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Estos son los lugares imprescindibles del pueblo más fotogénico de España

2026-02-26 - 17:13

Dicen nuevos estudios sobre consumo y viajes que cada vez hay más personas que deciden sus escapadas y vacaciones por las fotos que ven en redes sociales y que, tras su paso por el lugar en cuestión, también ellos podrían colgar. Ya no se coleccionan tazas, imágenes o monedas grabadas, ahora cuentan los buenos posts con el lugar de moda, la foto perfecta y una buena cantidad de "me gustas". Y si justo eso es lo que necesitas ahora mismo, no te obsesiones con una playa en la otra parte del mundo o un templo cuyo nombre no conseguirás recordar al día siguiente. En la lista de lugares más fotogénicos se alza Albarracín, un pequeño pueblo de la provincia de Teruel en el que cada esquina, edificio o detalle es perfecto para una buena foto. No hace falta buscarle el ángulo bueno, porque lo tiene por defecto. Casas rojizas apiladas en la ladera, calles que se retuercen, puertas medievales, muralla en alto y un río abajo con un agradable paseo que remata la escena. Desde lejos Ya al llegar se siente la necesidad de parar el coche y empezar a disparar. Su muralla bien conservada sube por la ladera y enmarca el pueblo desde lejos. Pero una vez allí, esa muralla te seguirá dando alegrías. De hecho, subir hasta alguno de sus miradores y verla más de cerca también es buena idea. De esa larga muralla se conservan dos puertas: el Portal de Molina y el Portal del Agua. Merece la pena buscar la primera y acceder al casco histórico por ella ya que la estampa es una de las más reconocidas del pueblo, la Casa de Julianeta. Un edificio construido a base de yeso y madera durante el siglo XIV que muestra uno de los trucos de este pueblo para ganar espacio, el ir ampliando su perímetro a medida que subes los pisos. Esto provoca uno de los efectos más bonitos (y que da unas fotos muy resultonas) el ver cómo las cornisas de los tejados casi se tocan en algunos puntos en los que las calles son muy estrechas. Un color Una foto necesita color para ganar en textura y profundidad y aquí eso está garantizado gracias al rojizo que protagoniza todo, desde las fachadas hasta las calles y la piedra de los alrededores. Un tono que queda bonito en cualquier momento del día, aunque es al atardecer cuando destaca con más fuerza. Esas fachadas, a veces tan estrechas, siempre tienen un detalle que hay que captar. Puede ser en forma de decoración en la piedra, en una ventana con un visillo de delicados encajes de bolillos o en un tirador que podría ser una obra de arte en un museo de escultura. Comienzo y fin La plaza Mayor es tanto el punto en el que comienzan muchas de las visitas guiadas (oír la historia del lugar ayuda a encontrar más detalles valiosos) como donde termina cualquier paseo que te des por el pueblo. Aquí se encuentra el Ayuntamiento, construido en el siglo XVI, que destaca por su porticado y un balconaje corrido a lo largo de toda la fachada de la que sobresale el escudo de armas de Albarracín. Otros lugares interesantes son la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María, la Casa-Museo Noble de la familia Pérez y Toyuela (que merece mucho la pena entrar para conocer cómo era la vida en el pueblo en el pasado), el Museo Municipal y el del Museo del Juguete, uno de los más originales. Cambio de registro Para terminar la visita toca cambiar el rojo del pueblo por el verde de sus alrededores. El paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno es perfecto para perderse en la naturaleza y pasar otro buen rato tirando fotos. Tómate tu tiempo para luego no volver cantando el "Debí tirar más fotos de cuando te tuve..." y sí seguro de tener material para una o dos exposiciones.

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