiempo y resistentes a todo.