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Esta ciudad al lado de Barcelona quiere ser el spa metropolitano accesible en metro con aguas a 30 grados

2026-03-03 - 12:13

La localidad de Santa Coloma de Gramenet trabaja desde hace meses en un proyecto poco habitual en el área metropolitana: aprovechar aguas termales descubiertas bajo tierra para crear un equipamiento vinculado al bienestar. Más allá de la explotación turística, la iniciativa municipal, ahora reactivada, busca ampliar servicios urbanos, ofrecer un espacio de ocio cerca de la capital catalana y atraer usuarios también desde Barcelona y otros puntos de Cataluña: el plan es convertir la zona de Can Zam en un remarcable entorno termal, de la mano de su conversión en uno de los grandes espacios verdes de la ciudad y una pieza ya irrenunciable en la transformación urbana de la ciudad en los últimos años. El origen de este sonado proyecto, en fase de definición técnica previa a la licitación, se remonta a las obras de la línea 9 del metro en 2014, cuando apareció un acuífero de agua caliente a varios cientos de metros de profundidad, con una temperatura cercana a los 30 grados. Los estudios posteriores confirmaron que el recurso es estable, con caudal suficiente y sin afectar al suministro de agua potable. Según el consistorio, en este proyecto se da un doble objetivo: utilizar el agua termal en equipamientos municipales para reducir consumo energético y, al mismo tiempo, impulsar un balneario público de uso cotidiano, y de gestión pública. Ambos usos se consideran compatibles y orientados a reforzar la oferta local de servicios. Bien conectado por metro con la capital catalana, el proyecto contempla piscinas interiores y exteriores a distintas temperaturas, circuito de chorros, zonas de hidromasaje, saunas y áreas de descanso, todo integrado en el entorno. También vestuarios y zonas de estancia, como un verdadero epicentro de bienestar. La cercanía de la línea 9 debe permitir llegar en menos de 20 minutos desde distintos puntos de Barcelona, un factor clave para su viabilidad. El proyecto está aún en fase técnica y administrativa, pendiente de estudios y licitación (debe arrancar este 2026), con una inversión que el consistorio vincula no solo a retorno económico, sino a nuevos servicios y actividad para la ciudad. Como explicó en su momento la entonces alcaldesa Núria Parlón, el proyecto bautizado como Santa Coloma, ciudad termal prevé convertir a la ciudad, por un lado, en pionera del termalismo familiar en el área metropolitana de Barcelona, y, por otro, en un referente en cuanto a la eficiencia energética en el ámbito europeo, gracias a la creación de una red de abastecimiento de equipamientos públicos. La ciudad dispone de un potencial termal de alta calidad y con abundancia, al nivel de otras villas termales como Caldes de Malavella o Caldes de Montbui. Se estima que estas aguas ocupan una extensión de más de 50 hectáreas en los barrios de Fondo, Santa Rosa, Latino y Can Mariner (el equivalente a una octava parte de la superficie de la ciudad), como un nivel freático profundo, inagotable y gran temperatura. Con un espacio de unos 10.000 metros cuadrados calificado de equipamiento metropolitano, el proyecto de centro termal está situado entre las calles de Víctor Hugo y las avenidas de Francesc Macià y Anselm del Riu, según afirmó entonces.

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