El romance secreto entre Eduardo de Inglaterra y la corista Ruthie Henshall
2026-03-03 - 00:33
Ocurrió que la actriz Ruthie Henshall, de 58 años, limpiaba su garaje y fue allí descubrió las cartas de amor que el príncipe Eduardo de Inglaterra le escribió en la década de 1990. Todos sus recuerdos se agolparon en su mente de inmediato. Esa historia de amor apasionada que vivió durante cinco años con el hijo menor de la Reina Isabel II. Un relato convertido ahora en 'La corista y el príncipe', aquel romance real que en tiempos la llevó del Palacio de Buckingham a Balmoral. Cuando acudió junto al príncipe Eduardo a Windsor, Ruthie olvidó hacer una reverencia a la Reina Madre. Un mal comienzo más tarde suavizado porque luego gustó a la familia, incluida Diana de Gales. Y descubrió el martini gracias a Carlos de Inglaterra. La actriz viviría momentos extraordinarios dentro de Palacio por cortesía de un romance con quien después se convertiría en el duque de Edimburgo. Una febril historia de amor de juventud marcado por fatales rupturas y tiernas reconciliaciones. Así durante los cinco años que duraría, pasados en un suspiro. Ruthie Henshall bajó una buena mañana al garaje de su casa para afrontar esa dura tarea que inevitablemente llega tras largas promesas, como es ordenar el garaje y ver qué trastos sobran después de largos años sin atender a ellos. Y allí encontró viejas cajas llenas de diarios y cartas. Cosas que había olvidado. Y entre ellas aparecieron apasionadas cartas escritas por su entonces novio, el príncipe Eduardo de Inglaterra. «Cuando encontré estos documentos, me di cuenta de cuánto atesoraba los recuerdos de esa época de mi vida», explicaba a 'The Telegraph'. Y entonces se le ocurrió la idea: ¿qué tal recordar aquella historia y convertirla en libro? El título, algo tópico pero muy auténtico, surgiría después: 'La corista y el príncipe'. Se conocieron en 1988 durante una producción del musical 'Cats', dirigida por el legendario Andrew Lloyd Webber. Por aquel entonces, Ruthie Henshall era actriz y cantante de brillante porvenir, mientras Eduardo ejercía como asistente de producción. Los dos eran apasionados del teatro y pronto hicieron buenas migas. De tal forma que Isabel II y su hijo pequeño, por entonces de 23 años, invitaron a Ruthie Henshall a cenar al mismísimo Palacio de Buckingham. O a ver una película. Lo que surgiera. Ella encontró a Eduardo «amable y atento». Así que, ¿por qué no? Y poco a poco, con la mayor discreción posible, la amistad fue progresando hacia algo más sentimental. Así hasta convertirse en una joven pareja. «Vivía el sueño de mi infancia de actuar en los escenarios del West End y salir con un hombre que pocas personas tenían la oportunidad de conocer. Si fuera la historia de otra persona, pensaría que era inventada», se maravilló Ruthie Henshall. Y así fue como terminó «cantando delante de la reina», según recuerda«. A principios de los 90, interpretaba a la frágil Fantine de 'Los Miserables' cuando Eduardo la invitó a una de las famosas barbacoas de verano de la familia real en Balmoral. Por allí estaba también una radiante Diana de Gales, quien le pidió que cantara 'I dreamed a dream', el tema principal de la obra. «Cuando era grande la esperanza / Y valía la pena vivir la vida / Soñé que el amor nunca moriría / Soñé que Dios perdonaría / Y yo era joven y sin miedo / Y los sueños se hicieron, se utilizaron y se desperdiciaron», entonó. «No estaba muy nerviosa porque Carlos me acababa de preparar dos martinis, y así fue como acabé cantando delante de la reina», recuerda. «¡No sentí nada porque estaba completamente borracha! Pero siempre será uno de mis mayores honores. Diana estaba allí, la princesa Margarita también, la reina madre, Eduardo y Carlos», añade. Sin embargo, todos sospechaban que aquella sería una relación imposible, como acabaría sucediendo. Dos jóvenes que descubrían el amor, pero que procedían de dos mundos completamente diferentes. Una historia de cinco años con sus idas y venidas, con rupturas dramáticas y con reencuentros efervescentes. Hasta que los dos advirtieron que no merecía la pena seguir porque no había futuro. Lo cierto es que tras su ruptura, en 1993, Eduardo y Ruthie siguieron manteniendo una buena relación. Hasta el punto de que el príncipe la invitó a su boda con Sophie Rhys-Jones seis años después. El tiempo mostraría a una Ruthie Hershall progresiva decadencia. En 2020, para intentar revitalizar su nombre a ojos de los demás, participaría en el reality 'I'm a Celebrity Get Me Out of Here' (¡Soy una celebridad... sácame de aquí!). Los micrófonos captarían sus confidencias -cómo obviarlas en este tipo de programas- y en lo más profundo de la selva presumiría ante otro concursante: «He tenido sexo en una de las habitaciones del Palacio de Buckingham». Suficiente para enterrar su nombre en el olvido dentro de la familia real. «Solo tengo elogios para ellos. La reina, en particular, era encantadora. Yo era esa joven corista que salía con su hijo... ¡debió ser su peor pesadilla!», reconoce ahora esta actriz convertida en escritora que define su libro como «un vistazo a la alocada vida tras bambalinas de los musicales y a lo que sucede cuando una corista se enamora de un príncipe». Su editor añade que es «una auténtica historia de Cenicienta... si Cenicienta fuera una corista de Bromley vestida de licra que bebe y fuma demasiado».