El truco para limpiar tu coche después de que una "lluvia de sangre" lo haya cubierto de polvo
2026-03-05 - 10:23
En el caso de que tu coche esté completamente cubierto de polvo tras una tormenta de arena procedente del desierto, que a veces ocurre en España, podrás comprobar cómo ha adquirido una tonalidad rojiza; por eso a este tipo de precipitación se le conoce popularmente como "lluvia de sangre". Puede que no lo supieras, pero de lo que seguro que sí eras consciente es de que no es nada agradable para la carrocería de tu coche, ya que puede rayarla o dañar su pintura, tanto en el momento en el que precipitar como al tratar de retirar el polvillo que deja. Por ello, es muy importante que conozcas las claves para desprender a tu coche de esta arenilla sin crearle nuevos daños. ¿Cómo se retira este polvo sin que sufra la carrocería del coche? Para retirar este polvo sin dañar la carrocería, lo más importante es actuar cuanto antes y evitar que la suciedad se adhiera a la pintura. El método más recomendable es utilizar aire a presión, ya que permite eliminar las partículas sin necesidad de frotar y, por tanto, sin riesgo de rayar la superficie. Si no se dispone de aire a presión, puede emplearse una manguera de agua para arrastrar la suciedad. Eso sí, en ningún caso se deben usar cepillos, ya que podrían provocar arañazos. Tras aclarar bien el vehículo, conviene empaparlo por completo y retirar los restos con un trapo muy suave, siempre con movimientos delicados y sin ejercer presión para proteger la pintura y la chapa. ¿Podemos limpiar el coche en la calle? No, en general no está permitido limpiar el coche en la vía pública. El Reglamento General de Circulación prohíbe arrojar, depositar o abandonar en la vía objetos o sustancias que puedan entorpecer la circulación, la parada o el estacionamiento, algo que puede ocurrir al lavar un vehículo en la calle. Por ello, esta práctica solo está permitida en lugares específicamente habilitados para ello. Aunque en la práctica muchas veces no se sanciona, los conductores se exponen a una multa económica cuya cuantía depende de la ordenanza municipal de cada ayuntamiento. Las sanciones pueden oscilar aproximadamente entre 30 y 3.000 euros, según la gravedad y la normativa local aplicable.