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Estos son los beneficios demostrados del deporte durante el tratamiento de cáncer

2026-02-03 - 06:25

Es sabido que el deporte aporta numerosos beneficios físicos, además de mejorar la condición cardiovascular, la fuerza y la resistencia. También, resulta muy favorable para el bienestar mental ya que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mejora el estado de ánimo y contribuye a mantener una vida saludable. En el ámbito científico, se ha demostrado que el ejercicio, tanto aeróbico como de fuerza, suaviza de forma significativa los efectos secundarios derivados del tratamiento de cáncer. Según la Dra. Clara Olier Gárate, Jefa de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, el deporte “reduce la fatiga, mejora la función cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, la situación funcional, mejora el ánimo y con todo ello, la calidad de vida del paciente”. Además, según la especialista, “el ejercicio es especialmente relevante en la prevención y manejo de la pérdida de masa muscular, con evidencia robusta en cáncer de mama y de cabeza/cuello”, lo que contribuye a mantener la fuerza, la movilidad y la autonomía durante todo el tratamiento. Un factor clave en la supervivencia de los pacientes La American Society of Clinical Oncology aconseja realizar ejercicios aeróbicos y de resistencia durante el tratamiento de cáncer. Desde la organización se ha demostrado que esta práctica es segura y efectiva para mejorar la forma física y disminuir la fatiga, incluso en pacientes con cáncer avanzado o metástasis óseas, donde los efectos adversos graves son poco comunes. También, se ha demostrado que el ejercicio ayuda a mejorar la tasa de supervivencia de los pacientes con diagnóstico de cáncer, lo que representa un aspecto especialmente positivo en su tratamiento. “La evidencia más reciente indica que la actividad física después del diagnóstico se asocia con una reducción de la mortalidad específica por cáncer en tumores como el de mama, próstata, pulmón y colon”, comenta la Dra. Olier. Un ejemplo reciente proviene de un estudio con pacientes diagnosticados de cáncer colorrectal, que evaluó un programa de ejercicio estructurado tras la quimioterapia adyuvante. Los resultados mostraron que la actividad física ayudaba a reducir el riesgo, tanto de recurrencia como de muerte, lo que demuestra la importancia de la práctica deportiva. Así debe repartirse el ejercicio cada semana En cuanto a la pauta de ejercicios recomendada, la American Society of Clinical Oncology y el American College of Sports Medicine aconsejan incorporar ejercicios de cardio, como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta, combinados con entrenamientos de fuerza, como el uso de pesas, bandas elásticas o ejercicios con el propio peso corporal. Estas actividades deben llevarse a cabo tanto durante el tratamiento activo del cáncer como en la fase de seguimiento posterior. “La frecuencia óptima sería al menos 3 veces por semana para ejercicio aeróbico, y 2 veces para el entrenamiento de resistencia”, explica la Dra. Olier. No obstante, esta rutina debe adaptarse siempre a las condiciones clínicas, el estado físico y las necesidades individuales de cada paciente. Durante el tratamiento de cáncer se aconseja incorporar ejercicios de cardio y entrenamientos de fuerza Es por ello que, según indica la especialista, antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, es fundamental realizar una valoración clínica individual que permita ajustar la actividad a otros problemas de salud, los posibles efectos del tratamiento y el estado funcional de cada paciente, siempre con la seguridad como prioridad. Además, “la progresión debe ser gradual y supervisada, principalmente si existen limitaciones”, añade.

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