España refuerza su defensa en el espacio mientras observa las maniobras de Rusia y China en la órbita
2026-02-02 - 12:35
Si alguien quiere dejar a un país ciego y sordo —es decir, completamente vulnerable—, solo tiene que atacar sus satélites. Lejos de la ciencia ficción, esta afirmación explica por qué España se prepara desde marzo de 2023 para defenderse más allá de los 100 kilómetros de la órbita terrestre a través del Mando del Espacio (Mespa) , creado en la reorganización del Ejército del Aire y del Espacio. Su misión es clara: coordinar las capacidades operativas orientadas a la vigilancia , control y operación en, desde o hacia el espacio ultraterrestre. El mando arrancó con 23 militares y este mismo año pondrá en marcha un Centro de Operaciones Espaciales con un núcleo reducido que elevará el equipo a unas 30 personas bajo el mando del general de división Isaac Manuel Crespo, quien persigue el objetivo de crecer hasta el centenar de efectivos, lo que implicará la creación de nuevas unidades en un dominio que, hasta hace muy poco, ni siquiera existía como tal en la estructura de las Fuerzas Armadas. «El espacio está militarizado y tenemos que proteger nuestras infraestructuras críticas porque son vulnerables, ya que son atacables tanto desde el mismo espacio como desde la Tierra», advirtió Crespo esta semana en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Recordó que el espacio «está militarizado desde el Sputnik », pero subrayó que el problema actual es otro: «la legislación se ha quedado muy corta para lo que está ocurriendo». Y es que, el Tratado del Espacio Exterior prohíbe armas de destrucción masiva, pero no regula muchas de las maniobras que ya se observan en órbita y que ocurren en la llamada zona gris. Son actividades que no son abiertamente hostiles, pero tampoco normales. En esa zona gris, Rusia y China ya operan con naturalidad. «Estamos viendo satélites rusos que se aproximan a satélites occidentales que dan apoyo a Ucrania . Se acercan, escuchan, obtienen información y luego esa información se utiliza en el conflicto». Son maniobras que no vulneran ningún tratado, pero que dibujan un escenario nuevo: competencia en tiempo de paz . China sigue una lógica más discreta: «Se está posicionando y preparándose para poder actuar en el espacio en el futuro». No hay conflicto abierto, pero sí una preparación clara de capacidades por si la rivalidad que ya existe en tierra termina trasladándose hacia arriba. Desde el Mespa se han detectado aproximaciones a satélites españoles y europeos «que no pueden calificarse de hostiles, pero que sí son irresponsables o peligrosas». Frente a este escenario, Estados Unidos continúa siendo un aliado. Crespo subrayó que la colaboración militar «sigue siendo la misma que hasta ahora», a pesar del contexto político actual. Sin embargo, fue rotundo al afirmar que «Europa está por detrás» en la carrera espacial respecto a EEUU, China y Rusia. Insistió en que «Europa tiene que tener capacidad de disuasión» propia. En este sentido, recordó que «sin capacidad de reacción no hay disuasión». Y la disuasión pasa por tener capacidades, voluntad de uso y que el adversario sepa ambas cosas. La dependencia del espacio es absoluta. «Si perdiéramos los servicios espaciales, volveríamos a los años 90», apuntó Crespo. La guerra de Ucrania lo ha demostrado: cuando Rusia perturbó el sistema Viasat , el mando y control ucraniano se resintió de inmediato. La solución llegó desde el espacio comercial, con los satélites Starlink de Elon Musk . «El espacio ya no es solo estatal, también es comercial, y eso cambia completamente el escenario», reflexionó. Hoy se siguen más de 32.000 objetos en órbita entre satélites y basura espacial. Starlink despliega miles de satélites en órbita baja . China anuncia constelaciones masivas. «El espacio está congestionado, disputado y competido», describió. Y aquí es donde el trabajo del Mespa tiene más sentido: es necesario conocer qué ocurre ahí arriba. España contribuye con un radar en Morón, una futura red de telescopios, sensores de radiofrecuencia y un sistema que integra toda esa información para generar una imagen reconocida del espacio, equivalente a la que existe en el dominio aéreo. Pero no se trata solo de observar. El mando presta apoyos operativos . «Podemos decirle a un submarino de la Armada en qué punto puede emerger con menos probabilidades de ser detectado por un satélite», explicó. También elaboran mapas de perturbaciones GPS, análisis de imágenes satelitales para detectar cambios mínimos en el terreno o predicciones de reentradas no controladas. Llevando a la práctica su trabajo, recordó que en 2022 se cerró parte del espacio aéreo al oeste de Galicia porque detectaron la reentrada no controlada de restos espaciales de un satélite chino. No ha vuelto a ocurrir, pero desde entonces se han monitorizado otros objetos que podían considerarse de riesgo elevado. Sitúa la media de reentradas de este tipo en once al año, que controlan hasta que dejan de ser una amenaza para la tierra. España no puede afrontar sola este desafío. De ahí que coopere con socios europeos y con la OTAN. Porque «la Tierra gira, y ningún país puede vigilar por sí solo todas las órbitas ».