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Eutanasia: las historias de famosos que lucharon para conseguir un suicidio asistido

2026-03-27 - 11:30

El caso de Noelia Castillo, la joven de 25 años que falleció ayer en una clínica de Barcelona por eutanasia, ha abierto el debate sobre el derecho a recibir una muerte asistida . Tras 20 meses de batalla judicial con su padre, que se oponía, la joven logró aplicar su derecho a morir sin dolor y elegido por ella misa. «Nadie de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la vida de una hija. Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir», declaró en una de sus últimas entrevistas. Con su muerte, Noelia se convirtió en el primer precedente judicial de aplicación de la ley de muerte asistida en España desde que entró en vigor en junio de 2021. Una derecho por el que algunos luchan y otros consideran una inmoralidad aberrante El derecho a una muerte digna aún sigue siendo un gran tabú en la sociedad, legal en muy pocos países. Holanda fue el primer país del mundo en legalizar la eutanasia y el suicidio asistido, que entró en vigor oficialmente el 1 de abril de 2002. Por ello, durante años numerosas personas viajaron hasta los Países Bajos para acogerse al derecho de recibir una muerte digna. Personas anónimas pero también algunos de los rostros más conocidos del panorama internacional. Uno de los casos más recientes y polémicos fue el de la cantante francesa Françoise Hardy . En 20, la artista anunció su retirada de los escenarios debido a las secuelas del cáncer que le fue diagnosticado en 2018. Tras medio centenar de sesiones de radioterapia, la musa de la canción francesa de los sesenta aseguró tener «constantes problemas respiratorios y crisis de asfixia, por no hablar de hemorragias nasales interminables». Fue entonces cuando confesó: «No tengo miedo a la muerte, pero tengo mucho mucho, miedo a sufrir». «Cuando mi sufrimiento sea todavía más insoportable, lamentablemente no tendré el alivio de saber que me puedo aplicar la eutanasia . Francia es inhumana en ese aspecto», reveló a una entrevista concedida a 'Paris Match'. Con un relato crudo, Hardy describió que los dolores eran tan inmensos que la morfina ya no la calmaba. En junio de 2024, Francia despidió con melancolía a Françoise Hardy. La cantante militó durante sus últimos años años por la introducción del 'derecho a morir', en su país, y pidió a Emmanuel Macron -entonces presidente de la República- una «legislación de urgencia», legalizando la eutanasia, «para poner fin a un tormento infinito y sin solución». El presidente francés fue sensible a la petición de la cantante y se puso en vías de aprobación parlamentaria cuando el jefe del Estado decidió disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones anticipadas. El caso del novelista Hugo Claus fue uno de los más controvertidos. El escritor murió en marzo de 2008 en Bélgica por eutanasia. El autor de 'La pena de Bélgica' no quiso que el alzhéimer acabase con él y solicitó el derecho a morir. Fue todo un escándalo pues había sido diagnosticado hacía poco tiempo. «Claus padecía alzhéimer. Él mismo determinó el momento de su muerte y pidió la eutanasia», declaró su editorial, De Bezige Bij, en el comunicado oficial con el que anunció su muerte. En agosto de 2024, el icono francés del mundo del cine Alain Delon perdió la vida tras luchar durante años con un linfoma que le apagó lentamente y le llevó a querer solicitar la eutanasia en Suiza dos años antes, donde está decisión es legal. Aunque el actor había perdido las ganas de continuar viviendo, su familia fue su gran apoyo hasta el final. «Vivo en Suiza, donde la eutanasia está autorizada. A partir de una cierta edad, a partir de un momento, creo que debe tenerse el derecho a marcharse tranquilamente , sin hospitales, sin pinchazos y esas cosas. Llegado el momento, dejaré este mundo sin lamentaciones . Lo he conocido todo, lo he visto todo. Pero esta época me parece vomitiva. Todo es falso, todo está falseado», declaró en una ocasión. En 2017, Italia se dividió ante un caso de eutanasia. Fue el protagonizado por Fabiano Antoniani, un conocido Dj que sufrió un accidente con su moto, quedando tetrapléjico y ciego . Desde entonces, su vida se convirtió en un infierno, completamente paralizado en una cama, asistido siempre por su madre, que abandonó su trabajo para estar junto a él, y por su novia Valeria. Dj Favo, como era popularmente conocido en Italia, hizo un llamamiento al entonces presidente de la República, Sergio Mattarella para que se aprobara la ley sobre el final de la vida. Su deseo era morir en su país natal , pero ante la negativa se vio obligado a viajar a Suiza para cumplir su última voluntad. Tras cinco horas de coche desde Milán, Fabo llegó a una clínica a 50 kilómetros de Zurich, donde se permite morir gracias al suicidio asistido a un precio de 10.000 euros. Lo acompañaron sus familiares, su novia, amigos y el político y Marco Cappato, del partido radical que desde hace años lucha por una ley de eutanasia en Italia. Al llegar a la clínica transmitió este mensaje: «Finalmente llegué a Suiza, desgraciadamente sin la ayuda del Estado. Quiero agradecer a una persona el que me haya aliviado de este infierno de dolor. A Marco Cappato le estaré agradecido hasta la muerte». Fue precisamente Cappato quien anunció su fallecimiento: «Fabo ha muerto a las 11.40 horas. Ha elegido marcharse respetando las reglas de un país que no es el suyo ». La historia del jugador de rugby Daniel James dio la vuelta al mundo. El joven sufrió un accidente en 2007 por el que quedó tetrapléjico. A pesar de las numerosas operaciones a las que se había sometido durante los ocho meses que pasó en el hospital, los médicos no pudieron solucionar los daños que sufría su columna vertebral y únicamente habían conseguido devolverle algo de movilidad en los dedos. El joven intentó acabar con su vida hasta en tres ocasiones. Finalmente viajó a Suiza para conseguir que alguien le ayudase a morir, lo que reavivó el debate en Reino Unido sobre la necesidad de actualizar la legislación sobre eutanasia y derecho a morir. « Daniel se ha librado de la prisión que suponía para él su propio cuerpo, aunque su muerte es una pérdida extremadamente triste para su familia y amigos», declararon entonces sus padres. «Aunque no todo el mundo en su situación lo hubiese encontrado tan insoportable como él, ¿qué derecho tiene ningún ser humano a decirle a otro que tiene que vivir una vida llena de terror, incomodidad e indignidad?», se preguntó su madre en un correo remitido a algunos medios británicos.

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