España disparó un 44,5% su inversión en Defensa ante la presión de Trump pero sigue a la cola de los aliados
2026-03-26 - 13:30
La presión global sobre todo el mundo ha llevado a España a cifras récord en inversión en defensa pero aún así el país sigue a la cola entre todos los aliados. Así se deduce del informe de la OTAN correspondiente a 2025 que se ha publicado este jueves y que ha confirmado que todos los miembros han alcanzado el 2% de inversión militar, una cifra pactada en Gales en 2014 y que ya no sirve, puesto que la última cumbre situó el nuevo objetivo en el 5% bajo la presión de Estados Unidos y de la Administración Trump. En medio de esas tensiones en el último año España ha aumentado su inversión en defensa en un 44,5%, pasando de 19.828 millones de euros en 2024 a 28.660 millones de euros en 2025. No obstante, el porcentaje del PIB se ha estancado en el 2% y el país comparte zona baja de la tabla con Portugal, Albania, Canadá y Bélgica. Por otro lado, Polonia, Lituania y Letonia son quienes más invierten y solo los polacos se encuentran por encima del 4%. Es decir, el peso defensivo de Occidente está recayendo sobre todo en los países Bálticos, que además son quienes más se acercan a la nueva meta del 5% pactada precisamente el año pasado en la cumbre de La Haya. El caso de Estados Unidos es paradigmático porque la presión de Trump a los demás no se aplica a Washington: ha reducido la inversión en defensa en el último año, situándose en un 3,19% y siendo el único miembro de la Alianza que ha bajado la cifra (la aportación total a la organización ha pasado del 64% al 60%). Esto se da un momento de máxima tensión de Trump con la propia OTAN, a la que ha augurado "un muy mal futuro" porque los países no le han apoyado en su ofensiva sobre Irán. En ese escenario, el objetivo de España parece ser recuperar terreno. Si se analiza la evolución desde 2014, el gasto real acumulado de España ha crecido un 177,09%, superando ampliamente el crecimiento medio del 106% registrado por toda la Alianza Atlántica en el mismo periodo. No obstante, la fecha referencia de hace 11 años ya no es válida: entre medias, por ejemplo, ha tenido lugar la invasión rusa de Ucrania que además dio lugar al nuevo Concepto Estratégico de Madrid en 2022 y al cambio de paradigma con el objetivo del 5% precisamente en 2025. Sobre España, en rueda de prensa en Bruselas el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, celebró el aumento del gasto en defensa y quiso poner en contexto ese dato y el papel del país en las diferentes misiones. Repitió que el Gobierno firmó el pacto del 5% en La Haya y que no hay nada nuevo: sigue dudando de que el país pueda llegar a cumplir con su 'cuota' dentro de la OTAN con un 2,1% o con un 3,5%, que es el paso intermedio hasta la meta consensuada el pasado verano. Por otro lado, Rutte expuso que Rusia sigue siendo la amenaza principal de la Alianza y que EEUU -pese a la guerra actual en Oriente Medio- y los europeos lo tienen claro, y que ese compromiso se ve en las cifras. Asumió que en la organización siempre habrá "desacuerdos" porque es "democrática", en referencia a su defensa del papel de Washington en su ofensiva contra Irán. "El objetivo es que Irán no desarrolle el arma nuclear y eso es lo que está haciendo Estados Unidos, y en eso estamos todos de acuerdo", comentó el dirigente neerlandés, quien, además, entiende que "por razones de seguridad" Trump no informase a los europeos, con quienes, dijo, "está frustrado" por su no participación directa en la ofensiva. Asimismo, el ex primer ministro de Países Bajos evitó cualquier crítica al presidente por su ofensiva sobre Oriente Medio, y reiteró sus elogios a Estados Unidos pese a la insistencia de Trump por implicar a la OTAN en el conflicto: "Está haciendo mucho y muy buen trabajo", sostuvo y volvió a la idea del objetivo de gasto del 5% del PIB de aquí al 2035, una meta que, insistió, "sin el presidente Trump no habría sido posible" concretar. Por otro lado, España destina actualmente el 44,2% de su presupuesto de defensa a las llamadas "capacidades". Es una cifra que está muy por encima del objetivo del 20% marcado por la propia OTAN y que coloca al país solo por detrás de Luxemburgo, Polonia, Hungría y Lituania. Ese dato, además, refuerza la idea planteada por el Gobierno de Pedro Sánchez para no necesitar llegar al 5% del PIB: el Ejecutivo prioriza el cómo y no el cuánto y ha asegurado que con el 2,1% por ciento cumplirá con esa proporción de capacidades que le corresponde como aliado. En cambio, ni el propio Mark Rutte ni otros gobiernos tienen claro que eso vaya a ser así y lo han repetido durante los últimos meses. El factor humano sigue siendo un pilar fundamental para el país, que cuenta con un contingente de 117.400 efectivos militares en activo al servicio de la Alianza Atlántica. A pesar del fuerte aumento en inversión material, las retribuciones y pensiones representan el 37,87% del presupuesto total del Ministerio de Defensa, lo que muestra un equilibrio entre la modernización técnica y el sostenimiento de una fuerza profesional. En términos de personal, España se mantiene como la séptima fuerza más numerosa del bloque europeo de la Alianza. El despliegue de las tropas españolas La presencia operativa de España se extiende por todo el mapa estratégico aliado, desde el Ártico hasta el Mediterráneo. Las Fuerzas Armadas españolas participan, por ejemplo, en las misiones de Vigilancia Aérea en el flanco oriental, desplegando cazas de forma permanente en Bulgaria, Estonia, Lituania, Polonia y Rumanía. Esta labor de escudo aéreo es vital para interceptar las crecientes violaciones del espacio aéreo y las provocaciones que Rusia ha mantenido durante 2025. En el ámbito naval, España proyecta su papel como aliado a través de la participación en las Fuerzas Navales Permanentes (SNMG) y en grupos de combate de portaaviones. El foco principal de Madrid, no obstante, está en el flanco sur -como se vio en la redacción del último Concepto Estratégico, donde España pidió que se mencionase esa zona- y ahí el Ejército español lidera esfuerzos en la Operación Sea Guardian, patrullando las aguas del Mediterráneo para disuadir actividades terroristas y garantizar la seguridad de las líneas de comunicación marítima, consideradas ahora infraestructuras críticas para la Alianza. Un ejemplo destacado de la solidaridad transatlántica de Madrid es el despliegue de sistemas Patriot en Turquía, donde España es uno de los pocos aliados que mantiene esta capacidad de defensa contra misiles balísticos activa para proteger a la población turca. Por último, en cuanto al despliegue terrestre las tropas españolas forman parte de los grupos de combate de la Presencia Avanzada (FLF) en el este de Europa, con presencia en Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria.