En Nigeria se hace la música del futuro: qué es el 'alté', la corriente en la que se fijan Bad Gyal o Drake
2026-03-26 - 06:50
La mayoría de rankings musicales centran con escéptico desparpajo su foco en lo que pasa en Europa y Estados Unidos; se escriben las listas de éxitos desde el prisma del viejo y novísimo continente, poniendo en el centro de la escena a músicos con números relativamente grandes que, sin embargo, enmudecen frente a lo que pasa en lugares como Asia, donde grandes músicos europeos no hacen sombra a fenómenos como el k-pop, o África, que poco a poco ha sido capaz de construir una escena sólida que sirve como inspiración y espejo para lo que aquí pasa. Y es en África, con su enorme crisol cultural y su gran empuje juvenil donde hace años se gesta una corriente que no solo alimenta de riqueza musical a su región, sino que sirve de inspiración para algunos músicos europeos que, en una suerte de nueva exploración digital, encuentran en muchas escenas locales del continente inspiración y nuevas colaboraciones; hallan artistas que, como los de aquí, rompen sus fronteras para también sonar en los clubs de moda de Londres o Nueva York. Una de las escenas más potentes de África es la alté, un movimiento cultural con base en Lagos, capital de Nigeria, que igual que pasó en Estados Unidos con el rap en los noventa o el trap en los 2010 reivindica la identidad alternativa de una generación de nuevos artistas que apuestan por un sonido moderno o global, aunque con una base sonora identitaria. Lagos es una ciudad enorme, de casi treinta millones de habitantes y que funciona como una de las capitales oficiosas de África. Es un lugar muy desigual, que concentra el mayor número de millonarios del continente a la vez que un gran número de barriadas marginales y peligrosas; es una ciudad global, de contrastes, que alberga el caldo de cultivo perfecto para que una gran ola de artistas apueste por sonidos propios que se entremezclan con el trap, el rap o el reguetón desde las bases del RnB y el afrobeat. Son artistas generacionales los que surgen en Lagos; cosechan una base enorme de fans no solo en Nigeria o África, sino también en Europa, donde llenan recintos enormes con migrantes africanos a los que remiten a sus orígenes y también con un gran número de fans nativos del viejo continente que buscan expandir sus fronteras culturales. Uno de los reyes de la escena alté, que surgió al calor del nuevo milenio, es Rema, un artista de solo veinticinco años cuyo nombre real es Divine Ikibur. Voz ya consolidada, explotó en el año 2019 gracias al sencillo Dumebi y en 2022 con el tema Calm Dow, del cual se llegó a hacer un remix con la artista Selena Gómez. Rema entremezcla el fraseo especulativo del rap con el afrobeat más puro, sin olvidarse de otros sonidos discotequeros como el dancehall. En la estela de Rema está también Tems, nigeriana de treinta años con un imperioso estilo RnB que ha explotado todas las fronteras gracias a sus colaboraciones con Drake o Justin Bieber. Es una artista ya consolidadísima que cuenta con una capacidad vocal indescriptible; canta bien, muy bien, y cuenta casi cuarenta millones de oyentes mensuales en su Spotify, siendo una de las artistas más importantes de esta escena. Pese a considerarse el alté como un movimiento contracultural y con vocación de autoeditado, Tems ha roto los límites independientes para verse rifada por las grandes multinacionales de música. Otro artista de gran tamaño es Wizkid, quien tiene colaboraciones con la relatada Tems – de una forma u otra, todos estos artistas han compartido colaboraciones, productores o letristas –. Su historia musical se remonta a los once años, cuando lanzó un álbum con unos amigos de su iglesia local. Uno de sus trabajos más aplaudidos es Made in Lagos, un álbum de 2020 en el que se palpan las costuras de un movimiento que, como la ciudad que lo cobija, se mueve entre lo local y lo global; quieren ser grandes y escuchados tras cada frontera, pero cuidar y cultivar la esencia que los hace diferentes. Además de para artistas consagrados, la escena alté de Lagos tiene espacio para músicos todavía emergentes; artistas que todavía se encuentran abriéndose hueco en las crípticas calles de una ciudad que poco tiene que envidiar a París o Los Ángeles. Algunos de los artistas que ya despiertan interés, rascando la barrera de los cien mil oyentes mensuales y viralizándose con facilidad en TikTok son PsychoYP, un rapero con una vocación de estilo callejera, Straffitti, considerado un mito del underground de Lagos, o Prettyboy DO, una voz muy codiciada entre los fans de la escena por su extrema – a veces, caótica – fusión de estilos RnB, rap e incluso punk; todo un crisol de entusiasmo y experimentación. Esta escena puede ser desconocida aún para una parte del gran público de nuestro país, sin embargo, muchas de las grandes estrellas españolas se fijan en ella, se inspiran, la usan como un laboratorio de ideas del que aprender y sacar nuevas corrientes arriesgadas que pueden funcionar en nuestro mercado. Por ejemplo, el canario Cruz Cafuné, uno de las voces más destacadas y respetadas de la escena, se ha sumergido de lleno en la escena del alté gracias a su colaboración con el nigeriano LAX, con quien llegó a sacar una canción llamada precisamente Lagos; y tampoco podemos olvidarnos de una de las artistas más internacionales de nuestro país, la catalana Bad Gyal, quien se ha visto enormemente influenciada por el dancehall y el afrobeat que el alté exporta, y así lo ha reconocido en multitud de declaraciones públicas, no renegando jamás de sus fuentes de inspiración. El movimiento alté ya ha recibido en España el reconocimiento de algunas de las figuras más icónicas de la música urbana; ahora solo falta que llegue al gran público, como ya ha logrado en otras latitudes de Europa.