El ventorrillo escondido en la Sierra de Córdoba donde aún se cocina a la lumbre
2026-03-18 - 10:30
En un rincón escondido del Parque Natural de la Sierra de Cardena y Montoro , donde el silencio solo se rompe con el sonido del campo, sobrevive uno de esos lugares que ya casi no existen. El Ventorrillo de la Fragua de La Encarná es un espacio casi único en la provincia, donde se para el tiempo y redescubres cómo era cocinar en otros tiempos. El ventorrillo se levanta en torno a una antigua fragua , un espacio que hoy ha cambiado el hierro por el fuego lento de la cocina tradicional, pero que mantiene intacta su esencia. Aquí no hay prisas. El entorno invita a sentarse, a alargar la sobremesa y a disfrutar de una experiencia donde lo rural cobra todo el sentido. Frecuentado tanto por vecinos de Montoro como por visitantes de toda la provincia, La Fragua de la Encarná se ha convertido en un lugar estratégico para quienes buscan autenticidad. Y es que, incluso, allí no es extraño encontrar animales merodeando por la zona, reforzando esa sensación de estar en plena naturaleza, lejos del ruido de las grandes ciudades. La propuesta gastronómica gira en torno a la cocina de la sierra cordobesa con producto de kilómetro cero . El aceite de oliva virgen extra, base de muchas elaboraciones, procede del entorno, al igual que buena parte de los ingredientes que llegan a la mesa. El gran protagonista es, sin duda, el plato de migas a la lumbre , elaborado con productos de la zona y cocinado al fuego, como se ha hecho siempre. «La comida hecha en la lumbre es lo más saludable y lo más rico», defienden desde cocina, en una declaración de intenciones que resume el espíritu del lugar. Junto a las migas, la carta recoge otros platos que conectan directamente con la tradición serrana. La caldereta de cordero es uno de los imprescindibles, al igual que la carne al monte , recetas contundentes pensadas para compartir y disfrutar sin artificios. Mención especial merece el faisán, que en Montoro se conoce como 'setas', preparado con ajos y aceite de oliva virgen extra. En La Fragua de la Encarná no hay carta sofisticada ni técnicas de vanguardia. Aquí la experiencia va de otra cosa, va de volver a lo tradicional, de volver a lo esencial y recuperar lo de siempre. De sentarse alrededor de la mesa, de comer caliente, de mirar alrededor y entender que el verdadero lujo, a veces, está en las cosas más sencillas. Porque en tiempos de prisas y minimalistas tendencias gastronómicas, este ventorrillo resiste como uno de los últimos guardianes de una forma de comer, y de vivir, que merece la pena conservar en Andalucía.