Entre valles e ibones: desconecta en el Pirineo aragonés
2026-03-12 - 06:43
Si hay algo que se busca en Semana Santa es descansar y desconectar de la rutina, y qué mejor manera de hacerlo que en uno de los lugares más espectaculares de España. El Pirineo aragonés ofrece un entorno único, rodeado de montañas y plagado de bosques inmensos, pueblos con encanto, cascadas y lagos glaciares, también conocidos como ibones. Aunque la duración del viaje dependerá del tiempo del que se disponga y del ritmo que se lleve en cada visita, se puede organizar un itinerario muy completo para descubrir esta zona del Pirineo en tres o cuatro días, por lo que es una escapada perfecta para Semana Santa. Valles de Ansó y Hecho Como punto de partida, se puede explorar la zona más occidental del Pirineo aragonés, que alberga los valles de Ansó y Hecho. Estos forman parte del Parque Natural de los Valles Occidentales, un imprescindible del Pirineo que ofrece paisajes espectaculares y un increíble entorno natural. Entre sus rincones más especiales destaca la Selva de Oza, un frondoso bosque de hayas, abetos y pinos atravesado por senderos ideales para hacer rutas y respirar aire puro. Además, la zona alberga pueblos de gran encanto en plena montaña, con calles empedradas y casas blancas adornadas con flores, como Ansó, Hecho y Siresa, donde disfrutar de una interesante mañana en familia. Estación de Canfranc y Jaca Siguiendo hacia el este, en lo alto del valle del río Aragón y pegada a Francia se erige la histórica estación internacional de Canfranc, considerada la estación de tren más bonita de España. Inaugurada en 1928, destaca por su imponente edificio con 365 ventanas, que simbolizan los días del año. Después de muchos años cerrada (desde 1970), se ha restaurado para convertirse en un lujoso hotel de cinco estrellas en un entorno privilegiado. La estación de tren de Canfranc es considerada la más bonita de España Al sur del valle y a tan solo 15 minutos, se encuentra Jaca, la primera capital del Reino de Aragón y una de las ciudades más conocidas de todo el Pirineo aragonés. Esta destaca por su casco histórico con monumentos icónicos como La Ciudadela, una imponente fortaleza del siglo XVI. Valle de Tena Si el objetivo es desconectar, el Valle de Tena es el lugar indicado. Este enclave ofrece un auténtico escaparate natural, con paisajes que ascienden hasta los 3.000 metros de altitud y rutas increíbles como la de los ibones de Anayet, donde se pueden apreciar un conjunto de lagos glaciares a los pies de los Picos de Anayet. Otra opción es una ruta circular de 12 kilómetros, apta para toda la familia, que conduce hasta el fotogénico Arco de Piedrafita y pasa por el Ibón de Piedrafita. Cerca del Valle de Tena se sitúa Torla, considerado uno de los pueblos más bellos del Pirineo aragonés. Destaca por su arquitectura típica pirenaica y por ser un enclave muy demandado para realizar actividades deportivas y de ocio, entre ellas probar la tirolina más rápida del mundo y la más larga de Europa. Ordesa y Monte Perdido Durante el recorrido al Pirineo aragonés no puede faltar la visita al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un punto imprescindible para los más montañeros que destaca por sus paisajes y rutas de senderismo únicas en el país. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, está considerado el corazón de los Pirineos y es uno de los primeros espacios naturales protegidos de Europa. Se puede acceder desde cuatro puntos: Valle de Ordesa (desde Torla), Gargantas de Escuaín, Cañón de Añisclo (desde Escalona) y Valle de Pineta (desde Bielsa). El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO El Valle de Ordesa es el alma del parque y concentra algunas de las rutas de senderismo más impresionantes de los Pirineos, entre montañas, bosques, ríos y cascadas. Uno de los caminos más populares conduce hasta la Cola de Caballo, un recorrido de 17 kilómetros que parte del aparcamiento de la Pradera de Ordesa y atraviesa el valle hasta la famosa cascada. También es posible alcanzar este punto por la Senda de los Cazadores, una alternativa más exigente pero con vistas espectaculares. Última llamada a los esquiadores Si por algo destaca el Pirineo aragonés es por sus increíbles estaciones de esquí, cuyo cierre está previsto para el 5 de marzo. Por ello, la Semana Santa es el momento ideal para aprovechar los últimos días de nieve, aunque sea solo para un paseo, en algunas de las mejores pistas de España. Cerca de Jaca se encuentran Astún y Candanchú, ambas con alrededor de hasta 50 km esquiables y buenas instalaciones. La mayor superficie esquiable del Pirineo aragonés (hasta 180 km) y una de las más extensas de España es la de Formigal-Panticosa, situada en el Valle de Tena, a unos 40 minutos de Jaca. Otra alternativa es Cerler, la más alta del Pirineo aragonés, con hasta 80 km de pistas.