El TSJM revisa la condena a 36 años de prisión a Hussain, autor del triple crimen de los hermanos de Morata
2026-02-10 - 11:55
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) celebra este martes la vista de apelación contra la sentencia que condenó a 36 años de prisión a Dilawar Hussain por matar a golpes a Amelia, Ángeles y Pepe en su vivienda de Morata de Tajuña en 2023. La vista ha arrancado sobre las 10.00 horas y los magistrados han quedado en deliberar sobre los recursos interpuestos contra la resolución, dictada en noviembre por la Audiencia Provincial después de que el jurado lo declarase culpable del triple crimen por unanimidad con la atenuante de alteración psíquica, pero sin contemplar las de confesión y arrebato que reclamaba su defensa. Los hechos tuvieron lugar el 17 de diciembre de 2023, cuando Dilawar, de nacionalidad pakistaní, mató a golpes a los tres hermanos con una barra de hierro en su casa por una presunta deuda de 60.000 euros que Amelia y Ángeles habían contraído con él por una estafa amorosa. Dos días más tarde, el acusado regresó a la vivienda para intentar calcinar los cuerpos, que no fueron localizados por la Guardia Civil hasta un mes después, el 18 de enero de 2024. El día 21 de ese mismo mes, Dilawar se entregó en el cuartel de Arganda y confesó la autoría del triple homicidio. Hussain ha asistido a la sesión de este martes por videoconferencia desde la prisión de Teixeiro (A Coruña), según precisan fuentes jurídicas. Allí permanece interno tras haber matado a golpes con una mancuerna a su compañero de celda en febrero de 2024, un crimen por el que está pendiente de juicio. El juicio por el triple crimen se celebró el pasado octubre en la Audiencia Provincial de Madrid. El día 30, el jurado popular emitía su veredicto, en el que declaraba al acusado culpable por unanimidad y reconocía únicamente la atenuante leve de alteración psíquica, al entender que sufría un trastorno de personalidad paranoide que afectaba de forma "leve" a sus capacidades, por lo que era consciente de la realidad y "entendía la acción como mala". Descartaron así las otras dos atenuantes que defendía su abogado: confesión y arrebato u obcecación. La declaración de Dilawar, crucial para el veredicto En su momento, para la emisión del veredicto del jurado resultó crucial la declaración de Dilawar, que tuvo lugar al final del juicio. En ella, el acusado pidió perdón por el crimen y reconoció que "oía voces". "Mi cabeza no estaba bien. Escucho voces por la enfermedad que tengo y las voces me llevaron ahí", aseguró el hombre ante el jurado. Además, a preguntas del jurado, Hussain explicó que tras el crimen no huyó de España ni regresó a su país por su situación económica. "No me fui a Pakistán porque no tenía dinero", ha reconocido. Una afirmación que contradijo parte de su propia defensa, que sostenía que el acusado había colaborado voluntariamente con la investigación y que, al disponer de pasaporte, podría haber abandonado el país en cualquier momento. En su declaración, el acusado también aseguró que se enteró del hallazgo de los cuerpos el 18 de enero de 2024 mientras veía la televisión en un bar. "Lo escuché ahí, busqué noticias del tema en mi móvil, pero no vi nada de si yo era el sospechoso", ha sostenido. Estos hechos han sido corroborados por los agentes encargados posteriormente del análisis de su teléfono, que confirmaron que el acusado realizó búsquedas en Internet sobre su propio crimen antes de entregarse. Según el informe policial, Dilawar llegó incluso a regresar a Morata un mes después de los homicidios, los días 18 y 19 de enero. La señal de su teléfono le sitúa ambos días en la escena del crimen cuando se localizaron los cuerpos de los hermanos y se descubrió el triple homicidio. "Estaba viendo a ver lo que estábamos haciendo", explicó ante el jurado uno de los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil. En el recibidor, los agentes hallaron los tres cadáveres apilados y parcialmente calcinados. "Tal y cómo estaban dispuestos los cuerpos y que había proyecciones de sangre en la puerta, la primera hipótesis es que habían sido víctimas de una agresión", relató durante la vista oral el instructor de las diligencias. Así, desde el hallazgo de los cuerpos, la Guardia Civil tenía ya a Hussain como principal sospechoso —había sido condenado por agredir a Amelia con un martillo meses antes del crimen— y había solicitado la intervención de sus comunicaciones el 19 de enero. El 21 de enero Hussain se entregó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Arganda del Rey. "Me dio las buenas noches y me preguntó si sabía lo que había pasado en Morata. Le contesté que sí y me dijo: 'Los maté yo'", declaró uno de los agentes que estaba de guardia aquella noche. El acusado aseguró que "estaba loco" y que lo había hecho porque las víctimas "habían matado a su madre”, sin aportar más detalles. "Se quedó tranquilo en la sala de espera escuchando música, colaboró y no opuso resistencia", precisó el mismo guardia en su testifical. Víctimas de una estafa amorosa Pepe, Amelia y Ángeles llevaban toda la vida viviendo juntos, solteros y sin hijos. Él tenía una discapacidad, y ellas llevaban unos siete u ocho años siendo víctimas de una estafa amorosa que les costó casi todo su patrimonio. Según revelaron las pesquisas, Amelia y Ángeles mantenían desde hacía años una relación virtual con dos supuestos militares estadounidenses. Uno de ellos, quien decía llamarse Edward y estar destinado en Afganistán, les dijo que el segundo había muerto y que, para cobrar una herencia de siete millones de euros que disfrutarían juntos, necesitaba que le enviasen dinero para pagar los trámites. Su entorno calcula que les robaron entre 300.000 y 400.000 euros. Al quedarse sin dinero, Amelia y Ángeles se lo habrían pedido al acusado, que regentaba un locutorio en Arganda del Rey. Para facilitar el cobro de esta supuesta herencia millonaria y poder llevarse algún porcentaje de las ganancias, Hussain habría prestado a las hermanas una cantidad de dinero cercana a los 60.000 euros. Según precisó el abogado de Hussain a lo largo del juicio, el acusado también enviaba dinero a través de su locutorio a su madre enferma en Pakistán, pero las hermanas le reclamaron dinero hasta arruinarle. Cuando su madre falleció, Dilawar habría relacionado su muerte con la deuda impagada, lo que, para la defensa, fue el detonante el crimen. Así, el 17 de diciembre de 2023, Dilawar se presentó en la vivienda de las víctimas, escaló el muro y llamó a la puerta. Le abrió Pepe, el mayor de los hermanos, que fue la primera víctima. Después fue a por Amelia y finalmente a Ángeles. Los tres murieron por un traumatismo craneoencefálico como consecuencia de los golpes que les propinó en la cara y la cabeza con un palo de hierro.