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El pueblo de Cataluña donde los vecinos quemaron su propio castillo

2026-02-15 - 14:55

La ciudad de Barcelona es un destino muy turístico, y de hecho es uno de los puntos más visitados de toda España, pero no muy lejos de la capital de Cataluña se esconden preciosos pueblos de pequeño tamaño que son idóneos para hacer una escapada fuera de la métropoli. Uno de los mejores ejemplos se encuentra a solo 50 minutos en coche de la Sagrada Familia, y es la localidad de Balsareny. Este municipio de unos 3.380 habitantes ubicado en el corazón de la provincia de Barcelona se enclava en la comarca del Bages, y además de ofrecer un remanso de paz para todos los que quieran huir del bullicio constante de la ciudad, también alberga uno de los castillos más curiosos del noreste de la Península Ibérica, no tanto por su arquitectura como por su historia: fueron los propios vecinos de la villa quienes lo quemaron. La curiosa historia del milenario castillo de Balsareny El castillo de Balsareny se ubica en la parte más alta del municipio, en la cima de una imponente colina desde el cual domina toda la localidad. Su origen se remonta al año 951, aunque su aspecto actual data del siglo XIV, siendo uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica civil de toda la provincia. Se trata de una fortificación "regular y homogenea", como se describe en su página web, la cual pasó por diversas manos a lo largo de la historia y que hoy en día es un símbolo comarcal. Lo más peculiar de este fortín es que en el año 1835 comenzó a arder en un incendio provocado por los propios habitantes de Balsareny, quienes, cansados de la continua opresión señorial y aprovechando la caótica época que atravesaba España, prendieron fuego a la fortaleza en señal de protesta. Por fortuna, el castillo fue sometido a varias restauraciones durante los siglos XIX y XX, que devolvieron el esplendor a este tesoro arquitectónico tan extraordinario. Qué ver en Balsareny y cómo llegar Junto al castillo de Balsareny se ubica la ermita dedicada a la Virgen del Castillo, que también es de propiedad privada (aunque se realizan visitas guiadas por el fortín), mientras que a los pies del fortín se ubica una presa medieval que abastece de agua a la ciudad de Manresa. Además, en el casco urbano de la localidad también se pueden encontrar joyas como la Iglesia de Santa María, otro tesoro milenario (data del siglo XI) en el que es posible contemplar restos de un prístino templo prerrománico. Para llegar a la localidad de Balsareny desde la ciudad de Barcelona, tan solo es necesario tomar la C-58 y empalmar con la C-16, por la cual hay que circular durante bastantes kilómetros hasta llegar finalmente al municipio. El trayecto es de apenas 50 minutos por carretera, por lo que el pueblo es un destino ideal para hacer una excursión de fin de semana.

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