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El pueblo de Italia destruido por un terremoto que tiene una nueva vida gracias a hippies y artistas

2026-03-07 - 19:13

Demasiadas veces hablamos de destinos masificados quejándonos de las oleadas de turistas, pero también nos encontramos con la otra cara, la de los pueblos abandonados. Basta con echar un vistazo a nuestra España rural para constatar esta realidad en lugares fantasmas como Belchite (Zaragoza) o Turruncún (La Rioja) donde la huella del tiempo se palpa en sus silenciosas calles abandonadas tras el paso del tiempo. Y esto no solo sucede en nuestro país, en Italia hemos encontrado un pueblito que fue abandonado tras un terremoto y que, sin embargo, ha corrido mejor suerte. Se trata de Bussana Vecchia, un fascinante burgo medieval que parecía condenado al olvido, pero el paso del tiempo le ha tratado genial dándole una segunda oportunidad. Y todo, gracias al arte. Cómo revivir un pueblo Tan solo hay que recorre 5 kilómetros desde San Remo (incluso se puede hacer a pie) para cambiar totalmente de escenario y sumergirse en un enclave especial y único. Volviendo la vista atrás, fue en 1887 cuando un violento terremoto destruyó este pueblo que se alza sobre el valle de Armea. Los que sobrevivieron se trasladaron colina abajo fundando lo que es el actual Bussana, quedando Bussana Vecchia relegado al olvido. Pero no para siempre. A partir de 1950, este burgo medieval comenzó una nueva vida con la llegada de artistas y hippies que ocuparon los edificios semidestruidos y los restauraron para así poder trabajar y residir en el pueblo haciendo de este pequeño burgo un gran destino turístico. Panorámicas entre mar y montaña Gracias a su ubicación en todo lo alto, lo primero que llama la atención de Bussana Vecchia es su impresionante panorámica con las montañas, los olivares y el mar, pudiendo alcanzar con la vista incluso la vecina San Remo. Y en medio de este maravilloso escenario lo mejor es descubrir este lugar mágico dejándose llevar entre los estrechos callejones que forman un laberinto en el que da gusto perderse. Qué visitar en Bussana Vecchia En este pueblo medieval hay muchos lugares pintorescos, pero uno de los más sorprendentes es la iglesia de Sant’Egidio (de principios del siglo XV) en la que, al igual que sucede en otros edificios del pueblo, la naturaleza ha acampado a sus anchas. Con el terremoto sufrió numerosos desperfectos, pero se conservan algunos muros y el campanario, todo un símbolo del pueblo tras sobrevivir al terremoto, que podrás divisar incluso antes de llegar, desde la autopista. No es la única iglesia que verás en la localidad, a pocos metros encontrarás otro templo, conocido como la iglesia pequeña, menos espectacular pero también con mucho encanto. Se trata de las ruinas del Oratorio de San Juan Bautista, de las que se mantiene un esqueleto arquitectónico con plantas trepadoras decorando de forma asombrosa los muros exteriores. Un pueblo de artistas y bohemios La visita a este pueblo es también un recorrido a través del arte en sus múltiples y variadas formas. Reconocerás los talleres de artesanos al ver las esculturas y pinturas en sus puertas, pero también podrás disfrutar de obras que están al aire libre, con murales en los callejones, estatuas incrustadas en algunas fachadas y arte, mucho arte en todas sus formas y por todas partes. Y si aún así te has quedado con ganas de más, puedes visitar el pequeño museo de Bussana Vecchia donde se exponen otras obras relevantes de los artistas que viven en el pueblo. Entre los pocos habitantes de Bussana Vecchia (no llegan a la treintena) no solo encontrarás artistas, también te cruzarás con hippies que llegaron en la década de los sesenta y que también han contribuido a crear un ambiente bohemio y de libertad que con el paso del tiempo sigue igual de vivo. El jardín botánico Y no te vayas de Bussana Vecchia sin pasar por su jardín botánico, formado por un laberinto de plantas y flores y construido en varios niveles sobre algunas de las ruinas del pueblo. Lo mejor: la terraza panorámica con vistas a los restos de la iglesia de Sant’Egidio. Por cierto, aunque tiene aspecto de abandonado y su oferta de restaurantes es limitada, también podéis recuperar fuerzas y disfrutar de la comida luguria en alguno de los cuatro locales que hay en el pueblo, que incluso los hay con terraza panorámica.

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