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Expectación en el sector del automóvil ante un posible cambio de tendencia por la guerra de Irán

2026-03-05 - 06:03

Tras la calma tensa vivida en los últimos meses en Oriente Próximo, el polvorín del Golfo Pérsico ha vuelto a saltar por los aires tras los ataques de EEUU e Israel a Irán. Es el enésimo capítulo de un conflicto que afecta de lleno al estrecho de Ormuz, un enclave comercial estratégico por el que pasa el 20% del petróleo y gas mundial y que Irán ha amenazado con cerrar. ¿Cómo podría afectar al sector de la automoción? Los expertos señalan que, en el hipotético caso de que la guerra se prolongara en el tiempo, se produciría "una crisis energética que subiría el precio del petróleo" y que confirmaría el cambio de tendencia. "El coste de la combustión sería mayor y podría ser una palanca para la adquisición del electrificado, aunque la crisis también afectaría a la electricidad", explica a La Información Económica Jaime Barea, presidente de Ganvam. Con él coincide Arturo Pérez de Lucia, director general de Aedive y vicepresidente de E-Mobility Europe, quien supone una electrificación que se daría a largo plazo. "Pasaría a considerarse no solo una cuestión climática, sino de seguridad estratégica", explica a este medio. Todo ello con un objetivo claro: "Favorecer la electrificación y las políticas de transición energética". En estos primeros días, no obstante, los efectos ya se están notando. Así lo advierte José Carlos Díaz Lacaci, CEO de SotySolar, quien detalla que el precio del combustible ha comenzado a dispararse. "Vemos subidas de ocho céntimos por litro que serán progresivas si la guerra dura", apunta. En la misma línea apunta Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Madrid, quien señala que el coste despuntaría notablemente en caso de que todo se alargue: "Podría llegar a escalar hasta niveles similares a los que hubo con la guerra de Ucrania". El coche chino, sobre el alambre En el hipotético caso de que la situación no cese próximamente, paradójicamente serían los vehículos chinos (en su mayoría eléctricos) los afectados. A pesar de que en los últimos meses están siendo capaces de conquistar el mercado español, esta hipotética crisis energética podría generar un aumento en los costes de las cadenas de producción del gigante asiático, lo que afectaría directamente a España. "Está por ver en qué medida podría impactar en sus precios", señala. Una situación a la que se sumaría la continua caída de las ventas en los coches de combustión, que conformaría un caldo de cultivo para el cambio de tendencia definitivo. Y es que, de acuerdo con los últimos datos de matriculaciones del mes de febrero publicados por Anfac, la venta de coches impulsados por el combustible fósil se desploman: "Un 4% de los nuevos son diésel y los de ocasión alcanzan el 56%, por lo que esta decadencia es una realidad". El estrecho de Ormuz, clave La magnitud de estas posibles consecuencias, no obstante, depende de cómo se vaya desarrollando el conflicto con el paso del tiempo. Ahí entra en juego el estrecho de Ormuz y una posible reducción de su actividad marítima, amenazada por la intención de clausura anunciada por Irán. El cierre del paso no solo depende de la nación persa, añade Gutiérrez: "También está Iraq, EEUU, bases americanas... por lo que no se va a cerrar solo porque lo diga Irán". Por ello, la experta advierte que la clausura no es tan sencilla como parece, por lo que, de continuar así, la situación no sería tan complicada. "No sería tan grave como hace años porque países como Arabia Saudí han desarrollado oleoductos y gasoductos para evitar rutas por el golfo Pérsico. Además, la operación en Venezuela ha liberado mucho petróleo a nivel nacional, por lo que se contendrían ligeramente los precios", detalla. De confirmarse el cierre, por contra, la situación se complicaría mucho más, apunta Gutiérrez, asegurando que el contexto sería de un "mayor riesgo en el aumento de los precios". No sería un desabastecimiento, tal y como pasó durante 2021, pero apunta a que redistribuir la misma demanda entre un 20% menos de petróleo "subiría el precio". La experta en RRII, comenta, sin embargo, que a su juicio hay un factor de riesgo aún mayor que el cierre. "El peligro que yo veo es que los barcos se nieguen a circular por la zona por motivos de seguridad. Navegar con esa inestabilidad sabiendo que haya misiles balísticos o parte de ellos que puedan caerte encima...". concluye.

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