El pueblo de Tarragona con casas adosadas a la muralla, callejones estrechos y ambiente medieval
2026-01-25 - 21:05
Tenemos una razón de peso para visitar la provincia de Tarragona, y no, no hablamos esta vez de su maravillosa Costa Dorada, sino de disfrutar durante unas horas de la enorme riqueza arquitectónica y cultural de Montblanc, uno de los pueblos medievales más bonitos de España. Esta encantadora localidad, que se encuentra flanqueada por montañas y valles fluviales, está rodeada de una impresionante muralla que se extiende a lo largo de 1500 metros, además de contar con uno de los legados históricos más importantes de toda Cataluña. Montblanc Medieval, la joya de Tarragona El Pont Vell es la primera toma de contacto con este pintoresco pueblo que se encuentra a unos 40 kilómetros al norte de Tarragona. Construido en el siglo XII sobre el río Francolí, este puente que ha pasado por varias reconstrucciones será el primer reencuentro con la historia y un buen adelanto de todo lo que nos espera recorriendo las calles de esta villa medieval. El recinto amurallado más grande de Cataluña La muralla de Montblanc es uno de los grandes atractivos del pueblo. Con 1500 metros de perímetro y una treintena de torres, esta construcción del siglo XIV es una de las más extensas de la región y una preciada joya de nuestro patrimonio. Uno de los elementos arquitectónicos más característicos son las viviendas que comparten muro o incluso están pegadas a la estructura defensiva dando una singularidad única a esta villa. De las imponentes torres de defensa destacan la Torre dels Cinc Cantons, la de Sant Jordi y la torre-Portal de Bové, que además se convierten en el escenario perfecto para pasear y captar las mejores fotos de esta localidad medieval. Una de las mejores cosas que se pueden hacer en Montblanc es un recorrido por estas murallas, incluso con una visita guiada. Calles que te hacen viajar en el tiempo Tras cruzar el recinto amurallado de Montblanc nos adentramos en sus calles empedradas donde podremos disfrutar de un patrimonio medieval impresionante. Empezando por la Calle Mayor, la principal y peatonal, cruza todo el casco antiguo y está llena de tiendas y bares. Recorriendo estas calles que parecen trasportarnos a un cuento medieval llegamos a la Calle dels Jueus (la calle de los Judíos), una de las zonas con más encanto de Montblac. La reconocerás por un pequeño arco de piedra, siendo la única calle que se mantiene de la antigua zona de la judería. El paseo por callejones repletos de edificios históricos nos conduce hasta la Plaza Mayor, un precioso espacio medieval porticado en el que se encuentra la Casa de la Vila o Ayuntamiento, y otros edificios señoriales como el palacio Alenyà, la casa Desclergue o la casa Borrás. Santa María la Major Nuestra próxima parada será en la iglesia de Santa María la Major que impresiona por su espectacular fachada barroca. Está situada en el lugar que antiguamente ocupaba una iglesia románica. Para visitarla tendrás que subir a lo alto del pueblo. Está ubicada en una pequeña plaza que llama la atención por el suelo de piedra con figuras geométricas de colores. El convento de Sant Francesc de Montblanc Construido entre los siglos XIII y XIV, de este convento que es uno de los más antiguos de Cataluña solo se mantiene en pie la iglesia gótica. Se encuentra al final de la Calle Mayor saliendo de la muralla. Añade una calçotada a tu viaje Como ves son muchos los lugares interesantes en Montblanc, pero otra de las formas de disfrutar de este pueblo es através de su gastronomía. Los principales restaurantes con encanto medieval los encontrarás en la Plaza Mayor y los alrededores, y también en la Calle Mayor (Carrer Major). Si te gusta la gastronomía tradicional, estos son los platos que no deben faltar en tu mesa: los caracoles, la butifarra negra, y por supuesto, los populares calçots. Y para los más golosos: los montblanquins, un dulce típico con almendra.