TheSpaineTime

Ellos ya saben

2026-02-05 - 05:26

Vivimos atrapados en una contradicción obscena con los adolescentes, y lo más inquietante es que somos plenamente conscientes de ella. Sabemos –porque lo decimos en voz alta, porque lo leemos, porque lo intuimos– que el acceso temprano a las redes sociales los coloca solos frente a todo y casi todo ese todo es terrible: violencia, pornografía, humillación, exhibicionismo, comparación sin descanso, mensajes diseñados para atraparlos... Lo sabemos. Para tranquilizarnos repetimos una consigna cómoda: con educación pueden autorregularse. No prohibir, nunca prohibir. Es una frase bienintencionada y profundamente falsa. Ni siquiera los adultos sabemos autorregularnos en ese mismo espacio. No sabemos bien qué hay ni cómo funcionan los códigos ni cómo protegernos de la avalancha de estímulos, de la agresividad, de la adicción blanda y constante. Si nosotros no tenemos claro nada eso, el exigirle a un menor que lo atraviese con criterio roza el abandono. Y quizás olvidemos cómo los menores, sobre todo las adolescentes, se exponen como carnaza en las redes mientras nos rasgamos las vestiduras con las imágenes de los papeles de Epstein; se escuchan las protestas para que los chicos puedan ver, colgar y hacer lo que deseen y mientras el insulto de moda, el que se ha extendido desde Estados Unidos, es el de pedófilo. Ah, el desconcierto. No sabemos qué hacer con nuestros chavales. Dudamos de si atarlos más corto o darles espacio; si vigilarlos aún más o dejarlos en paz con sus cosas; si acompañarlos de forma casi invasiva o retirarnos para no asfixiar. Oscilamos entre el control y la dejadez, entre el miedo y la culpa sin encontrar un punto de apoyo firme. Y mientras tanto, mientras seguimos dándole vueltas, otros no dudan en absoluto. No se despisten con el debate ni con las formas. Hay quienes saben perfectamente qué hacer con ellos.

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