Europa empieza a tomar medidas económicas frente a la guerra: Portugal, Croacia o Hungría actúan ya para bajar el precio de los carburantes
2026-03-11 - 05:04
Los gobiernos europeos están empezando a actuar frente a la escalada de los precios energéticos que ha causado la guerra en Oriente Próximo. Países como Portugal, Hungría, Croacia o Eslovenia ya han adoptado o concretado medidas como topes en los precios o rebajas fiscales para reducir el precio de los carburantes, disparados tras la campaña emprendida por Estados Unidos e Israel. Mientras tanto, España, Francia y Alemania vigilan expectantes la evolución de los precios en el surtidor para evitar subidas abusivas, pero sin anunciar aún medidas concretas. Solo Italia, que está preparando un decreto (cuyo alcance no ha trascendido aún) para hacer frente a los incrementos de precios, ha deslizado sus intenciones. Uno de los primeros países en lanzarse a adoptar medidas ha sido Portugal, que anunció el pasado viernes una reducción temporal del impuesto especial a los carburantes específica para el diésel. Esta bonificación se traducirá en un descuento de 3,55 céntimos de euro por litro repostado que, en términos reales, alcanzará los 4,37 céntimos, según el Gobierno portugués. El Ejecutivo luso estima que, de no haberse aplicado esta medida, el gasóleo se habría encarecido 23,4 céntimos desde el lunes. Otro de los ejecutivos comunitarios que ha reaccionado con celeridad ha sido el de Croacia. Su gobierno aprobó el lunes establecer precios máximos para la gasolina y el diésel durante dos semanas. El primer ministro, Andrej Plenković, señaló que el diésel no se podrá vender por encima de 1,55 euros el litro, mientras que la gasolina básica queda limitada a un máximo de 1,50 euros por litro. En Centroeuropa, el gobierno húngaro que lidera Viktor Orban también ha establecido topes al precio de los carburantes para amortiguar el impacto de las subidas a los conductores. En el caso del país magiar, los límites fijados son de 595 florines (1,54 €/l) a la gasolina y de 615 florines (1,60 €/l) al diésel para los vehículos matriculados en Hungría. El mismo planteamiento ha seguido Eslovenia. El país que lidera la presidenta Nataša Pirc ha establecido que el precio máximo de la gasolina quede fijado en 1,466 euros por litro; el del diésel en 1,528 euros por litro y el del gasóleo para uso en calefacción en 1,159 euros por litro. Estos límites están vigentes desde el 10 de marzo y se prolongarán al menos hasta el 23 de marzo, inclusive. Dentro del club de los países con más peso en el Viejo Continente, solo Italia ha amagado con adoptar medidas de alivio. La presidenta, Giorgia Meloni, se está planteando reducir los impuestos específicos a los carburantes con lo que se recaude extra del IVA por la subida de las gasolinas. Así lo trasladó en un video difundido el sábado pasado, pero, por el momento, todavía no se ha introducido la medida. España, Francia y Alemania, a la espera Pese a los movimientos que empiezan a sucederse en Europa, las capitales de mayor peso comunitario han preferido esperar al desarrollo de los acontecimientos antes de actuar. En España, el Gobierno descarta por ahora introducir medidas de apoyo frente a los precios de la energía, pese a las presiones que llegan desde dentro y fuera del Ejecutivo. Sumar, el socio pequeño de la coalición, quiere que se tope el precio del gas y se refuerce el bono social eléctrico, mientras que en la oposición el PP, reclama rebajas fiscales para aliviar la factura a los hogares. El mensaje que llega desde el Gobierno, por el momento, es que el escenario es diferente al de la invasión de Ucrania en 2022, aunque todas las medidas están sobre la mesa si fuera necesario. Por lo pronto, el regulador de competencia (la CNMC) ha trasladado que vigila de cerca las subidas de precios de las 12.000 gasolineras que hay en el país. Un enfoque similar al que ha adoptado Francia, que ha lanzado un plan excepcional con 500 inspecciones a gasolineras para evitar que se beneficien injustamente de las subidas de precios. En el caso francés, pese a las presiones de la oposición, el Gobierno cuenta con menos margen de maniobra para adoptar medidas fiscales por su abultado déficit público. Mientras tanto, el gobierno alemán ha descartado, por el momento, establecer límites en los precios de los carburantes, a diferencia de lo que sí hizo en los primeros compases de la guerra en Ucrania. Así lo trasladó la ministra de Economía, Katherina Reiche, la semana pasada. Por ahora, los partidos de la coalición se han limitado a establecer un grupo de trabajo para monitorizar la evolución de los precios energéticos.