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El sentimiento trágico de Unamuno sube a escena

2026-03-19 - 04:00

Miguel de Unamuno publicó ' Niebla ', que él mismo ha calificado como una 'nivola', en el año 1914. Cuenta la historia de Augusto Pérez, un hombre rico, soltero pero sin ningún objetivo en la vida, cuya existencia cambia el día que ve por la calle a una mujer, Eugenia, de la que se enamora instantáneamente. A Fernanda Orazi , actriz, directora y dramaturga argentina afincada desde hace años en Madrid, le pasó algo parecido con el propio Augusto; se enamoró de él mientras leía la novela en el asiento de atrás del coche que le llevaba a un rodaje y decidió subirla al escenario. «Apenas acabé de leerla sentí una especie de invitación a intentar producir una experiencia de esa naturaleza en el teatro. Decidí tomar prestado a Augusto y al universo que su autor va trazando para él y entramarlo en el territorio y el lenguaje de la escena. Hay, en esta novela, algo del orden del amor hacia esas criaturas que nos conmueven en la ficción». La propia Fernanda ha adaptado 'Niebla' y dirige la función, que estará en Nave 10 Matadero del 20 de marzo al 12 de abril y que interpretan Carmen Angulo, Javier Ballesteros, Leticia Etala, Pablo Montes y Juan Paños. A pesar de hablar del destino, del unamuniano sentimiento trágico de la vida y del suicidio como acto de libertad, la función está impregnada de humor. «Es la mejor condición para poder para tener una visión trágica , es un caldo de cultivo porque lo trágico es aquello que no se espera, que no se ve venir. Y en un contexto de solemnidad, donde siempre parece que va a pasar algo terrible, es mucho más difícil tener una visión trágica, porque hay una lógica que va secuenciando, preparando o advirtiendo de eso». Augusto, dice la directora, «nos conmueve por su modo de existencia porque nos necesita para existir, porque no puede volcarse hacia ningún supuesto interior desde donde darse a conocer sino todo lo contrario, recibe toda su existencia de los otros, es radicalmente dependiente. Si el autor detuviese el acto de informarle, de darle su existencia, se iría debilitando, diluyendo, iría desapareciendo, perdiendo existencia. Nos conmueve porque soporta lo que nosotros no podemos soportar , la certeza de que, en el fondo, en su fondo, no hay algo, que tal vez no es alguien». «Esta visión, en nuestra vida -completa-, parece estar soportada gracias a la ficción de la identidad, de la identificación o esa idea/imagen de una interioridad que nos vertebra y nos sujeta para decir: Yo. Para nosotros, eso o catástrofe. El personaje viene a soportar lo que no puede tener lugar en nuestra vida de persona. Augusto, nuestro personaje, se sacrifica por nosotros. Para que podamos ver o escuchar este secreto trágico y no correr a arrancarnos los ojos. No nos conmueve identificarnos con el destino de Augusto, nos conmueve no identificarnos, la visión de una desgracia de absolutamente otro, de un no-hombre».

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