En su estreno fracasó, pero incluso Christopher Nolan es fan de esta película con asesino en serie
2026-02-21 - 07:43
Hace 40 años, el 21 de febrero de 1986, llegaba a los cines de Estados Unidos y Canadá Carretera al infierno (The Hitcher), un thriller con asesino en serie en formato de road movie. En ella, un joven, Jim Halsey (C. Thomas Howell), en su encargo por dinero de llevar un Cadillac de Chicago a San Diego se apiadaba por el camino de un autoestopista bajo la lluvia. Haciendo caso omiso de los sabios consejos de su madre de que "nunca hiciera eso", paraba y lo subía a su auto. El tipo en cuestión (Rutger Hauer) ni demasiado agradable ni hombre de muchas palabras, no tardaba en presentarse, y como psicópata al que lo único que parece darle sentido a su vida es quitársela a los demás, dejando un reguero de cadáveres a lo largo y ancho de las áridas tierras del Oeste de Texas. A los artífices de la película, de las productoras Silver Screen Partners y HBO Films, y con TriStar encargada de la distribución, les encantaba el guion escrito por Eric Red, con el inconveniente de que habría durado tres horas largas y había que recortarlo, alegando que invocaba al mismísimo Hitchcock y poniendo sus mejores intenciones y empeño en realizar una película de calidad y con estilo que la diferenciara de los slashers del montón que proliferaban a raíz de títulos como La noche de Halloween o Viernes 13. Incluso, para evitar ser demasiado truculentos o explícitos, fuera del rodaje se quedaron escenas del guion como el asesinato a sangre fría de una familia entera o la aparición de un ojo en una hamburguesa (sustituido en la película por un dedo en un plato de patatas fritas). Pero el batacazo en taquilla fue mayúsculo. Basta citar que con un presupuesto de 7,9 millones de dólares, en los cines estadounidenses apenas recaudó 5,8, y su carrera internacional tampoco fue mejor. Obtuvo críticas mixtas. Un poco de todo, sobre todo malas. No ayudaron nada reseñas como las del añorado Rogert Ebert escribiendo "Esta película es repugnante y corrupta" encasquetándole un rotundo cero estrellas del total de máximo cuatro con las que acostumbraba a puntuar. Tampoco el enfado de uno de los productores señalando precisamente la falta de más violencia y sangre, y además escamoteando el asesinato más importante, en el clímax final, como causa de su fracaso comercial. Se había dictado sentencia y finiquitado el asunto hasta que llegó al vídeo doméstico de la época, sobre todo el de las cintas VHS. Afortunadamente, cómo ocurrió con tantas otras películas, en esa ventana encontró también a su público, entre ellos a Christopher Nolan. El director británico la citó en una entrevista para Film Comment como uno de "sus placeres culpables" favoritos. "De adolescente, nunca cuestioné la lógica de esta película de terror de los 80, pero ahora su trama me parece desquiciada y arbitraria. Sin embargo, presenta al criminalmente infravalorado Rutger Hauer en su mejor y más influyente interpretación de psicópata europeo, después de Blade Runner". Infravalorada y uno de los mejores 'serial killers' Nunca veremos los asesinatos del diabólico autoestopista en pantalla. Así que una propuesta con vocación de slasher acabó por hacer de la elipsis un arte con una historia, personajes y montaje de los que enganchan. también con un villano de los que ejercen esa morbosa y retorcida fascinación. Y aquí es donde entra en juego Rutger Hauer, en un reparto el que también le acompañó Jennifer Jason Leigh, feliz de reencontrarse con el actor tras trabajar juntos en Los señores del acero de Paul Verhoeven, interpretando a una camarera que ayudará a Jim. Pero el neerlandés no fue la primera opción. Cuando en un principio el guion describía al villano como un personaje esquelético se llegó a pensar en nombres como David Bowie, Sting o Terence Stamp. Luego el elegido fue Sam Elliott quien, según contó Rutger Hauer, en el casting dio tanto miedo que al parecer uno de los productores, Edward S. Feldman, no se atrevió a salir y meterse en el coche. Finalmente, por problemas de agenda, Elliott no pudo estar allí. Sin embargo, Hauer debió de tomar nota y se entregó con la misma firmeza al rol de malvado. Unos buenos ejemplos son que él mismo hizo algunas de las escenas de mayor riesgo o que, en otra de las escenas, C. Thomas Howell llegó a pasarlo realmente mal con el buenazo de Hauer amenazándolo cuchillo en mano cerca del ojo. No cabía duda, era perfecto para ser el autoestopista. Ese asesino en serie de origen enigmático, quizás sobrenatural, al que el joven protagonista bautiza como John Ryder, y con el don de estar en donde desee en el momento que quiera. Además, no sabemos si debido a su parte más humana, llegaba a entablar una especie de relación paterno-filial con Jim, retándolo a que intente detenerlo o quizás, en lo más parecido que podía desarrollar semejante a una amistad, le atraía la posibilidad de corromper su inocencia y convertirlo en alguien como él. Aún así, en su cierto aprecio por el joven, no dudaba tampoco en ir incriminándolo como principal sospechoso de los crímenes a ojos de la policía. Tras los pasos de John Ryder ¿Quién era John Ryder? Es uno de los misterios que la película deja sin resolver, y tampoco daba muchas pistas el que su guionista hubiera dicho haberse inspirado en la canción Riders on the Storm de The Doors. En cambio, Hauer llegó a mostrarse más explícito. John Ryder representaba simplemente el Mal. Acabando, y todavía no hemos hablado del director. Los productores confiaron el proyecto a un joven debutante, Robert Harmon, sobre el que algunos pensamos que hizo un peliculón, pero vista la decepción comercial y que con sus siguientes trabajos la cosa no remontaba, un drama familiar con John Travolta (De pura raza) o un filme de acción con Van Damme (Sin escape), resolvió que lo mejor era pasarse a la televisión. Allí encontró su medio y entre lo más reciente que ha realizado están varios episodiospara la serie de éxito Familia de policías (Bue Bloods). En cuanto a la secuela de Carretera al infierno de 2003 lanzada directamente a vídeo o el intento de reinicio de 2007 con Sean Bean, mejor corramos un tupido velo que no manche el recuerdo del original. John Ryder, como personaje cinematográfico, nació y murió en el filme de 1986.