Endometriosis, el dolor que padece cada mes un 10% de las mujeres: "Te dicen que es normal que la regla duela, pero yo llegaba a desmayarme"
2026-03-14 - 07:23
Se estima que la padecen alrededor del 10% de las mujeres en España, pero muchas pacientes siguen teniendo que esperar años para tener un diagnóstico de endometriosis y emprenden arduos recorridos por múltiples consultas médicas sintiendo que sus síntomas se minimizan o se normalizan. Es lo que le sucedió a Lara Smirnova, de 38 años, que tal y como cuenta a 20minutos empezó con dolores incapacitantes a los 18 y no obtuvo un diagnóstico claro hasta los 20 o 21. "Era muy frustrante porque había veces que no podía ni salir de casa de lo mal que me encontraba", relata. "Los médicos te dicen lo típico: que la regla es normal que duela, sobre todo en chicas jóvenes, que hasta que se estabilice es así", recuerda esta joven periodista del sector de los videojuegos, a pesar de que los episodios que padecía estaban teniendo consecuencias importantes para su salud: "Tuve anemia y no sabía muy bien a qué se debía". "Creo que a la endometriosis, al ser una enfermedad femenina, se le presta muchísima menos atención", denuncia. "Nos tienen invisibilizadas completamente, porque no nos escuchan, no tienen en cuenta nuestros síntomas. Parece que somos unas quejicas y que todo lo que nos pasa es normal". La sensación de incomprensión, asegura, va más allá del ámbito médico y se extiende a otras esferas vitales como la del trabajo, donde "no entienden lo que te pasa y te dicen que la regla nos duele a todas". "No hay una analítica que la detecte" El de Lara no es un caso aislado. La doctora Raquel Duarte, ginecóloga en HM Hospitales, confirma a este medio la realidad del infradiagnóstico. "El problema tiene dos vertientes", desarrolla. "Una, que muchas veces no se consulta. Se ha asociado el dolor menstrual como algo normal, entonces las mujeres no llegan a consultar porque creen que no es nada relevante". A ello se suma una dificultad de carácter más estrictamente técnico. "No siempre la endometriosis es fácil de diagnosticar mediante pruebas complementarias", señala la especialista. "No hay una analítica que la detecte, no siempre se ve en las pruebas de imagen. Es verdad que, incluso aunque tengan dolor y consulten, a veces, dependiendo del especialista que las vea y de cómo describan los síntomas, puede que no llegue a diagnosticarse en una primera visita". La doctora también subraya que la variabilidad en las manifestaciones de la enfermedad complica la identificación. "La endometriosis es tejido endometrial fuera de su sitio, y dependiendo de dónde esté ese foco, así van a ser unos síntomas u otros", detalla Duarte. "Por ejemplo, si el foco está a nivel intestinal, a lo mejor esta mujer no tiene dolor menstrual, sino problemas digestivos. Nunca va a asociar su patología con la parte ginecológica, salvo que el digestivo al que consulte indague y vea que empeora con la menstruación y la derive al ginecólogo. Pero no todos los digestivos caen en eso". "Por fin, alguien que no me dice que estoy loca" Aún así, incluso cuando se identifican las características clínicas de la condición, muchas veces no se les otorga la importancia que tienen, y no se explican con claridad a las pacientes. "El médico me dijo: 'No pasa nada, si lo que tienes aquí son unos quistes de chocolate, esto no tiene importancia'", recuerda Lara. "En el diagnóstico no me llegaron a decir 'esto es endometriosis'. Pasaron como dos años hasta que me lo dijeron. Hay veces que ni siquiera se verbaliza la enfermedad que tienes". Fue investigando por su cuenta que descubrió que los "quistes de chocolate" o endometriomas son en realidad una de las manifestaciones comunes de la endometriosis Duarte corrobora este punto: "Un gran porcentaje de mujeres entran en consulta buscando un diagnóstico y, cuando llegamos al contexto de que parece que es endometriosis, me dicen: 'Por fin, alguien que no me dice que estoy loca'". "El único objetivo era mi capacidad reproductiva" Identificar la endometriosis es el primer paso, pero las dificultades no siempre acaban ahí. Incluso, muchas pacientes denuncian que se topan con profesionales que cuestionan la necesidad de seguimiento y tratamiento, pese a sus propias demandas. Ello explica situaciones como la que refiere Lara, que cuenta que a menudo en la consulta le preguntaban si deseaba tener hijos. "Yo pensaba que el objetivo era ver cómo estaba y ayudarme en caso de que quisiera", explica, "pero en la última consulta, me dijo que no me iba a revisar más, que como me veía más o menos estable, el único objetivo de la consulta era conservar mi capacidad reproductiva y que si no me planteaba tener hijos, pues no me iba a revisar más". "Me sentó fatal", continúa, "porque esto es una enfermedad crónica, sin cura y tremendamente invasiva, que se puede expandir por todo tu cuerpo como un cáncer. Me daba bastante miedo que me dejasen sin revisar". "Mi madre murió de cáncer de ovario", añade. "Hay muchas investigaciones que dicen que las mujeres con endometriosis tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar cáncer de ovario. Yo tengo una bomba de relojería en mi cuerpo. Si esta mujer me dijo que no me iba a revisar más, tenía miedo de desarrollar un cáncer como el de ella". Y defiende: "Creo que mi madre fue una de esas mujeres a la que no se le dio importancia a sus síntomas. Antes la endometriosis no se diagnosticaba. Ella tuvo reglas horribles y dolores incapacitantes toda su vida. Creo firmemente que mi madre tuvo una endometriosis sin diagnosticar y acabó muriendo de cáncer de ovario". La píldora como única respuesta: "La pastillita mágica" Después de aquella experiencia, Lara decidió cambiar de profesional. "En otro centro me dijeron que cómo no me iban a revisar teniendo una enfermedad crónica", expone. Ahora se somete a revisiones una vez al año y su endometriosis está "más o menos pausada, no ha seguido creciendo". En cuanto al tratamiento, Lara explica que lo que le ofrecieron fue "el tratamiento fácil y el único que existe por ahora para todas las mujeres, que es la píldora anticonceptiva. Es la pastillita mágica que te mandan para todo: para los granos o para una endometriosis que te está comiendo por dentro", ironiza. Reconoce que le costó dar con una que le sentara bien, y que tiene efectos secundarios. Sin embargo, asegura que con "buena alimentación, ejercicio y buenos hábitos" ha conseguido contrarrestarlos. "Por ahora no me puedo quejar, la enfermedad está pausada y me encuentro bien", afirma. La doctora Duarte comenta que el enfoque del tratamiento ha evolucionado. "A día de hoy, la medicina de la endometriosis ha avanzado muchísimo", señala. "Antes, muchas mujeres acababan con una histerectomía y una menopausia prematura. Ahora sabemos que cambiando cosas del estilo de vida, como una dieta antiinflamatoria, deporte de fuerza, bajar el estrés y evitar tóxicos como el alcohol y el tabaco, se puede mejorar. Y desde el punto de vista químico, podemos usar suplementos naturales y fármacos que reducen la actividad del endometrio". "Lo importante es que se piense en ella" Para la ginecóloga, el gran reto en la práctica clínica diaria es mentalizar a los profesionales. "Lo que necesitamos para que estas mujeres no tengan tan mala calidad de vida es pensar en ello", enfatiza. "No pensar que todo dolor menstrual es normal, porque la menstruación no debería ser incapacitante. Cuando un dolor pasa a serlo, o hay sintomatología diversa que empeora con la regla, hay que pensar en endometriosis. Cualquier dolor inespecífico en una mujer en edad fértil puede tener que ver con esto. Hay que tenerla en cuenta". A largo plazo, la experta reclama más inversión en investigación. "Hablando de la clínica, lo primero sería investigar más, tener más ensayos clínicos para encontrar una solución definitiva, porque a día de hoy es una enfermedad crónica y no tiene cura. Encontrar un fármaco que eliminara los focos sería lo ideal". Lara se suma a esta reivindicación: "Es absurdo y ridículo que las mujeres con endometriosis, una enfermedad cada vez más frecuente, no tengan más tratamiento que la píldora, que ni siquiera es un tratamiento específico", sentencia. A las jóvenes que se ven atravesando situaciones como las que ella vivió, les aconseja "que no aguanten el dolor, y que si un médico no te escucha, cambies de profesional. Cuando el dolor es incapacitante, no es una regla normal, probablemente sea algo más". La doctora Duarte coincide y añade un matiz importante: "Que las mujeres consulten, y que tampoco se asusten con lo que ven en internet, porque la endometriosis es muy variable. Hay mujeres que tienen una vida totalmente normal, y otras que lo pasan francamente mal, y por eso tenemos que seguir trabajando. Pero hay luz".