¿Es necesario vacunar a perros y gatos todos los años? El nuevo debate veterinario
2026-02-14 - 07:55
Desde la infancia aprendemos que las vacunas forman parte del cuidado básico de la salud. No curan enfermedades, pero preparan al sistema inmunitario para defenderse de ellas antes de que aparezcan, evitando complicaciones graves e incluso la muerte. Con los perros y los gatos sucede algo muy parecido. Durante sus primeros meses de vida, su sistema inmunitario es inmaduro y especialmente vulnerable frente a virus y bacterias potencialmente mortales, por lo que la vacunación en cachorros sigue siendo una herramienta clave para garantizar su supervivencia y reducir la circulación de enfermedades infecciosas. Sin embargo, una vez superada la etapa infantil, cada vez más familias se plantean si tiene sentido seguir vacunando a todos los perros y gatos con la misma pauta y la misma frecuencia durante toda su vida. La comparación con la medicina humana es inevitable: los adultos no reciben todas las vacunas cada año, mientras que muchos animales siguen protocolos anuales casi automáticos. Para la veterinaria especializada en Salud Real Animal Neus Candela, el debate está mal enfocado si se reduce a vacunar o no vacunar. "Las vacunas salvan vidas, pero no todos los animales tienen las mismas necesidades ni el mismo contexto", explica. En su opinión, el problema no es la vacunación en sí, sino la forma en la que se aplica. "Se vacuna de forma sistemática y deberíamos hacerlo de manera más individualizada, teniendo en cuenta aspectos como si el animal va a viajar, dónde vive, qué riesgo real tiene de contraer una determinada enfermedad o cómo de grave puede ser esa enfermedad", detalla. Candela advierte además de que muchas revacunaciones se realizan sin comprobar si el animal sigue protegido. "En la mayoría de casos vacunamos a ciegas, sin comprobar si el animal ya tiene anticuerpos de la vacuna del año anterior, y eso, con el tiempo, podría tener consecuencias", señala. Las vacunas salvan vidas, pero no todos los animales tienen las mismas necesidades ni el mismo contexto Aunque reconoce que todavía faltan estudios concluyentes, plantea una hipótesis preocupante: "No sabemos exactamente cuáles son las consecuencias de la sobrevacunación en perros y gatos, porque no está suficientemente estudiado, pero al final lo que estamos haciendo es hiperestimular un sistema inmunitario de forma totalmente innecesaria". Este posible exceso de estímulo cobra especial relevancia en un contexto en el que los problemas crónicos de salud en animales de compañía van en aumento. Alergias, enfermedades autoinmunes y otros trastornos inmunomediados son cada vez más frecuentes, y la veterinaria considera que la sobrevacunación podría estar contribuyendo a la aparición o al empeoramiento de estos cuadros clínicos. Una de las herramientas que permite ajustar mejor la vacunación son los tests de anticuerpos vacunales, pruebas que miden si el animal mantiene defensas frente a determinadas enfermedades. Si los anticuerpos están presentes en sangre, no sería necesario revacunar en ese momento. En perros, estos tests se utilizan principalmente para adenovirus, parvovirus y moquillo, y en gatos para panleucopenia, herpesvirus y calicivirus. "La mayoría de laboratorios veterinarios ofrece esta prueba laboratorial", explica Candela, que defiende su uso especialmente en animales adultos sanos. Otro factor clave es la zona geográfica en la que vive el animal y el riesgo real de exposición a determinadas enfermedades. "Por ejemplo, en zonas en la que no existe riesgo de moquillo o es muy bajo, quizá no sea necesario vacunar frente a esa enfermedad especialmente en la edad adulta", apunta. Aun así, muchas vacunas siguen administrándose de forma rutinaria cada año, por lo que la especialista anima a las familias a informarse y a tomar decisiones consensuadas con su veterinario de confianza, teniendo también en cuenta posibles viajes, del mismo modo que ocurre en la medicina humana. Vacunar cuando toca, lo que toca y al animal que lo necesita es cuidar mejor, no menos El historial clínico del animal es otro aspecto que, según Candela, se pasa por alto con demasiada frecuencia. "Se suele vacunar como si éstas fueran inocuas a excepción de los problemas autoinmunes en las que sí se evitan", afirma. Diagnósticos previos como alergias, enfermedades crónicas o reacciones adversas deberían influir en la decisión de vacunar. "Un cachorro, un animal adulto sano o un paciente con patologías crónicas no deberían abordarse igual", explica. La veterinaria recuerda además que el sistema inmunitario no funciona de forma aislada. Factores como la alimentación, el estrés o la salud digestiva influyen directamente en la capacidad del animal para responder a vacunas y enfermedades. Candela insiste en que cuestionar los protocolos no equivale a rechazar la vacunación. "Hablar de vacunación responsable no es ser antivacunas, es ser buen profesional", defiende. "Igual que en medicina humana, la prevención debe adaptarse a cada paciente. Vacunar cuando toca, lo que toca y al animal que lo necesita es cuidar mejor, no menos". En su opinión, seguir aplicando calendarios estándar sin una revisión individualizada responde a una medicina preventiva que "tenía sentido cuando había muchísimos más problemas infecciosos, en muchas zonas de España que hoy en día ya no tiene tanto sentido vacunar contra todo, todos los años a todos". "El futuro de la medicina veterinaria pasa por abandonar las inercias y apostar por una prevención más consciente, basada en la evidencia, el contexto y el individuo", asegura. "Porque cuidar no siempre significa hacer más, sino hacerlo mejor y empezar, de verdad, a mirar al animal que tenemos delante".