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España, en el suelo demográfico mundial pese al leve repunte de nacimientos: "Todo lo que podemos hacer mal, lo estamos haciendo"

2026-02-22 - 07:33

El año pasado nacieron en España 3.159 bebés más que el año anterior. Esos tres mil niños y niñas han dado un giro a la evolución de natalidad en España, que no paraba de caer de forma constante y contundente. De hecho, hace veinte años nacían casi 500 bebés más al día de los que nacen ahora (1.345 nacimientos/día en 2007 por 879, en 2025). La estadística publicada esta semana por el INE es un frenazo a la caída libre de la maternidad, pero España sigue pisando suelo demográfico situada como está entre los 10 países del mundo con una tasa de fecundidad (número de hijos por mujer) más baja del mundo, concretamente de 1,1 hijos por mujer. Estamos al nivel de Italia, sí, pero también de Corea del Sur, China o de la Ucrania en guerra. A un hijo de distancia de la tasa del 2,1 de la llamada fecundidad de reemplazo, la que garantiza una pirámide de población autóctona estable. Y de los dos hijos que los españoles dicen que desearían tener. Dos demógrafos, Pau Miret y Héctor Cebolla, y dos economistas, Libertad González y Lidia Farré, coinciden en que no conviene olvidar el contexto actual, donde la caída de la natalidad es una tendencia global, fruto de los cambios sociales y culturales. Pasa en España, pero también ocurre en Suecia o Noruega, el ejemplo nórdico, e incluso en Francia, el país de referencia en políticas familiares y donde el presidente, Emmanuel Macron, está escribiendo cartas a las jóvenes de 29 años avisándoles de que con la edad les resultará más difícil quedarse embarazadas. Sobre qué ha sucedido concretamente para que España se tenga de media, y si se tiene, un hijo, Héctor Cebolla, demógrafo del CSIC, dice que "somos de los países que peor lo está haciendo a la hora de garantizar la transferencia de rentas a los jóvenes". A su juicio "el poder adquisitivo de los jóvenes es bajísimo y su libertad reproductiva está condicionada por un mercado laboral que precariza y "un precio de la vivienda imposible". En resumen: "Todo lo que podemos hacer para dificultar la transición adulta de los jóvenes lo hacemos", considera. Si los jóvenes no pueden acceder a una vivienda en condiciones, no van a formar parejas, no van a aumentar la natalidad y no va a haber un verdadero punto de inflexión Para Pau Miret, demógrafo del CED, "el número de hijos que se tiene por mujer es un síntoma de cómo está la sociedad". A su juicio, "que la gente no tenga hijos es un indicador del malestar social que hay en los grupos alrededor de los 30 años". Ya que, según analiza: "Si los jóvenes no pueden acceder a una vivienda en condiciones, no van a formar parejas, no van a aumentar la natalidad y no va a haber un verdadero punto de inflexión". La investigadora del Instituto de Análisis Económico del CSIC Lidia Farré descubre que hay todavía algunos palos más en las ruedas de la natalidad. A la precariedad y el precio de la vivienda, ella agrega "el aumento del coste de la crianza", que la educación 0 a 3 años no sea universal y gratuita, y la falta de corresponsabilidad en la crianza. "Somos el país estrella, el más generoso e igualitario, en los permisos de paternidad, pero se usan mal porque ahora con el bebé no solo está la madre o el padre, sino los tres, padre, madre y bebé, porque la mayoría de los hombres nunca lo cogen en solitario". Políticas que funcionarían y otras que no tanto Lidia Farré opina que, dado el envejecimiento de la población en España, sería deseable aumentar la paupérrima natalidad, pero sobre todo habría que identificar qué políticas funcionan para que los individuos "tengan el número deseado de hijos". La última encuesta de fecundidad del INE (2018) reveló que los españoles desean dos, de media. Los expertos anticipan que en la próxima encuesta de fecundidad, que se publicará este año, la cifra de hijos deseados podría bajar fruto de las dificultades estructurales y si, como ya está ocurriendo en Japón, la juventud reduce su interés en la crianza al ritmo que crece la oferta de ocio. La catedrática en Economía de la Universidad Pompeu Fabra Libertad González considera que para lograr un revulsivo que alentara la maternidad se necesita "un paquete amplio de medidas que mejoraran la vida para las familias que pasa por mejores horarios laborales, por seguir invirtiendo en educación universal, pública y gratuita de 0 a 3 años y por reducir la desigualdad de género". Es consciente de que estas medidas no son plausibles en el corto plazo, dado que "implican cambiar la estructura y la cultura", pero insiste en que "se tendrán más hijos cuando la vida sea más fácil para las familias". Los expertos se muestran muy críticos con las ayudas económicas pronatalistas que, como en Francia, o en Hungría, implican subvenciones para que uno de los progenitores, casi siempre la madre, no trabaje tanto y se tengan más hijos. En el país vecino, estas ayudas al tercer hijo se llevan aplicando décadas, son parte de una política de Estado que no han tocado gobiernos ni de izquierdas ni de derechas. Sin embargo, y aunque la tasa de fecundidad en Francia es superior a la española, está en 1,56 hijos por mujer, en 2025 ha marcado su nivel más bajo desde la II Guerra Mundial y los fallecimientos ya han superado a los nacimientos. Un retorno a la división del trabajo tradicional, de las mujeres en casa y con la crianza, es una batalla perdida" Lidia Farré explica que su dilema con las ayudas económicas a la crianza deriva de que, sintiendo que ayudan en el hogar en el que hay hijos, no suelen estar bien orientadas, porque lo que fomentan es la especialización femenina de la crianza. "Un retorno a la división del trabajo tradicional, de las mujeres en casa y con la crianza, es una batalla perdida", agrega Libertad González, que tilda de "despropósito" las cartas de Macron a las jóvenes francesas. "Tiene más sentido hacer políticas de conciliación que sean atractivas para mujeres y hombres, antes que volver a la distribución sexual de las tareas. Esto no tiene marcha atrás", dice en referencia a una mayor formación y a

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