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El PSOE, ante el espejo tras las elecciones: dudas internas y presión para redefinir la estrategia

2026-02-16 - 05:15

El PSOE no pasa por su mejor momento. El ciclo electoral actúa como un espejo incómodo que refleja el desgaste de las siglas del partido y extiende el desánimo entre sus filas. A ello se suma la dificultad para tejer mayorías que permitan sacar adelante la agenda legislativa del Gobierno, un escenario que alimenta la tensión y la incertidumbre. La apuesta por situar a ministros como cabezas de lista no ha dado los resultados esperados y la resistencia a asumir errores empieza a pasar factura. La polémica más reciente la protagonizó el ministro Óscar López, al atribuir al fallecido expresidente de Aragón los malos resultados de Pilar Alegría, unas declaraciones que provocaron una ola de reproches en el PSOE aragonés. Ha sido una semana bastante convulsa para los socialistas. El batacazo electoral del partido en Aragón ha sido la segunda foto fija del ciclo que muestra que, en este momento, el partido se desangra frente a una derecha que crece. Desde la Dirección trataron de achacar los malos resultados a que Alegría tuvo poco tiempo para desarrollar su campaña y a que al partido le cuesta más movilizar a su electorado en comicios autonómicos. Unas explicaciones que no convencen a ciertas federaciones socialistas, que piden una "reflexión" a Ferraz con el objetivo de revisar la estrategia planteada. Más allá de Castilla-La Mancha o de la propia federación aragonesa, el candidato del PSOE en Castilla y León, Carlos Martínez, se suma a quienes reclaman una reflexión interna tras los últimos resultados electorales. No es una cuestión menor: en apenas un mes será él quien se enfrente a las urnas. En su caso, la estrategia pasa por volcar la campaña en el arraigo territorial y marcar distancias con el clima político de la Moncloa. En un primer momento, en el seno del PSOE se respiraba optimismo sobre las expectativas en esta comunidad. Sin embargo, ahora algunas fuentes admiten que el escenario se ha enfriado y que las previsiones ya no son tan favorables como se esperaba. A esta percepción se suma, además, la crisis por el accidente de Adamuz. En el partido respaldan al ministro Óscar Puente, aunque algunas voces coinciden en que aún necesita tiempo antes de ponerse en "modo campaña". Y es que Puente fue alcalde de Valladolid y, hasta el momento, se le reconocía como un activo electoral imprescindible, sobre todo, en lo que respecta a su tierra. Ahora, la crisis ferroviaria en todo el país ha cambiado los planes. Pero no solo las federaciones críticas o directamente más afectadas piden autocrítica al partido. Uno de los ministros que también son candidatos, el canario Ángel Víctor Torres, apeló a que el partido tiene que reflexionar sobre por qué se están perdiendo tantos apoyos. Pero además del desánimo en las federaciones, las aguas vuelven a agitarse entre los sectores más críticos. Las palabras del expresidente Felipe Gónzalez asegurando que en las próximas elecciones votaría en blanco si el candidato volvía a ser Pedro Sánchez no han sentado muy bien a la Dirección. En esta cuestión, Torres salió en defensa de la organización insinuando que González no debería estar en el PSOE, al igual que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que pidió a González una reflexión sobre su permanencia en el PSOE. Otros cargos, como la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, el ministro Félix Bolaños o el portavoz del Congreso, Patxi López, fueron menos directos, aunque también mostraron su malestar con las palabras de González, apuntando a que su voz se corresponde más a un socialismo del pasado. Peticiones de cambio de rumbo La figura de González no ha sido la única que ha reaparecido esta semana agitando el tablero interno del socialismo. Las explicaciones sobre el batacazo electoral en Aragón han abierto un nuevo frente. El ministro Óscar López atribuyó los malos resultados a que Javier Lambán no ejerció una oposición lo suficientemente contundente frente a Jorge Azcón, unas palabras que cayeron como un jarro de agua fría en el PSOE aragonés. La reacción fue inmediata. La senadora y mano derecha del expresidente aragonés Mayte Pérez; el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero; y el secretario de Organización del partido en la comunidad, Darío Villagrasa, entre otros dirigentes, afearon públicamente las declaraciones del ministro. La polémica escaló hasta el punto de que Pilar Alegría salió en defensa de Lambán y tildó de "error" las palabras de quien hasta hace poco compartía con ella responsabilidades en La Moncloa, en un intento de contener el malestar y cerrar filas en el territorio. Lejos de rectificar, López se mantiene firme en sus críticas, una insistencia que no hace sino ahondar en la brecha. Esto, sumado al ambiente pesimista en las federaciones, no ha hecho más que aflorar las dudas sobre la estrategia de Moncloa en el ciclo de comicios territoriales. Fuentes de la Ejecutiva del PSOE reconocen que los frentes abiertos a los que se enfrentan las siglas, como los casos de corrupción y las denuncias de acoso, han podido influir tanto en los resultados autonómicos como en el clima interno del partido. De momento, el que más agita el avispero es el llamado sector crítico. Hace una semanas el ex ministro socialista Jordi Sevilla ya lanzó un manifiesto pidiendo un "cambio de rumbo" en el partido ante la "dictadura de las minorías". El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, pide abiertamente un adelanto electoral para que Sánchez no arrastre a todo el partido, poniendo también en valor a los cuadros municipales y autonómicos. También está haciendo públicas sus críticas el ex líder del PSOE de Madrid y senador Juan Lobato, que pide un cambio de tercio dirigido a que el PSOE se modere más en las formas, pero sea más de izquierdas en sus políticas.

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