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El psiquiatra Fuertes, sobre la venta de pedos envasados: "Quienes los compran tienen un trastorno de personalidad importante"

2026-02-27 - 14:13

Las redes sociales se han convertido, en los últimos años, en un verdadero negocio para aquellos que saben aprovechar cualquier oportunidad. Así, en el caso de Stephanie Matto, una influencer checa, la fama le llegó tras vender sus flatulencias a sus seguidores. Después de participar en un reality australiano, la influencer puso en marcha este negocio y, cada mes, logra obtener una gran suma de dinero que le permite vivir de manera completamente desahogada. Tal como ella misma ha explicado a través de su cuenta de Instagram, puede llegar a ganar hasta 50.000 dólares (más de 44.000 euros) cada semana. Además, a través de la red social, ha explicado que, para conseguir el mayor número de flatulencias posibles y envasarlas en tarros de cristal, ha basado su alimentación en judías, muffins de proteínas, huevos duros, batidos de proteínas y yogures. Ante esto, este viernes, Vamos a ver ha conectado en directo con el psiquiatra José Carlos Fuertes: "Aunque nos lo tomemos a broma, esto puede producir problemas de salud. Una persona que tiene que vender, sea como sea, sus ventosidades, puede llegar a enfermar y, de hecho, ya ha pasado". "Como lo más extraño y lo más esperpéntico es lo que vende, estamos en un mercado muy maquiavélico. Lo importante, aquí, es vender y para ello vale todo. Y cuando digo 'todo', es todo. Si vemos un asesinato y lo podemos ver en directo, es maravilloso y tiene un montón de likes", ha agregado el experto, alertando de la deriva que está tomando la sociedad mundial. "Los compradores de este mercado suelen ser personas que tienen parafilias, es decir, tienen un trastorno importante su personalidad. Ellos, lo que compran, realmente, es una parte íntima de ese ídolo o influencer y, de esa forma, lo tienen cerca y lo pueden percibir como algo suyo. En el fondo, estamos ante un trastorno de personalidad bastante importante". "A nuestras consultas psiquiátricas vienen personas sanas y los enfermos, realmente, están por ahí, en la calle, haciendo absolutas aberraciones", ha señalado Fuertes que, finalmente, ha confesado que, en alguna ocasión, ha tenido que atender este tipo de casos: "Vinieron, fundamentalmente, porque esa necesidad se convirtió en una compulsión. No era un deseo controlable, sino que era un impulso irrefrenable y ya estamos ante el mundo de lo obsesivo. Hay personas que empiezan con esta dinámica y luego se dan cuenta de que sin esta obsesión no les gusta vivir. Entonces, enferman mentalmente".

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