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El SMI: un poderoso ariete contra la desigualdad

2026-02-28 - 07:23

En 2018, el salario mínimo interprofesional (SMI) era de 736 euros mensuales. En 2026 es de 1.221. En apenas ocho años se ha incrementado en 485 euros, lo que equivale a casi 7.000 euros más al año. En 2018, un hogar con dos personas que cobrasen el SMI ingresaban 20.608 euros. En 2026, la cifra se eleva hasta 34.188 euros. Aun descontando la inflación, supone una mejora significativa de la renta de los hogares con menores ingresos. De hecho, el SMI es el principal instrumento en manos de un gobierno para combatir la desigualdad que es intrínseca al capitalismo. España lo ha demostrado, porque gracias al incremento del SMI se ha reducido de forma significativa la desigualdad salarial, la pobreza laboral, la brecha salarial de género y los bajos salarios de los más jovenes. En términos de pobreza, el resultado es un éxito absoluto: el incremento del SMI ha sacado de la pobreza laboral a millones de personas. En España, nadie que trabaje a jornada completa y todo el año es un trabajador pobre. Nadie, porque el salario mínimo ya es equivalente al 60% de salario medio neto que es, precisamente, donde se sitúa el umbral de la pobreza laboral en la Unión Europea. En 2018, el SMI apenas llegaba al 44% del salario medio y, por lo tanto, todas las personas que lo cobraban eran trabajadores pobres. Estamos ante una transformación radical que ha reducido la pobreza laboral en España de forma significativa: una persona asalariada solo sufre pobreza laboral si trabaja a tiempo parcial o unos meses al año. La pobreza ya no está en el salario, persiste en la parcialidad y la temporalidad. También se ha reducido la desigualdad salarial, porque el incremento del salario mínimo beneficia de forma especial a las personas que tienen los salarios más bajos. Entre 2018 y 2024, el salario de los que están en escalón mas bajo mejoró el 48%, mientras que el de los están en lo más alto de la escala salarial lo hizo el 19%: menos de la mitad. El resultado es una reducción significativa de la diferencia entre los de arriba y los de abajo. Si en 2018 los de arriba cobraban diez veces más que los de abajo, en 2024 esa diferencia se ha reducido a ocho veces. Aún es una diferencia excesiva, pero en estos años se ha producido una corrección del 20% del diferencial gracias a las subidas del SMI. Todos los salarios suben, pero lo hacen más los más bajos y, por lo tanto, se reduce la desigualdad en el mercado de trabajo. Eso beneficia, especialmente, a las personas más jóvenes, a las mujeres, a los migrantes, a las personas que trabajan en pequeñas empresas, con menores niveles de formación, los que tienen un contrato temporal o trabajan a tiempo parcial, las que tienen menos antigüedad en la empresa, las que trabajan en el comercio, la hostelería y la agricultura y en las comunidades con menor nivel de renta, como Andalucía o Canarias. También se ha reducido y mucho la brecha salarial de género. En 2018, el salario medio de las mujeres era un 21% inferior al de los hombres. En 2025, la diferencia se ha reducido al 16%, lo que significa que la brecha salarial de genero se ha reducido en cinco puntos en estos seis años. Es una corrección del 20% de esta inaceptable discriminación contra las mujeres. Por último, también se han reducido las diferencias salariales que soportan las personas trabajadoras más jóvenes, porque el salario de los que tienen entre 25 y 34 años creció diez puntos más que la media del resto de tramos de edad. Para terminar, en España se ha demostrado la falsedad de un dogma neoliberal que nos acompañó durante décadas: que subir el SMI destruye empleo. Ha sido lo contrario. España encabeza el crecimiento de la economía y del empleo en la Unión Europea. Desde que empezó a subir el SMI se han creado tres millones de empleos hasta alcanzar el récord de personas con trabajo en España. La subida del SMI y la reforma laboral de 2022 han cambiado el paradigma laboral de nuestro país, convirtiéndose en el factor más determinante para explicar por qué España encabeza el crecimiento del PIB y el que más empleo genera entre las grandes economías europeas.

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