Es el «oro verde» de marzo: limpia el organismo y se cocina en menos de 5 minutos
2026-03-10 - 08:53
Cuando llega marzo, los mercados se llenan de un tesoro verde brillante que muchos pasan por alto: los guisantes frescos. Esta humilde legumbre, que solemos asociar con las latas o los congelados, está ahora en su mejor temporada y es uno de los alimentos más interesantes desde el punto de vista nutricional y gastronómico. Por eso algunos los llaman el «oro verde» de la primavera. Los guisantes frescos de temporada son deliciosos y versátiles en la cocina. Además, tienen propiedades depurativas y cuentan con la ventaja de que se cocinan en un abrir y cerrar de ojos. Si todavía no los conoces en su versión fresca, seguro que a partir de ahora te convencerás de que merecen un lugar destacado en tu cesta de la compra este mes. Los guisantes son auténticos aliados de la depuración natural del organismo gracias a su alto contenido en fibra dietétic a. Esta fibra ayuda a eliminar toxinas, favorece el tránsito intestinal y contribuye a mantener una flora bacteriana saludable. Todo ello es fundamental para un buen funcionamiento digestivo. Además, los guisantes son diuréticos naturales, lo que significa que ayudan a eliminar líquidos retenidos y facilitan el trabajo de los riñones. Son perfectos para esos días en los que sientes que tu cuerpo necesita una limpieza. Además, contienen clorofila en abundancia, ese pigmento verde que tiene propiedades desintoxicantes y antioxidantes. La clorofila ayuda a oxigenar la sangre y a neutralizar sustancias tóxicas. Perfecta cuando queremos cuidarnos desde dentro. Más allá de su capacidad depurativa, los guisantes son una bomba nutricional. Aportan proteínas vegetales de buena calidad, algo poco habitual en las verduras. Por eso son especialmente valiosos en dietas vegetarianas o para quienes buscan reducir el consumo de carne. También son ricos en vitaminas del grupo B, vitamina C, vitamina K y ácido fólico. Su contenido en minerales tampoco se queda atrás: hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc están presentes en cantidades significativas. Todo esto en un alimento bajo en calorías y con un índice glucémico moderado que no provoca picos bruscos de azúcar en sangre. Los guisantes también contienen luteína y zeaxantina, dos antioxidantes importantes para la salud ocular que ayudan a prevenir problemas de visión relacionados con la edad. Su contenido en antioxidantes en general contribuye a proteger las células del daño oxidativo y el envejecimiento prematuro. Una de las grandes ventajas de los guisantes frescos es su rapidísimo tiempo de cocción. A diferencia de otras legumbres que requieren horas de remojo y cocción, los guisantes están listos en apenas 3 a 5 minutos si son frescos y tiernos. Para cocinarlos, simplemente hiérvelos en agua con un poquito de sal durante 3-5 minutos, o saltéalos directamente en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y ajo. Quedarán tiernos pero con ese punto crujiente que los hace tan apetecibles. Y como son muy versátiles, puedes añadirlos a arroces (por ejemplo, a un arroz caldoso con sepia ), a guisos como un potaje de judías con espinacas y guisantes , hacerlos revueltos con huevo, salteados, etc. Por supuesto, puedes preparar con ellos una típica crema de guisantes , purés e, incluso, si son muy tiernos, puedes comerlos crudos en ensaladas, aportando un toque dulce y refrescante. Recuerda que los guisantes combinan especialmente bien con menta fresca, jamón, cebolla, zanahoria, patata y huevo. Por otra parte, si no tienes guisantes frescos, también puedes usarlos congelados. Aunque es cierto que no tienen nada que ver con los frescos en cuanto a sabor y textura. Los frescos son más dulces, tienen una textura más firme y mantienen mejor todas sus propiedades nutricionales. Eso sí, si usas congelados, también se cocinan en pocos minutos y son infinitamente mejor opción que no comer verduras.