Estos refrescos andaluces se abren paso entre los grandes y ya están en algunos de los mejores restaurantes
2026-01-26 - 09:54
En un sector históricamente controlado por grandes multinacionales, Montelux ha optado por un camino poco habitual: crear refrescos artesanos desde Andalucía , con identidad propia y vocación claramente hostelera. La marca tiene su origen en Ronda , donde arrancó el proyecto y desde donde se ha ido extendiendo, paso a paso, a restaurantes de Málaga, Andalucía y otros puntos del país. Las botellas —de 275 mililitros— recuerdan en formato a los refrescos clásicos, pero el contenido marca distancia desde el primer sorbo. Cola, cola cero, limón, naranja y tónica componen una gama corta, pero pensada para mesa, no para consumo rápido. Uno de los ejes de Montelux está en la reformulación constante del producto. Desde sus primeras producciones, la marca ha ido ajustando las recetas para reducir el azúcar, prescindir de edulcorantes y suavizar la carga de gas, buscando un refresco más ligero y fácil de beber. El objetivo no es competir en volumen ni replicar sabores industriales, sino ofrecer una alternativa distinta: refrescos con sabor reconocible, pero sin exceso, pensados para acompañar una comida o servirse en vaso, con hielo y cítrico. Montelux comenzó su andadura con producciones muy limitadas, de apenas unos miles de botellas, una estrategia que les permitió testar el producto en hostelería y ajustar cada detalle antes de crecer. Hoy, la marca está presente en restaurantes gastronómicos, hoteles y espacios cuidados , donde el refresco deja de ser un simple acompañante. Su tónica, en particular, ha encontrado un hueco natural en cartas donde se cuida la bebida tanto como la cocina, mientras que las colas y sabores cítricos funcionan como alternativa a las referencias más conocidas. El interés que despierta Montelux no se explica solo por el producto, sino por el relato que lo acompaña . Un refresco de origen local, producido a pequeña escala, con distribución directa y pensado para establecimientos que buscan diferenciarse también en lo que se sirve en la copa. En un momento en el que el comensal pregunta de dónde viene lo que bebe, Montelux ofrece una respuesta clara: Andalucía, producto propio y escala humana. Aunque el crecimiento está en la hoja de ruta —con la mirada puesta en nuevos mercados nacionales e internacionales—, la marca mantiene un enfoque prudente. El plan pasa por aumentar producción sin perder el control del proceso y seguir ampliando gama, como ya han hecho con la tónica y con nuevos proyectos vinculados al agua con gas. Mientras tanto, Montelux sigue sumando presencia en restaurantes que apuestan por propuestas singulares, demostrando que incluso en uno de los sectores más cerrados del mercado todavía hay espacio para marcas pequeñas con personalidad.