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El radón, el gas "silencioso" que está detrás de unas mil muertes por cáncer de pulmón y es el mayor factor de riesgo para no fumadores

2026-02-04 - 05:15

El cáncer de pulmón se ha situado este año por primera vez como la causa de muerte principal por cáncer en mujeres, por encima del cáncer de mama, según el reciente informe Las cifras del cáncer en España 2026 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). El tabaco es el principal factor de riesgo — está detrás del 90% de tumores de pulmón— pero hay otros factores, ambientales en este caso, como la exposición al gas radón, que constituyen el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, por encima del tabaquismo pasivo. Además es el segundo factor de riesgo en pacientes fumadores. Según la SEOM, "se estima que hasta un 3,8% de las muertes por cáncer de pulmón —23.297 en el año 2024— podrían deberse a la exposición a radón, alcanzando el 7% en las autonomías con mayores niveles de exposición", que son Galicia, Extremadura y Madrid. Es decir, poco menos de mil muertes al año, aproximadamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) eleva esta estimación y establece que "la proporción de los casos de cáncer de pulmón atribuibles a este gas varían entre un 3% y un 14% según la concentración media de radón en el correspondiente país y de la prevalencia del consumo de tabaco". El radón es un gas radioactivo que se encuentra de forma natural en las rocas de la corteza terrestre y migra desde el subsuelo al aire interior de los edificios. Estar expuestos al radón es "un factor de riesgo silencioso, muy desconocido, pero muy prevalente en España", explica a 20minutos la oncóloga Laura Mezquita, que también es coordinadora del Grupo SEOM de Cáncer, Trabajo y Medioambiente. El gas, según Mezquita, "se acumula sobre todo en el interior de las viviendas" y procede de la cadena de desintegración del uranio. Se ubica en la naturaleza (sobre todo en las zonas donde abunda el granito), emite un tipo de radioactividad alfa, cuyas partículas inhalamos e impactan contra el epitelio pulmonar y generan daño en el ADN. "Generan unas alteraciones genéticas que pueden dar lugar a cáncer de pulmón", señala. La también doctora del Hospital Clínic de Barcelona advierte de que este gas, que "no huele, no sabe ni tiene color", es "un factor de riesgo silencioso, muy desconocido, pero muy prevalente en España" cuya relación con el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón cuenta con "evidencia científica sólida", mientras que su vínculo con otro tipo de tumores como los cerebrales o leucemias está aún "en estudio". "No el 100% de los casos que están expuestos [a radón] desarrollan [cáncer de pulmón] porque depende de otros factores", igual que "no todos los que fuman desarrollan cáncer", matiza la oncóloga, que aclara que el radón es un factor de riesgo que interactúa con otros factores. Recuerda que "la mayoría" de los factores de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón "no son aislados", sino que tienen un "efecto multiplicador" entre ellos. Así, la experta señala que el radón es "la principal causa de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, pero el principal impacto del radón es en fumadores". El periodo de latencia desde la exposición hasta el posible desarrollo de cáncer está establecido en general en unos 10-15 años. Sin embargo, los médicos están "viendo casos en periodos más cortos", pues depende de una combinación de factores. El radón es "la principal causa de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, pero su mayor impacto se da en fumadores" La concentración de radón en España es heterogénea y los niveles más altos se encuentran en Galicia, Extremadura y Madrid, según los datos obtenidos a través de mediciones por el Consejo de Seguridad Nuclear, que en 2017 elaboró un mapa del potencial de radón en España por municipios en el que se han identificado las zonas de actuación prioritaria. Además, un equipo coordinado por la doctora Mezquita publicó a finales de diciembre un estudio en el que se elabora una cartografía del riesgo de radón en España en la que el enfoque geológico se cruza con el poblacional y el catastro. Según exponen, la densidad de habitantes y el tipo y distribución de las viviendas y edificaciones de un lugar influyen en la valoración del riesgo. "Los municipios densamente poblados con una alta proporción de edificios de apartamentos de varias plantas bajan en la categoría de riesgo debido a que sus residentes viven con mayor frecuencia en plantas superiores, donde los niveles de radón en interiores suelen ser más bajos. Por el contrario, los municipios con predominantemente viviendas en planta baja o unifamiliares permanecen clasificados como de riesgo alto o muy alto, incluso cuando la densidad de población general es baja, ya que el potencial de exposición se concentra en las plantas con los niveles más altos de radón", reza el trabajo. El doctor en Físicas José Luis Gutiérrez, que también firma este artículo, describe a 20minutos las tres principales fuentes de radón: "Por orden de importancia, la primera es el subsuelo, la geología del terreno, fundamentalmente los suelos graníticos, que suelen contener mucho radio 226, que pertenece a la cadena de desintegración del uranio 238. Una de las de las particularidades que tiene el radón es que al ser un gas, tiene mucha facilidad para moverse, con lo cual, puede que la fuente esté localizada en un punto concreto, pero los niveles elevados de radón estén en otro punto diferente". La segunda fuente son los materiales de construcción y la tercera, el suministro de agua porque "el radón es soluble en el agua y, en ocasiones, el suministro de agua puede ser también una fuente de radón, pero esta sería la menos importante de las tres fuentes". ¿Cómo se mide o detecta? Este riesgo no es nuevo, está considerado carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) desde 1988. Pero, ¿cómo se mide o detecta? Mezquita sostiene que "la única forma de detectarlo es midiéndolo con unos detectores que son unos dispositivos pasivos" que hay que dejar en casa durante al menos tres meses y preferiblemente en la época de invierno u otoño, que es cuando menos se ventila por el frío. Estas evaluaciones, como si de una inspección de gas se tratara, las realizan laboratorios acreditados para ello. El nivel de radón varía mucho de un día para otro, por lo que hay que medir durante al menos tres meses para poder obtener un promedio anual. Con ella coincide Gutiérrez, que insiste en la idea de que "niveles elevados de radón puede haber en cualquier lugar", por lo que "la única forma de conocer el nivel de radón en un edificio es mediante una medida directa en dicho edificio". En este sentido, Gutiérrez, que trabaja en Suecia en el primer laboratorio acreditado para medir radón en Europa, en el año 1995, aclara "un mito" referente a las casas hechas con granito. "Es rotundamente falso que tengan que tener mucho radón. No tiene por qué ser así. El radón que sale de un bloque compacto de granito es muy poquito, la estructura no permite que salga. Pero si hago agujeros, por ejemplo para poner una estantería o una lámpara, estropeas la estructura natural del granito y creas, de alguna manera, autopistas para que salga el radón. Hay ejemplos de casas de granito con niveles muy bajitos", afirma. "Es rotundamente falso que las casas hechas con granito tengan que tener mucho radón" El gas radón, presente en el subsuelo y que se diluye hacia arriba, se mide en becquerelios por metro cúbico (Bq/m3). La legislación —europea desde 2013 y completamente traspuesta en España desde el año pasado— establece el nivel de referencia en los 300 Bq/m3, pero la oncóloga advierte de que "desde el punto de vista de la salud, la radioactividad del radón y otras fuentes radioactivas, no tiene ningún límite seguro. Es decir, no es seguro estar expuesto a dosis bajas de radioactividad, siempre hay un riesgo. A más tiempo y más dosis de exposición, mayor probabilidad de desarrollar cáncer", advierte Mezquita, que pide a arquitectos e ingenieros "no quedarse en el límite de 299 e intentar conseguir el nivel de radón lo más bajo posible". De hecho, anota, por cada 100 Bq aumenta un 16% el riesgo de padecer cáncer de pulmón. El Manual de la OMS sobre el radón en interiores: una perspectiva de salud pública establece un promedio anual de referencia de 100 Bq/m3 en todos los países para minimizar los riesgos para la salud y, si se dan circunstancias concretas que impiden alcanzarlo, fijar un nivel que no supere los 300 Bq/m3. Gutiérrez añade que la gran movilidad del radón puede dar lugar a mediciones completamente diferentes entre construcciones contiguas o a oscilaciones entre los 1.100 y 200 Bq/m3 en cuestión de horas o días en una misma casa. De ahí que la legislación exiga un promedio anual y que los sanitarios se centren en las exposiciones "a largo plazo". Normativa española "a cachitos" y "con mucha pereza" La normativa española hasta el momento se ha desarrollado principalmente para los lugares de trabajo y para las viviendas de nueva construcción. El director del programa Vive sin radón de la Fundación Vivo Sano, José Miguel Rodríguez, lamenta que en España la normativa sobre el radón se ha traspuesto "tarde y mal, con mucha pereza por parte de la Administración, siendo un tema tan importante". Reprueba que la legislación se encuentra "a cachitos en diferentes normativas y reales decretos", y que "no hay, como en otros países, una sola norma que regule todo el tema del radón". Así, para tener una visión completa de la regulación de este factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón "hay que hacer un collage" del Real Decreto 1029/2022 de 20 de diciembre de 2022, el Real Decreto 1217 de 2024 de 3 de diciembre, el Plan Nacional contra el Radón publicado por el Ministerio de Sanidad en 2024 y la Instrucción Técnica IS-47 de 9 de abril de 2025, que es "la pieza que faltaba para que las empresas pudieran saber dónde había que empezar a medir", y por la que se aprobó el listado de municipios de actuación prioritaria contra el radón y se establecieron directrices para las mediciones en el interior de los centros de trabajo ubicados en ellos. Rodríguez, que advierte de que "falta que las Administraciones inviertan en comunicación del riesgo" por radón, tanto a nivel estatal como autonómico y municipal, manifiesta también que "en todos los edificios en planta baja y que tengan acceso público" situados en los municipios determinados como de actuación prioritaria (puede consultar aquí el listado) ya se debe medir el nivel de radón. Esto incluye comercios también. Para las viviendas particulares no es obligatorio, pero "estaría muy bien que la Administración divulgara que hay un riesgo y que puede haber viviendas expuestas. La gente no lo sabe. La recomendación de medir se incluye en el Código Europeo contra el Cáncer de la OMS". A pesar que las mediciones ya son obligatorias en los casos mencionados, "se está realizando muy poco porque la mayor parte no se ha enterado". Las empresas más grandes, continúa, "lo están haciendo porque tienen departamento de Prevención de Riesgos Laborales, pero las pequeñas empresas no tienen información". Además, advierte, hay muchas empresas lo están ofertando "a precios desorbitados". El especialista considera que una medición para un espacio de hasta 150 metros cuadrados "no cuesta más de 200 euros".

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