El reto arqueológico en la zona de La Trinidad: el metro se topará con la gran necrópolis romana y la muralla oculta
2026-03-26 - 06:30
Las obras de la línea 3 del metro de Sevilla se enfrentarán en la Ronda Histórica a una de las zonas de mayor complejidad de su trazado; los restos de la necrópolis romana y de la parte oculta de la muralla. El gran reto que una obra de tal calado supone en la zona de la Trinidad ha hecho que desde la consejería de Fomento tengan seis meses de trabajo asignado solo para labores de metodología arqueológico en el subtramo. El subsuelo de la citada zona son puntos sensibles donde se han encontrado restos y tumbas que datan de diferentes épocas. Entre los siglos I y III d. C. hubo una gran necrópolis romana en la vía que llevaba hasta Carmona, donde constan tumbas de inhumación e incineración. De la necrópolis bajoimperio los restos se extienden al este de la Ronda y se acercan más al convento de la Trinidad, son 38 los enterramientos localizados de esta época. De la época almohade hay restos de construcciones domésticas en el sector occidental de la parcela conviviendo con enterramientos ocasionales en el sector oriental. De la época bajomedieval se encontraron restos de una posible ermita relacionada con el convento de la Trinidad, mientras que de los siglos XVIII y XIX se da una fase de cementerio asociado al mismo convento. Las últimas construcciones durante la edad contemporánea son instalaciones industriales que llegan hasta la intervención arqueológica. Aunque la presencia de restos arqueológicos es algo conocido desde el siglo XIX, no fue hasta 1992 cuando se hace la primera intervención preventiva y se delimitó la necrópolis. Es por ello que a la hora de elaborar el trazado del proyecto del metro por este punto, desde la Junta de Andalucía se ha sido en todo momento consciente de lo que encontrarían al excavar. Es más, las licencias de obra y permisos de edificios residenciales en la zona que se han construido en los últimos años advierten de ello. El último sondeo geotécnico elaborado en 2024, de los múltiples que se han realizado desde el año 2020 de cara a las obras del metro, indica que los restos tienen un paquete antrópico de 3,80 metros de potencia. Es decir, hay que excavar casi cuatro metros de profundidad para dar con tierra estéril. Es por ello que el trabajo y los hallazgos que se den en los estratos, determinarán el desarrollo de la obra. Siendo conscientes de que pueden aparecer restos que requieran de una excavación extensiva, el plazo de seis meses es orientativo, pudiendo alargarse si se dieran evidencias directamente vinculadas por ejemplo, a la necrópolis o al convento. Antes de que el túnel principal avance, se ejecutarán las obras de los colectores y cruces de servicio para acompañar las actuaciones de obra previstas, que permita el diagnóstico y supervisión de cualquier contexto arqueológico . Aunque el túnel discurre a gran profundidad de donde se conoce que están los restos, a unos 12 a 16 metros de la superficie, las estaciones especialmente la de Capuchinos y los pozos de ventilación son los puntos donde el conflicto es inevitable. Esto se debe a que requieren excavaciones a cielo abierto para las que es necesario atravesar los estratos históricos. Otro de los puntos más críticos de la intervención es el contacto con la muralla, que aunque es visible en la zona de la macarena hay en otros puntos done permanece oculta bajo el pavimento actual. Por ejemplo, en el acceso a la calle Macarena desde Muñoz León, el proyecto cuenta con la traza del antemuro de la muralla urbana documentado. A una cota de menos de un metro bajo el suelo se ha localizado el coronamiento del antemuro pese a estar su alzado parcialmente arrasado. Desde que se retire el pavimento en esta zona para proceder a las actuaciones pertinentes, se estará muy pendiente a los movimientos de tierra. En el caso de confirmarse estructuras tanto de la muralla o del antemuro, se haría una excavación arqueológica extensa para delimitar y registrar los hallazgos antes de seguir avanzando. Asimismo, una vez el metro esté construido se procurará que este no afecte ni a la muralla ni a las edificaciones de alrededor. Por ejemplo, en la Ronda, bajo las estaciones y túneles, se protegerá mediante la inyección de cemento a alta presión bajo la técnica del jet grouting.