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Entre la alegría, el rechazo y el miedo a que pase lo mismo que en Venezuela: así viven los iraníes en España el ataque de EEUU e Israel

2026-03-01 - 07:53

En España residen unos 10.000 iraníes, una comunidad que se caracteriza por mostrarse activa contra la represión en su país. Les une el anhelo de que el régimen de Alí Jamenei sea derrocado y que se dé paso a un sistema lo más democrático posible, sin embargo, discrepan en que el ataque perpetrado este sábado por EEUU e Israel contra Irán sea la forma de conseguirlo. La preocupación por quienes están allí y la incertidumbre ante lo que pueda pasar a partir de ahora son generalizadas, pero mientras algunos agradecen la intervención militar, otros creen que solo traerá más dolor; y en medio, hay quienes temen que ocurra como en Venezuela, donde pese a la detención del presidente, Nicolás Maduro, el 3 de enero por parte de Washington, el chavismo sigue gobernando. "Siento entre pánico y esperanza. Estábamos esperando que alguien hiciera algo y me alegro de que caigan los miembros del régimen, porque son nuestros verdugos. Pero también tengo mucho miedo porque ningún gobierno actúa como para creer que Estados Unidos e Israel van a gastar tantos recursos por el interés del pueblo iraní. Tienen sus propios intereses y temo que vayan por el lado de que terminen quedándose los mismos pero con otro disfraz. Lo que pasa en Venezuela, por ejemplo", apunta Nilufar Saberi. Esta iraní, activista por los derechos humanos y residente en España desde 1980, reconoce que sus "pánicos más grandes" son "las represalias que la teocracia islamista pueda tomar" contra los ciudadanos y que "después de tanto sacrificio, de tantas vidas perdidas, sigan gobernando los mismos". Con la bandera de su país en la mano, Nilufar habla con este diario en la madrileña Puerta del Sol, donde pocas horas después de conocerse la noticia de la denominada Operación Furia Épica, decenas de iraníes se concentran para celebrarlo. Entre los asistentes se ve alguna bandera de Israel y alguna pancarta en la que se da las gracias al presidente estadounidense, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. "Mucha gente dentro y fuera de Irán estaba esperando a que Estados Unidos nos ayudase, porque solos no podíamos liberarnos de los opresores", defiende Eaman Rezvani. "Estamos preocupados por la gente de allí pero es el precio que tenemos que pagar. Necesitábamos apoyo internacional", añade a pocos metros su compatriota Kave, que prefiere ser identificado solo con el nombre. Con las comunicaciones por internet muy limitadas, muchos de los que atienden a este diario no saben nada de sus familiares y seres queridos desde hace horas. De la breve conversación que mantuvieron con ellos deducen que están encerrados en casa y con comida para poder sobrevivir unos días, porque se preveía un ataque desde hace tiempo y se han ido aprovisionando de conservas y alimentos no perecederos. "Hay quienes tienen que seguir trabajando, por ejemplo, mi suegro, que es enfermero. Pero en general la gente ha dejado el trabajo, ha sacado a los niños del colegio y están en casa esperando a que el príncipe les diga que ha pasado el peligro y que pueden salir a la calle", comenta Mariam Goodarzi, con familia en Teherán. Con "el príncipe", esta iraní que lleva 14 años en España se refiere a Reza Pahlaví. Quienes se han reunido aquí son en su gran mayoría partidarios de Pahlaví y, aunque algunos le ven solo como una figura temporal para liderar el cambio y otros apuestan por él como "heredero legal del trono", todos coinciden en que lo importante es que ciudadanía acuda a las urnas. El hijo del último sha de Persia se ha ofrecido para liderar la transición y propone un plan para los "cien días posteriores al colapso del régimen". En paralelo, ofrece un "proceso constitucional bajo observación internacional" con vistas a la celebración de "elecciones libres y justas" para que los iraníes asuman el "control total de su destino". "Yo soy republicana pero en Irán hay muchos que quieren una monarquía parlamentaria y entiendo que Pahlaví es quien más posibilidades tiene de agrupar a más gente. La idea es que, una vez que seamos liberados de la teocracia islamista, haya un periodo de transición de pocos meses y se celebren elecciones para que el pueblo elija el sistema que quiere. Con el contenido estamos casi todos de acuerdo: queremos un gobierno secular, igualitario y fundamentado en los derechos humanos", apunta Nilufar. Pahlaví, exiliado en Estados Unidos, ha emergido en los últimos días como una de las voces opositoras más contundentes, pero entre monárquicos, muyahidines, kurdos, baluchíes... la oposición iraní está muy dividida y desorganizada. Fariba Ehsan se encuentra entre quienes no ven al hijo del sha como una alternativa. En su opinión se trata de un líder para los monárquicos pero no para el resto. Con esta ofensiva "el pueblo va a sufrir más" Esta activista afincada en Madrid desde 1995 y fundadora de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos muestra además su repulsa a la intervención de EEUU e Israel: "Los iraníes llevamos meses que al levantarnos, de las primeras cosas que hacemos, es mirar el móvil, para ver en qué situación está nuestra gente. Esta mañana nos hemos levantado de esta forma tan desagradable. Con estos ataques el pueblo va a sufrir más y además están destruyendo todas las instalaciones necesarias". "Países que están dirigidos por otros criminales, como Netanyahu, están atacando a nuestro pueblo", continúa. Esta mujer relata por Whatsapp a 20minutos la enorme preocupación que siente por sus allegados, con los que pudo hablar este sábado por la mañana pero de quienes desde entonces no sabe nada: "En ese momento estaban bien. Después ya no sabemos porque se cortó internet. La información que ahora tenemos es que solo pueden llamar a través de teléfono directo". Fariba hace especial hincapié en la situación de los presos políticos y teme que, como ha ocurrido en otras ocasiones, se ataquen las cárceles. "Están indefensos y en manos de un gobierno sangriento", clama, un llamamiento en el que coincide con Nilufar: "Es importantísimo que el mundo sea consciente del grave peligro que corren. Son ahora mismo las personas más vulnerables, y hay miles". Trump inició una nueva ola de amenazas contra Teherán a finales de 2025; en un primer momento como forma de apoyar las manifestaciones internas contra el régimen y después, como mecanismo de presión para la firma de un nuevo acuerdo nuclear. Por eso hacía semanas que la posibilidad de una intervención militar exterior estaba sobre la mesa. "Soy favorable a que les echemos nosotros. Porque el que venga a ayudarnos no vendrá gratis. Querrá algo. Por lo tanto, qué diferencia hay", decía hace 15 días a este diario M., un iraní de 68 años residente en Alicante. Una ofensiva de EEUU es una idea "horrible" porque "lo que se cosecha a través de las bombas es más muerte y sufrimiento", agregaba Ahmad Taheri, en su caso residente en Madrid y presidente de la Asociación cultural Persépolis. De la misma opinión era Farnaz Ohadi, poeta y cantante de flamenco persa que vive en Sevilla. Tiene 52 años, lleva desde los 18 fuera de Irán y alegaba que "caos llama a más caos y a destrucción", a más inestabilidad y a justificar la violencia en Oriente Próximo. Sin embargo, también apuntaba que no debería de haber terceros países ayudando a los gobernantes iraníes a evadir dinero "que ellos mismos imprimen", y pedía a la sociedad internacional que diese "apoyo moral de manera enérgica a los que protestan en Irán" y a las instituciones que incrementasen las sanciones a un régimen "que no respeta los derechos humanos". Ahora, con la ofensiva a gran escala ya iniciada, se abren numerosas incógnitas sobre el futuro del país y como en Venezuela, Irán se sume en una gran incertidumbre.

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