Estas son las cafeterías con historia en las ciudades más bonitas de todo el mundo
2026-03-06 - 17:13
Hay ciudades en las que parece que sentarse a tomar un café y descansar es un sacrilegio, una pérdida tiempo que incluso duele. Por eso, para evitar disgustos y discusiones, repasamos las cafeterías con más historia en las ciudades más visitadas para que esa pausa sea una visita más en la lista de imprescindibles. Madrid - Café del Círculo de Bellas Artes No todo en la capital lleva el adjetivo de castizo, en este caso la palabra más apropiada es elegante y es que esté café clásico es tan exquisito que te sentirás alguien especial nada más entrar. Sus techos pintados, las grandes esculturas que decoran los salones y las lujosas lámparas que te obligan a mirar hacía arriba son parte de su encanto. Saber que fue y es lugar de encuentro de quien da vida a la cultura es otro de sus atractivos. Mención aparte merece su terraza y sus vistas de cine, con el Edificio Metrópolis, la calle Alcalá y la bulliciosa Gran Vía a tus pies. Salamanca - Café Novelty Desde 1905 es un referente en la Plaza Mayor, donde lleva más de un siglo siendo punto de encuentro y centro de interesantes tertulias. Si sus paredes hablasen sabría de todo, tanto por viejas como haber sido testigo de muchas conversaciones entre gente de todo tipo y condición. Hoy sigue siendo perfecto para ese momento en el que te has recorrido la ciudad y vuelves a la Plaza Mayor a admirar su belleza una vez más. Venecia - Caffè Florian Sentarte en el Caffè Florian, en plena Piazza San Marco, es más que un capricho, es pedir un café con un extra de siglos. Abrió en 1720 y sigue funcionando como si el tiempo no le afectara, con salones que parecen un pequeño museo y esa sensación veneciana de "estoy en un lugar importante". El capuchino te saldrá caro, pero la experiencia quedará en el recuerdo como otras tantas visitas a la ciudad de los canales. Viena - Café Central Si Viena es la capital europea del café con ceremonia, el Café Central es su escenario estrella. Fundado en 1876, tiene techos altos, columnas decoradas y una vitrina de tartas que te obliga a tomarte la merienda en serio. Aquí lo bonito es no tener prisa: elegir mesa, pedir un café "a la vienesa" y mirar alrededor como si fueras personaje de novela. ¡Y hablar! Los cafés vieneses eran conocidos por sus tertulias y sus debates y en algunas todavía se siguen organizando encuentros para vivir esa experiencia. París - Café de Flore Hay cafés que son una postal y, a la vez, una idea de ciudad. El Café de Flore abrió en 1887 y mantiene ese ambiente tan especial en el que se puede entrar en una larga conversación o pasar la tarde viendo la vida pasar, una de las actividades más atractivas de una ciudad como París. Este clásico está situado en Saint-Germain-des-Prés, uno de los barrios más históricos y bohemios de la ciudad, célebre por su rica historia intelectual y, como no, de la vida de sus cafés.