TheSpaineTime

El tren de borrascas agrava la temporada de alergias: "Esta semana se espera un pico muy intenso y de forma muy brusca"

2026-02-18 - 05:13

Las lluvias de estas semanas han generado unas condiciones propicias para que se alcancen altas concentraciones de polen en el aire en los próximos días, especialmente de cupresáceas (arizónicas) y urticáceas (ortigas). Así lo explica a 20minutos el doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, que detalla que podríamos ver "una polinización muy brusca y muy intensa" en el futuro inmediato. La situación, además, podría prolongarse durante la primavera a medida que se van sucediendo las temporadas de polinización de las distintas especies vegetales. "En este momento, las especies que tienen mayor importancia son las urticáceas y las cupresáceas, es decir, las ortigas y los cipreses o arizónicas", afirma este experto. "Con respecto a las cupresáceas, los niveles aún no han sido muy altos por las precipitaciones", especifica, aunque advierte: "Por la gran cantidad de agua que han recibido, quedan muy cargadas desde el punto de vista polínico; y si esta semana o la próxima hay unas condiciones de temperaturas suaves, es esperable que de forma muy brusca se produzca una polinización muy intensa" De hecho, ya este lunes la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) registraba niveles altos de polen de cupresáceas (arizónicas) en varios puntos del centro y sur de la Península; tanto el lunes como el martes, la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid alertaba de niveles altos de polen de arizónicas en la mayoría de las estaciones de medición. Y el experto continúa: "Según los datos del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergia, el año pasado se produjo una situación algo parecida", para agregar que "entre esta semana y la próxima se prevé que se produzca un pico importante de polinización de cupresácea". "Con las urticáceas, la polinización es muy extrema" "También hay que prestar atención a las urticáceas, otras plantas de polinización muy rápida que en cuanto sale el sol y la temperatura es más suave la polinización se produce en picos muy extremos", prosigue. "Si además de eso no hay una gran cantidad de viento, las concentraciones en aire llegan a ser muy importantes". La jefa de alergología del Hospital Ramón y Cajal, la doctora Belén de la Hoz, desarrolla para este medio las especies cuyo polen irá haciendo aparición a lo largo del resto de la temporada. "Posteriormente, en marzo y hasta abril", resalta, "aparece el polen del plátano de sombra o falso plátano, sobre todo en grandes ciudades; luego, a partir de abril y con los picos más importantes en mayo, el polen de gramínea, que a nivel mundial es el que más alergia produce". "También en la península es importante el polen de olivo, con gran repercusión en Extremadura, Andalucía y parte de Cataluña, coincidiendo con la temporada del polen de gramíneas. En las zonas más frías del norte de la península, las gramíneas polinizan más tarde (entre junio y julio; y en zonas más secas, como alrededor del Ebro, en Zaragoza o en la Submeseta Sur, está el polen de Chenopodium [Céñigo] que poliniza en julio y agosto y causa síntomas de alergia en esa época", continúa. Por otra parte, la experta destaca también que las lluvias pueden perjudicar a los pacientes sensibles a otros alérgenos, más allá del polen de las plantas. "Estas lluvias no les vienen nada bien a los pacientes con alergia a los ácaros, que viven en el polvo doméstico. Es una especie de araña microscópica, muy frecuente en zonas de mar como Canarias, Levante, Galicia o la cornisa Cantábrica. Lo mismo pasa con la Alternaria, un hongo al que la humedad favorece". "Tendremos un mayo con muchísimas alergias" Estas franjas temporales son orientativas, ya que fenómenos como las intensas lluvias que durante este mes de enero y las primeras semanas de febrero se han producido en toda la Península Ibérica pueden afectar a la polinización de las plantas. Por ejemplo, De la Hoz menciona que, como ha sucedido con las lluvias recientes y las cupresáceas, "si en mayo llueve mucho, pasará lo mismo: retrasaremos la polinización. Si deja de llover, tendremos un mayo con muchísimas plantas y muchas reacciones alérgicas". "En general, todas las plantas necesitan agua cuando germinan. La lluvia, fundamentalmente en otoño, va a favorecer que haya más plantas y más polinización; este año, esperamos que haya mucha intensidad de gramíneas, ciprés, olivo y plátano de sombra", sintetiza. "Las lluvias favorecen de forma extraordinaria que en primavera polinicen todos los taxones de plantas de manera muy eficaz", concuerda Zapata. "El olivo, las gramíneas, las amarantáceas, las propias urticáceas... Todas las plantas han acumulado una gran cantidad de agua, lo que va a hacer que polinicen un poco antes y que esa polinización dure más tiempo porque la raíz va a tener suficiente agua como para que aguanten el aumento de temperaturas ya bien entrado el verano. "El polen con contaminación produce más alergia" Así, las características climatológicas del invierno hasta el momento sumadas al pronóstico de un ascenso de las temperaturas en los próximos días generan unas condiciones idóneas para una temporada intensa de alergias primaverales. "El aumento de las temperaturas puede acelerar muchísimo la polinización", dice Zapata. "Si las temperaturas se mantienen dentro de valores templados y razonables, la polinización durará mucho más". Por el contrario, ambos expertos argumentan que, de producirse un aumento brusco de las temperaturas, podrían en cierto grado aminorarse los efectos del tren de borrascas de este invierno. "En las plantas, la subida de las temperaturas hace lo que llamamos 'agostar': acaba con la floración", comenta De la Hoz. "Normalmente, cuando aparece el calor en época de polinización, disminuye el número de granos de polen en el ambiente, lo que es favorable para que no haya tanta polinización ni tantos síntomas". Sea como sea, a todo ello hay que sumar un tercer factor que contribuye a una mayor intensidad de las alergias: la contaminación atmosférica. "Por un lado", dice la experta, "se sabe que el polen rodeado de partículas contaminantes produce más alergia. Eso está demostrado; la posibilidad de ser alérgico a un polen es mayor en una zona contaminada que en una sin contaminación, pero es un efecto a largo plazo. En el corto, la contaminación es un irritante que ayuda a que los pacientes alérgicos tengan mayores síntomas de asma o rinoconjuntivitis". Zapata corrobora este punto: "Si hay un aumento sustancial de la contaminación, las mucosas de los pacientes tienen mayores probabilidades de ser afectadas y también alteran los pólenes, haciendo que sean mucho más alergénicos y puedan llegar más fácilmente a la mucosa favoreciendo el aumento de los síntomas en la polinosis". No hay que perder de vista que la intensificación y alargamiento de la época de alergias en España es una tendencia que ya viene manteniéndose varios años. De hecho, existen evidencias, como un estudio recientemente publicado en el medio Agricultural & Forest Methodology que han encontrado que la temporada de polen de gramíneas se ha alargado hasta 23 días en las dos últimas décadas en puntos del sur de la península. "Hay que evitar el contacto con el polen" Sea como sea, esta especialista recuerda a quienes experimentan síntomas en esta etapa que busquen "un diagnóstico certero" por parte de los alergólogos: "Muchas veces pensamos que lo somos porque en primavera, aparte del polen, muchos árboles sueltan hojas o partículas que producen picor a todas las personas. Lo fundamental es un diagnóstico preciso que nos permita saber si tenemos rinoconjuntivitis o asma, y a qué pólenes somos alérgicos". Para ello, recuerda, "en el Servicio de Alergología del Hospital Ramón y Cajal tenemos un método de diagnóstico novedoso: una cámara de exposición ambiental que nos permite conocer cómo reacciona el paciente frente a los pólenes". Identificar concretamente el alérgico causante del problema, expone, "nos permite optar a un tratamiento con inmunoterapia, que actúe directamente contra la enfermedad, y mientras eso funciona un tratamiento sintomático". Finalmente, recomienda: "Aquellos que ya saben que son alérgicos, lo más importante es evitar el contacto con el polen. esto pasa por no salir, sobre todo en los días de sol y viento, que son bastante malos para los alérgicos. Intentar salir con gafas de sol; la mascarilla también puede ayudar en algunas condiciones. Viajar con las ventanillas cerradas para que no entre el polen... Siempre la idea es evitar minimizar ese contacto, que es irremediable" Zapata se pronuncia en un sentido similar, y añade algunas precauciones adicionales: "Una de las mejores normas de prevención es tener un diagnóstico certero y conocer las plantas que nos provocan alergia". Cuando conocemos este dato, aconseja acudir a fuentes como el portal de la propia SEAIC (polenes.com) en los que se informa de qué tipos de polen marcan concentraciones elevadas en el área en que nos encontremos. "Cuando se esté produciendo un aumento en la que nos provoca reacción, debemos empezar con los tratamientos lo antes posible". "Se debe intentar ventilar la casa no más de diez minutos al día, para evitar que entre una gran cantidad de polen", agrega el especialista. "No poner la ropa a secar en espacios abiertos, ducharnos cuando vengamos de zonas de alto impacto de polen, cambiarnos de ropa...". "Podemos también evitar el ejercicio físico en zonas con mucho polen, como parques o zonas ajardinadas y recolectar información para llevar al alergólogo en los días pico, para poder adecuar los tratamientos a nuestros síntomas", concluye. Referencias M.A. Hernández-Ceballos, R. López-Orozco, M.J. Tenor-Ortiz, C. Galán, H. García-Mozo. Wind dynamics drives the changes of the 2001–2023 grass pollen seasons in Córdoba (southern Spain). Agricultural & Forest Meteorology (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.agrformet.2025.110955

Share this post: