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El éxito de la ficción en prime time: un triunfo que sobrevive a la audiencia del día después

2026-02-25 - 07:53

Hay un mantra que parece real por repetición: "la ficción ya no funciona en la televisión tradicional". Incluso aquellos que se sienten los más modernos del lugar afirman que ya no necesitan que las cadenas clásicas produzcan series o películas que hablen de nosotros. Porque ya tenemos Netflix. Lo que viene a ser casi lo mismo que exclamar: "¡Qué cierren los Supermercados de las ciudades y pueblos, pues ya disponemos de McDonalds en plazas y polígonos de guardar de España". Está la comida rápida que nos homogeneiza y, luego, el guiso próximo que nos nutre desde el sabor elaborado que nos hace únicos frente al mundo. De ahí la importancia de la industria audiovisual propia para proteger la cultura que nos da identidad. De hecho, la confección es la fortaleza que distingue a las teles de siempre del trajín de impactos audiovisuales que nos entran por los ojos desde el móvil, donde estamos convirtiendo la opinión en un único entretenimiento. Lo que se ha contagiado a la tele, repleta de tertulias sin fin. Pero las vehemencias gruesas que levantan este tipo de debates caducan en el mismo día en el que se emiten y no se puede exportar a otros lados del planeta. En cambio, la ficción perdura porque nos sumerge en otras vidas a través de los rincones de la empatía. Así es donde crece la Marca España. Así viaja nuestra singularidad fuera de nuestras fronteras. Y así, también, se nos vuelve a reunir frente al televisor en nuestra propia casa. Realidad que se vuelve a evidenciar con los destacados datos de la emisión de ficción estos días en TVE. El estreno en abierto de Anatomía de un Instante (original de Movistar Plus) logró, en su maratón de capítulos en La 1, las siguientes audiencias: 13,2% de share con 1.643.000, 14,9% con 1.582.000, 16,0% con 1.249.000 y 17,6% con 966.000 fieles. Todos, menos el más tardío -por programarlo tan trasnochadamente-, superaron la barrera que cuesta, cada vez más, traspasar a la tele de hoy: el millón de espectadores. Lo mismo sucedió con el estreno de El 47, que sumó un 14,8% de cuota de pantalla y 1.457.000 seguidores de media. Más audiencia que la que obtuvo la semana anterior el Benidorm Fest. A pesar de toda la promoción que atesoró el festival su interés se quedó, en la cacareada final del sábado, en un 12.1% de cuota y 1.085.000 espectadores. Sin embargo, la película de Marcel Barrena atrajo a La 1 públicos que ya no siempre encienden la televisión. Y hay que conquistarlos si queremos un ecosistema audiovisual más sano, más integrador, más plural, más competitivo, más despierto. Hay que atreverse a las historias que nos permiten conocernos para entendernos. La ficción funciona en la tele clásica. Al final, el espectador celebra vivir una serie en la colectividad. La puede comentar en directo. Encima no sufre spoilers. La experiencia es más positiva, si la cosa no sufre demoras. El problema ha sido la contraprogramación que impedía crear una cita de fidelidad. De hecho, dificultaba seguir las tramas. Para llegar al desenlace de un arco narrativo es esencial la puntualidad. O te duermes por el camino y te terminas desenganchando. La audiencia necesita saber a qué hora empieza y a qué hora termina cada capítulo para conciliar horarios. Circunstancia que ha sido imposible en nuestro país por culpa de estrategias que preferían inflar la media de share que mimar al público que es tu futuro. Y el porvenir de nuestra cultura también depende de la inversión en la ficción por parte de las televisiones con la responsabilidad de ser de aquí. Las series que afrontan historias autóctonas donde otros jamás llegarían y que, con el paso de los años, se transforman en documentación desde la lucidez del entretenimiento: el que congrega porque inspira, el que traspasa porque quiere contar, no solo calentar un ratito las cabezas con debates que no volveremos a ver jamás. Por el contrario, La Cabina, Curro Jiménez, Verano Azul, Anillos de Oro, Turno de Oficio, Brigada Central, Celia, Las Chicas de Hoy en día, Farmacia de Guardia, Pepa y Pepe, Médico de Familia, Cuéntame cómo pasó, Abuela de Verano, Compañeros, Isabel, Aquí no hay quien viva, El Ministerio del Tiempo... mañana alguien las continuará descubriendo. Y no solo se distraerá, también aprenderá de la sociología que nos lleva de la mano. Que nos hace como somos.

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