El pueblo andaluz costero que enamora a Sara Carbonero: 63 kilómetros de acantilados, costas y playas
2026-03-04 - 15:13
Hay rincones en Almería que no necesitan lujos para conquistar al visitante. Un mar con aguas cristalinas, pequeñas poblaciones blancas en un entorno volcánico . Esto es el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, el enclave almeriense que ha enamorado a la periodista Sara Carbonero y que cuenta con 63 kilómetros de costa salvaje entre acantilados, calas y playas vírgenes. No se trata de un pueblo como tal, es un espacio protegido donde hay pequeños núcleos marineros y pedanías que conforman un destino perfecto para una escapada 'slow life' . Así lo ha compartido en varias ocasiones la propia Carbonero junto a su amiga y también periodista, la almeriense Isabel Jiménez. Cabo de Gata-Níjar es el mayor espacio natural protegido del litoral mediterráneo europeo. Su origen volcánico dibuja un paisaje árido, donde los tonos rojizos y negros de la roca contrastan con el azul intenso del mar. Aquí no hay grandes hoteles ni urbanizaciones masivas: la normativa protege el entorno y mantiene intacta su esencia. En pleno corazón del parque se encuentra Rodalquilar, antiguo pueblo minero reconvertido en refugio de artistas y viajeros que buscan calma. Sus casas blancas, sus talleres artesanales y el recuerdo de las antiguas minas de oro le otorgan una personalidad singular. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece diluirse entre paseos tranquilos y atardeceres dorados. Tranquilo y apacible Rodalquilar acoge cada vez a más turistas y habitantes habituales ansiosos de disfrutar de uno de los valles más bonitos de la provincia de Almería. Aquí se encuentran el centro administrativo del Parque Natural , donde podrá pedir toda la información que necesite, y un precioso jardín botánico. La pedanía de San José es uno de los núcleos con mayor número de hoteles y servicios. Pequeña, blanca y abierta al mar, combina ambiente relajado con restaurantes donde degustar pescado fresco y arroces . Desde aquí parten excursiones hacia algunas de las playas más icónicas del litoral almeriense. Hablar de Cabo de Gata es hablar de la Playa de Mónsul y de la Playa de los Genoveses . La primera, reconocible por su gran roca volcánica en mitad de la orilla, es una de las estampas más fotografiadas del parque. La segunda, amplia y abierta, presume de dunas suaves y ausencia casi total de construcciones. Son playas donde el paisaje es el protagonista y donde la desconexión resulta inevitable. Para quienes buscan vistas inolvidables, el Mirador de las Amatistas ofrece una panorámica privilegiada de los acantilados y las aguas turquesas. Desde aquí se aprecia el Cerro de los Frailes , el punto más alto del parque Cabo de Gata-Níjar, con 493 metros de altitud. Este antiguo volcán enmarca el paisaje junto con nombres peculiares que evocan la imaginación de navegantes y lugareños. Muy cerca, la pedanía de Aguamarga sorprende con su ambiente bohemio y familiar, ideal para perderse entre callejuelas y terrazas junto al mar. Las enrevesadas y estrechas calles están salpicadas de artesanía y viandantes, y su pequeña plaza es un lugar encantador para hacer una parada gastronómica.