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El SUV que lo tiene casi todo: tracción total, etiqueta Cero y un 'pero' que conviene conocer

2026-02-15 - 20:05

El Mitsubishi Outlander fue, durante años, una referencia clara entre los híbridos enchufables. Entre 2013 y 2019 lideró las ventas en España y dejó una huella profunda entre quienes buscaban un SUV amplio, eficiente y diferente. Tras un paréntesis de 5 años, el Outlander vuelve a nuestras carreteras con una propuesta muy definida: sólo se ofrece como híbrido enchufable, con 306 CV, tracción total y una autonomía eléctrica homologada de hasta 86 kilómetros (etiqueta Cero de la DGT). Aunque Mitsubishi lo presenta como la cuarta generación, en realidad hablamos del restyling del modelo lanzado en 2021 en otros mercados. Esta actualización es la que aterriza ahora en Europa y se sitúa como el buque insignia de una gama en expansión, con los Colt y ASX en la base. Un movimiento estratégico que devuelve protagonismo a la marca japonesa. En 20Minutos lo hemos probado durante una semana y estas son nuestras conclusiones. Exterior, medidas y presencia El nuevo Outlander PHEV mantiene una imagen rotunda y reconocible. Sus líneas son musculosas, con un frontal poderoso y una silueta claramente SUV. Mide 4,71 metros de largo, lo que lo sitúa de lleno en el segmento D, aunque al volante no se percibe como un coche especialmente grande. La plataforma CMF-D, compartida con modelos como el Renault Austral o el Nissan X-Trail, es la base sobre la que Mitsubishi ha construido un producto con personalidad propia, especialmente por su sistema de propulsión PHEV y su tracción integral S-AWD. Las llantas pueden ser de 18 o 20 pulgadas, y de ellas depende ligeramente la autonomía eléctrica homologada: 86 kilómetros con las más pequeñas y 84 con las de mayor diámetro. Interior, espacio y tecnología Dentro es donde el Outlander sorprende de forma más positiva. Mitsubishi ha puesto el acento en lo que denominan 'japanese craftsmanship', una artesanía japonesa que se traduce en buenos materiales, ajustes cuidados y una sensación general de calidad por encima de lo esperado. Las costuras rectas, los paneles bien ensamblados y los revestimientos agradables al tacto refuerzan esa percepción. El puesto de conducción está dominado por dos pantallas de 12,3 pulgadas, una para la instrumentación y otra para el sistema multimedia, apoyadas por un head-up display en los acabados superiores. El sistema de infoentretenimiento no es especialmente vistoso, pero sí intuitivo y eficaz, con Android Auto y Apple CarPlay de serie (que es lo que acabarás usando), además de navegador integrado. Los asientos, tapizados en cuero según versiones, son amplios, cómodos y están disponibles con calefacción y ventilación. Recogen bien el cuerpo, aunque en la banqueta se sienten algo faltos de mullido. Detrás, el espacio es generoso, con buen hueco para las piernas, salidas de aireación, cortinillas en las ventanillas traseras y climatización trizona en los acabados más altos. El maletero, de 495 litros de capacidad, cumple con nota para un uso familiar y refuerza la sensación de coche pensado para viajar con comodidad. Al volante En marcha, el Outlander PHEV confirma su enfoque. Es un SUV muy cómodo, silencioso y fácil de conducir. La suspensión está claramente orientada al confort más que a la deportividad, filtrando bien las irregularidades y favoreciendo una conducción relajada. No invita a correr, pero sí a disfrutar del viaje. El sistema híbrido combina un motor de gasolina atmosférico de 2,4 litros y 136 CV con dos motores eléctricos, uno en cada eje, para una potencia conjunta de 306 CV. En modo eléctrico puede circular hasta 135 km/h con gran suavidad, y el aislamiento acústico está muy bien conseguido. La dirección tiene buen peso y el chasis responde con nobleza dentro de lo que se espera de un SUV familiar. Eso sí, cuando la batería se agota y el coche funciona principalmente con el motor térmico, el consumo se dispara. En ese escenario es normal ver cifras en el entorno de los 8,5 a 9,5 l/100 km, algo a tener en cuenta especialmente en viajes largos por autopista. El tacto del freno, un punto delicado en muchos híbridos, está bien resuelto, y los distintos modos de conducción (incluidos los específicos para nieve, grava o barro) sacan partido a la tracción integral. Precios y valoración El Mitsubishi Outlander PHEV no es un SUV barato, pero sí competitivo si se analiza el conjunto de tecnología, espacio y equipamiento. Parte de los 48.300 euros en el acabado Motion, sube hasta los 49.900 en el Kaiteki, se va hasta los 52.500 en el Kaiteki+ y cierra en 54.500 euros para el First Edition. A estas cifras se pueden restar hasta 4.000 euros por financiación, y eventualmente ayudas públicas si regresan planes como el Moves. En definitiva, el Outlander PHEV es un coche bien pensado, espacioso, muy cómodo y con un planteamiento diferente gracias a su sistema híbrido enchufable y tracción total. No es perfecto, especialmente en lo relativo a consumo sin batería, pero sigue siendo una alternativa sólida y con personalidad propia dentro de un segmento cada vez más poblado.

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